Hay una sorprendente causa de la obesidad en la que probablemente nunca hayas pensado

Carolyn Dawson, bariatric surgery patient walks by a copy of "health2you" magazine with a cover story on how to overcome overeating at the Rose Medical Center in Denver for her pre-op appointment five days before her procedure August 25, 2010. Dawson, weighing 296 pounds before the surgery hoped to lose around 150 pounds over the next year. REUTERS/Rick Wilking (UNITED STATES)
Global trade and investment contribute to obesity and diseases such as cancer and diabetes.Image: REUTERS/Rick Wilking
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Esta semana, representantes de la mayoría de los gobiernos del mundo se reúnen en una conferencia mundial de la Organización Mundial de la Salud en Uruguay para abordar la pandemia mundial de enfermedades no transmisibles (ENT).

Estas ENT son enfermedades crónicas —entre ellas, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias y la diabetes— que ahora causan alrededor de 40 millones de muertes cada año. Son responsables del 70 por ciento de todas las muertes en el mundo y tienen un impacto mucho mayor que las enfermedades infecciosas, como el VIH y la malaria. Reducir las muertes prevenibles que causan es uno de los principales objetivos de salud de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La buena noticia es que el proyecto de acuerdo de la reunión reconoce la necesidad de abordar los conflictos entre los objetivos de salud pública y los intereses del sector privado en materia de tabaco, alimentos poco saludables y bebidas alcohólicas. Junto con la inactividad física, el consumo de estos productos es uno de los principales factores que impulsan las ENT.

La mala noticia es que el acuerdo apenas menciona el papel de los acuerdos comerciales y de inversión en el aumento mundial de las ENT.

Los acuerdos comerciales impulsan las enfermedades cardíacas y la obesidad

Hay abundantes investigaciones que demuestran el impacto de los acuerdos comerciales y de inversión en ENT como las enfermedades cardíacas y en importantes factores de riesgo, como la obesidad y el consumo de tabaco.

Por ejemplo, uno de nuestros estudios reveló que el consumo de bebidas azucaradas en Vietnam se disparó después de que el país se abriera al comercio y la inversión extranjera. Las empresas de bebidas gaseosas con sede en Estados Unidos ampliaron su presencia en el mercado, mientras la Organización Mundial de la Salud señalaba que el aumento del consumo de bebidas con alto contenido de azúcar era una causa importante del aumento de la obesidad juvenil.

Otro estudio concluyó que el consumo de alimentos poco saludables y bebidas azucaradas aumenta tras la aplicación de acuerdos comerciales, a menudo con Estados Unidos. También se observó una correlación entre esos acuerdos comerciales y tasas más altas de enfermedades cardíacas y obesidad.

Otras investigaciones han constatado que cuando los países se abrieron al comercio, aumentó el consumo de cigarrillos; al entrar más cigarrillos en el mercado nacional, la competencia de precios los hizo más asequibles.

Limitar la capacidad de los gobiernos para prevenir enfermedades

Los acuerdos comerciales y de inversión no son la única causa de estos patrones que promueven las ENT. También influyen los procesos de globalización en general. Esto incluye la forma en que productos como las bebidas con alto contenido de azúcar y los cigarrillos pueden funcionar como símbolos de que las personas de países de bajos ingresos han «llegado» a la clase media. Sin embargo, como ha concluido nuestro análisis del Acuerdo de Asociación Transpacífico, estos acuerdos pueden limitar la capacidad de los gobiernos para aplicar leyes, políticas y reglamentos destinados a controlar estos factores de riesgo de las ENT.

Estos acuerdos exigen que los gobiernos dispongan de pruebas científicas para cualquier nueva medida de control que adopten y que pueda interferir con las normas comerciales. Pero ¿qué ocurre si, por ser nueva, la medida cuenta con pruebas limitadas? Los acuerdos también exigen que los gobiernos demuestren que su medida de control es «necesaria» y que no existen otras opciones menos restrictivas para el comercio, como las campañas de educación masiva.

Mientras tanto, la ampliación de la protección de las patentes de los medicamentos utilizados para tratar las ENT los hace inasequibles para las personas pobres. Además, agota los ya limitados presupuestos públicos de salud.

El temor de los gobiernos a ser demandados

Muchos acuerdos comerciales también contienen normas que permiten a los inversores extranjeros demandar a los gobiernos por pérdidas que atribuyen a nuevas regulaciones. Eso fue precisamente lo que hizo Philip Morris cuando Australia introdujo el empaquetado genérico del tabaco. Varios países exportadores de tabaco iniciaron disputas entre gobiernos en el marco del sistema de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Al final, estas impugnaciones no prosperaron, aunque la resolución definitiva de la OMC aún no se ha hecho pública. Sin embargo, el mero hecho de que se consideraran posibles genera un «efecto disuasorio regulatorio»que hace que los gobiernos se muestren reacios a adoptar nuevas medidas de salud pública por temor a una futura disputa comercial o de inversión. Esto preocupa especialmente en los países de bajos ingresos, que carecen de recursos financieros para defenderse de una impugnación regulatoria de este tipo.

Pocas medidas de control de las ENT han llegado a una disputa comercial o de inversión formal. Sin embargo, en el marco del sistema de la OMC, cada vez se plantean más impugnaciones contra las políticas gubernamentales de etiquetado de alimentos o bebidas alcohólicas destinadas a informar a los consumidores sobre los riesgos para la salud, contra las restricciones a la comercialización y contra las medidas de control del tabaco. Como consecuencia de estas impugnaciones informales, en algunos casos los gobiernos han aplazado o abandonado sus políticas para evitar el riesgo de una disputa.

Tres medidas para reducir las muertes prevenibles

Entonces, ¿qué deberían hacer los gobiernos, sobre todo porque gran parte de la difusión mundial de los riesgos de las ENT facilitada por la liberalización ya se ha producido? Por suerte, pueden tomar tres medidas sencillas para garantizar la «coherencia de las políticas», tema central de la reunión de Uruguay.

En primer lugar, los gobiernos deberían acordar que todos los futuros acuerdos comerciales y de inversión incluyan una excepción integral para cualquier medida de salud pública no discriminatoria destinada a controlar los riesgos de las ENT (o cualquier otro problema de salud), haya o no pruebas científicas o existan o no otros medios menos restrictivos para el comercio.

En segundo lugar, dado que ya existen decenas de acuerdos que podrían limitar la capacidad regulatoria en materia de salud pública, los gobiernos deberían comprometerse a no iniciar disputas contra las medidas de salud pública no discriminatorias de otros países.

En tercer lugar, los gobiernos deberían abstenerse de ampliar la protección de las patentes de los medicamentos utilizados para tratar las ENT. Estas enfermedades seguirán aumentando antes de que las medidas de prevención logren reducirlas; se necesitarán tratamientos asequibles.

Estos tres compromisos deberían incorporarse al acuerdo final de Uruguay. Respetan el objetivo del comercio mundial al garantizar que las medidas de salud pública no se utilicen para discriminar los productos o los intereses comerciales de otro país. También respetan el margen de acción que los gobiernos necesitan ahora y en el futuro para proteger la salud y el bienestar de sus ciudadanos.

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