Así es como el envejecimiento de la población podría aumentar la productividad

An elderly man hugs a boy in the Andalusian capital of Seville January 18, 2012. REUTERS/Marcelo del Pozo (SPAIN - Tags: SOCIETY)
New analysis of international data has found a positive correlation between life expectancy and economic output.Image: REUTERS/Marcelo del Pozo
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En la mayoría de las regiones del mundo, las personas viven generalmente más años que las generaciones anteriores. El aumento de la esperanza de vida es el resultado de los avances en medicina, así como de la mejora de los niveles de vida y de estilos de vida más saludables. Pero, aunque esto debe celebrarse por razones sociales, ¿es beneficioso en términos económicos? ¿Supone el aumento de la población mayor una carga económica para la sociedad, o pueden movilizarse las personas mayores para mejorar la productividad de las comunidades en las que trabajan y viven?

Un nuevo análisis de datos internacionales de 35 países, publicado por el International Longevity Centre, aporta más pruebas a favor de un «dividendo de longevidad». Los autores comprobaron que, a medida que aumenta la esperanza de vida, también aumenta la «productividad por hora trabajada, por trabajador y per cápita».

Sin embargo, gran parte del debate público sobre el envejecimiento se ha planteado en términos de «carga». A medida que las poblaciones envejecen, los gobiernos se han preocupado por cómo una creciente población de jubilados ejercerá una presión cada vez mayor sobre los sistemas de pensiones y el sector de la atención social. Las políticas destinadas a elevar la edad de jubilación estatal, reducir las prestaciones y avanzar hacia los planes de pensiones de aportación definida no pretenden tanto reducir la carga que supone una mayor longevidad, sino trasladar el coste de esta del Estado y los empleadores al individuo.

Image: Hacia un dividendo de longevidad, International Longevity Centre

Los empleadores temen la carga que supone gestionar un número creciente de trabajadores mayores que no pueden permitirse jubilarse cuando quieren, que tienen menos capacidad física que sus compañeros más jóvenes para asumir determinadas tareas y que son percibidos como menos adaptables a los cambios en el trabajo. Muchas personas temen que la carga de una vida más larga haga que la jubilación resulte inasequible.

En el Reino Unido, un tercio de las personas jubiladas tiene la pensión estatal como única fuente de ingresos. Dado que la nueva pensión estatal completa (actualmente £164,35 por semana para una persona soltera) tendría que aumentar drásticamente para alcanzar el umbral de pobreza absoluta de 296 £ por semana y hogar –el punto en el que una persona tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas–, la asequibilidad de la jubilación es una preocupación importante para muchas personas.

Incluso los jóvenes tienen inquietudes sobre el coste del envejecimiento. Si las edades de jubilación se mantienen como están, las generaciones futuras tendrán que hacerse cargo del sostenimiento de un número creciente de jubilados mediante el aumento de los impuestos y de las cotizaciones a las pensiones. Si las personas mayores retrasan su jubilación (como ocurre en la UE, donde en el caso de los hombres tenía 63,4 años en 2016 frente a 62 años diez años antes), los jóvenes temen verse desplazados del mercado laboral.

Pero existe una perspectiva alternativa que considera el envejecimiento de la población como un fenómeno que puede aumentar la productividad y, por tanto, generar un dividendo social. Los trabajadores mayores poseen habilidades formales, técnicas y tácitas que han acumulado a lo largo de años de servicio. Los empleadores de sectores que se enfrentan a la escasez de mano de obra intentan incorporar tales habilidades mediante programas como los de aprendizaje a mitad de carrera. Los trabajadores mayores también pueden ayudar a los más jóvenes a encontrar vías hacia empleos estables y bien remunerados mediante la tutoría y el reparto de puestos de trabajo. Muchas personas mayores también contribuyen al bienestar social asumiendo funciones de cuidado, como cuidar de nietos y padres ancianos.

Aprovechar su experiencia cuando sean mayores

Que el aumento de la longevidad sea una carga o un dividendo depende del grado en que las sociedades se preparen para los retos del envejecimiento de la población y planifiquen el aprovechamiento de sus beneficios. Uno de los beneficios más tangibles de vivir y trabajar durante más tiempo es la retención de competencias y conocimientos. Sin embargo, los empleadores no siempre saben cómo aprovechar tales activos, especialmente cuando proceden de fuera de sus lugares de trabajo.

Por ejemplo, trabajo en un proyecto con la Officers’ Association sobre las experiencias de los oficiales militares mayores en su transición al trabajo civil. Los empleadores hablan positivamente de los oficiales, pero a menudo no saben cómo utilizar las competencias adquiridas durante el servicio militar. Sin embargo, los oficiales poseen competencias de liderazgo, organización del trabajo y toma de decisiones que pueden aplicarse a una amplia gama de empleos.

Las economías que están experimentando un dividendo de longevidad son aquellas en las que los gobiernos, los empleadores y los sindicatos trabajan de forma coordinada para aprovechar la mano de obra de mayor edad como un recurso. En Japón, por ejemplo, el gobierno ha invertido en Silver Human Resource Centers para ayudar a las personas mayores a encontrar empleo en sectores con escasez de competencias. La formación y el aprendizaje intergeneracional se están facilitando en lugares como Hong Kong a través de Elderly Academies, que animan a las personas mayores a participar en la educación y normalizan la presencia de las personas mayores en las aulas junto a los estudiantes jóvenes. En toda Europa, los empleadores y los sindicatos están colaborando, con ayuda de fondos de la UE, para desarrollar, probar e incorporar nuevos enfoques para gestionar la edad mediante el rediseño del trabajo.

El dividendo de longevidad, como la mayoría de los beneficios económicos, es alcanzable, pero requiere esfuerzo. Movilizar las competencias de los trabajadores mayores, ampliar la fuerza laboral y fomentar la solidaridad intergeneracional permitirá que el aumento de la esperanza de vida sea positivo tanto desde el punto de vista social como económico.

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