Si conocieras los mayores riesgos para tu salud, ¿qué harías para evitarlos?
A principios de este año, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe sobre las causas más comunes de muerte entre las mujeres de todo el mundo. Según datos recientes, las mujeres tienen una probabilidad de una entre tres de padecer enfermedades cardiovasculares, como cardiopatía isquémica o hipertensiva. Sin embargo, pese a las alarmantes estadísticas sobre las enfermedades cardiovasculares, el peligro que representan se ha ignorado con demasiada frecuencia. En la actualidad, estas enfermedades afectan a 8,6 millones de personas en todo el mundo cada año, y se prevé que esa cifra aumente si no se adoptan medidas preventivas.
Las 10 principales causas de muerte entre las mujeres del mundo (2015)
1. Cardiopatía isquémica*
2. Accidente cerebrovascular*
3. Infecciones de las vías respiratorias inferiores
4. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica*
5. Enfermedad de Alzheimer y otras demencias*
6. Diabetes mellitus*
7. Enfermedades diarreicas
8. Cáncer de mama*
9. Enfermedades renales*
10. Cardiopatías hipertensivas*
*Enfermedades no transmisibles
Las enfermedades no transmisibles (ENT), entre las que se cuentan las afecciones cardiovasculares, el cáncer, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes, figuran entre las 10 principales causas de muerte de la última década, especialmente en las personas de entre 30 y 70 años, cuando alcanzan su mayor productividad. Las estadísticas se han agrupado por región, pero resulta interesante que, independientemente del nivel de desarrollo del entorno de una mujer, las causas de muerte sean sistemáticamente las ENT. La única excepción es África, donde el 56% de las muertes se atribuye a enfermedades transmisibles y a afecciones maternas, perinatales o nutricionales. Se prevé que esto cambie para 2030, cuando el 85% de las muertes relacionadas con las ENT se producirá en países de ingresos bajos y medios, y se espera que las enfermedades cardiovasculares vuelvan a encabezar la lista.
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Son datos desalentadores. Sin embargo, comprenderlos mejor permitirá poner en marcha medidas de salud pública para combatir estas causas de muerte masiva. Además de las barreras económicas, la educación, la discriminación, la exposición a factores de riesgo y el acceso limitado a los servicios de salud, otro factor silencioso que ha influido en la lista de las 10 principales causas de muerte de las mujeres ha sido el sesgo en la investigación y el desarrollo médicos.

Un informe de 2016 de la Asociación Estadounidense del Corazón mostró que las mujeres están infrarrepresentadas en la investigación sobre enfermedades cardiovasculares. Esto indica que los médicos no siempre disponen de información adecuada sobre las señales de alerta de estas enfermedades en las mujeres, que se manifiestan de forma distinta que en los hombres. Los ensayos clínicos, que se realizan de manera desproporcionada en hombres, también pueden carecer de datos sobre cómo responden las mujeres a las distintas opciones de tratamiento. Como consecuencia, las enfermedades cardiovasculares se han infradiagnosticado en las mujeres, y muchas han llegado a creer erróneamente que no corren un riesgo elevado.
La brecha de género en la investigación ha llevado a organizaciones como Women Deliver y NCD Alliance a defender una mayor investigación clínica específica sobre las mujeres, con el fin de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las ENT, desde las enfermedades cardiovasculares hasta el cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias crónicas.
Estas organizaciones se movilizan por una causa que aporta beneficios socioeconómicos duraderos. Un informe de las Comisiones de The Lancet titulado «Mujeres y salud: la clave del desarrollo sostenible» citó la Iniciativa para una Maternidad sin Riesgo de 1987 como el primer esfuerzo por incorporar a la agenda general una iniciativa mundial en favor del bienestar de las mujeres y los niños. Una evaluación del Banco Mundial concluyó que los servicios que tienen en cuenta las cuestiones de género permitieron a las mujeres llevar vidas más saludables y aumentar su productividad e ingresos. Estas mujeres más sanas invirtieron sus recursos en sus hogares, lo que benefició a sus familias con una mejor nutrición y un mayor nivel educativo. Reflexiones como estas han abierto el camino a una mejor comprensión de los retos sanitarios a los que se enfrentan las mujeres y de cómo abordarlos nos beneficia a todos.
¿Qué se puede hacer para mejorar la igualdad en la atención sanitaria y prolongar la vida de todas las personas?
Para mejorar la salud de todas las personas en el mundo, será necesario adoptar un enfoque de los servicios sanitarios integrados centrado específicamente en las mujeres, como propone Women Deliver en la ilustración siguiente.
En sociedades donde la posición social y económica depende de las posibilidades de contraer matrimonio, las mujeres con ENT tienen más probabilidades de divorciarse, separarse o ser abandonadas por sus maridos, lo que las deja en una situación de vulnerabilidad económica. Invertir en servicios sanitarios integrados para las mujeres en estos lugares permitirá que las pacientes reciban varios servicios de un mismo proveedor. Esto ahorrará tiempo, reducirá la preocupación por tener que revelar información sensible y, por tanto, aumentará la probabilidad de que las mujeres y las niñas recurran a estos servicios. Este modelo tendrá un impacto significativo en sociedades donde las mujeres y las niñas sufren estigma por revelar su estado de salud o por buscar atención médica.
Mientras tanto, múltiples partes interesadas, como los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, deben abogar por servicios de salud e investigación que incluyan más a las mujeres. Sin medidas adecuadas, se prevé que las ENT cuesten más de 7 billones de dólares en todo el mundo entre 2011 y 2025. Por otra parte, reducir tan solo un 10% las cardiopatías isquémicas y los accidentes cerebrovasculares en los países en desarrollo podría ahorrar 25.000 millones de dólares al año.
En definitiva, proporcionar a las mujeres y las niñas la educación adecuada, los servicios apropiados de prevención y tratamiento, y mejores pruebas de detección de las ENT reducirá los costes, salvará vidas y mejorará las perspectivas de salud de todas las personas.



