En muchos países, la mayor parte de la asistencia social la prestan trabajadores sin cualificación y con salarios bajos. La lógica económica: ¿por qué pagar a profesionales de la salud si no hace falta?
Pero un enfoque neerlandés de la asistencia social está dando la vuelta a ese argumento: ¿por qué recurrir a alguien que no sea profesional sanitario? Y, sorprendentemente, está demostrando que utilizar personal de enfermería cualificado acaba siendo más barato.
«Buurtzorg», que significa «atención de proximidad», permite que el personal de enfermería actúe como «asesor de salud» de sus pacientes, aconsejándolos sobre cómo mantenerse sanos, atendiendo sus necesidades y tomando la iniciativa.
Este proceso proactivo ha permitido al sistema sanitario neerlandés reducir los costes en torno a un 40%, mientras que el tiempo necesario para prestar la atención se ha reducido en un asombroso 50%.
Estas cifras impresionantes no han pasado inadvertidas: numerosos países de todo el mundo están considerando un modelo similar de atención comunitaria.

Un enfoque proactivo de la atención sanitaria
El viejo dicho «más vale prevenir que curar» es el principio fundamental en que se basa el modelo Buurtzorg.
Como «asesor de salud» del paciente y su familia, el personal de enfermería se centrará principalmente en medidas de salud preventiva. Eso no quiere decir que no se preste la atención necesaria cuando surge un problema.
Lo que distingue a Buurtzorg de otros proveedores de atención sanitaria es la libertad del personal de enfermería para tomar la iniciativa al prestar atención, sin la carga de estructuras jerárquicas de gestión.
La regla de oro es que el personal de enfermería debe dedicar al menos el 61% de su tiempo a los pacientes; las tareas administrativas se consideran claramente secundarias.
Para lograrlo, el personal de enfermería cuenta con el apoyo de un sistema informático que facilita información «en tiempo real», directamente vinculada al proceso asistencial y que reduce los costes administrativos.
Una revolución en la asistencia social
El impacto de Buurtzorg en la asistencia social de los Países Bajos ha sido asombroso.
Fundado en 2006 por el enfermero neerlandés Jos De Blok, Buurtzorg ha evolucionado de un equipo de cuatro enfermeros hasta convertirse en una organización que despliega equipos de hasta 12 enfermeros, responsables de entre 40 y 60 personas en una zona determinada.
Actualmente hay unos 900 equipos en los Países Bajos, respaldados por no más de 50 administrativos y 20 formadores.
Buurtzorg ha generado ahorros de alrededor del 40% para el sistema sanitario neerlandés. El coste por hora es más alto, pero queda compensado porque se necesitan menos horas para prestar la atención.
Un estudio de caso de KPMG concluyó que «Buurtzorg ha logrado reducir un 50% las horas de atención, mejorar su calidad y aumentar la satisfacción laboral de sus empleados».

Una exportación neerlandesa
El envejecimiento de la población ha disparado los costes de la atención en todo el mundo, así que quizá no sorprenda que otros países empiecen a ver las ventajas de Buurtzorg.
De hecho, ya se están probando programas de atención comunitaria en el Reino Unido y Suecia, y está previsto que pronto se pongan en marcha proyectos piloto en muchos otros países, entre ellos Austria, Alemania, Japón y Estados Unidos.
Si se logran superar posibles obstáculos, como la financiación y los sistemas administrativos heredados, hay muchas posibilidades de que la atención de proximidad acabe convirtiéndose en algo habitual en todo el mundo.

