Las enfermedades mortales que resurgen al derretirse el hielo

Splinters of ice peel off from one of the sides of the Perito Moreno glacier in a process of a unexpected rupture during the southern hemisphere's winter months, near the city of El Calafate in the Patagonian province of Santa Cruz, southern Argentina, July 7, 2008. The Perito Moreno glacier, part of the Los Glaciares National Park, a World Heritage site, measures 250 square kilometers (97 square miles), and is one of the few glaciers which is advancing instead of retreating. REUTERS/Andres Forza (ARGENTINA) - RTX7QJ5
Global warming has begun re-exposing more familiar diseases that modern society thought it had eradicated.Image: REUTERS/Andres Forza
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¿Qué ocurriría si de repente nos viéramos expuestos a bacterias y virus mortales que han estado ausentes durante miles de años? Puede que pronto lo averigüemos.

El cambio climático está derritiendo suelos de permafrost que han permanecido congelados durante miles de años y, al descongelarse, podrían liberar virus y bacterias antiguos capaces de volver a la vida.

El hallazgo más reciente de un virus antiguo se produjo cuando científicos franceses y rusos analizaron un fragmento de permafrost siberiano de 30.000 años de antigüedad.

En un artículo publicado en 2014 en lasActas de la Academia Nacional de Ciencias, un equipo dirigido por Jean-Michel Claverie, de la Universidad de Aix-Marsella, reveló que había descubierto un nuevo «virus gigante», al que llamó Pithovirus sibericum.

Se los denomina virus gigantes porque son mucho más grandes que los virus tradicionales. El Pithovirus es el mayor que se ha encontrado y mide 1.500 nanómetros (milmillonésimas de metro) de diámetro. Es más de 10 veces mayor que el virus del VIH.

Además, tras descongelar el Pithovirus, Claverie y su equipo descubrieron que seguía siendo infeccioso.

Por fortuna, el virus infecta a las amebas y el Pithovirus no representa ningún peligro para los seres humanos.

Sin embargo, los virus gigantes a veces pueden ser perjudiciales para las personas.

La revista Natureinformade que en 2013 Christelle Desnues, viróloga del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, en Marsella, descubrió indicios de que otro virus gigante, el Marseillevirus, había infectado a un niño de 11 meses.

Se rastreó el virus hasta uno de los ganglios linfáticos del paciente, que después fue extirpado quirúrgicamente.

En su artículo, Claverie y su equipo advierten que, aunque el Pithovirus es inofensivo para los seres humanos, el «resurgimiento de un virus ancestral que infecta amebas» sugiere que «el deshielo del permafrost, ya sea por el calentamiento global o por la explotación industrial de las regiones circumpolares, podría entrañar futuras amenazas para la salud humana o animal».

Virus que resurgen con el calentamiento

Aunque el calentamiento global aún no ha sacado a la luz virus antiguos perjudiciales para los seres humanos, ha empezado a hacer reaparecer enfermedades más conocidas que la sociedad moderna creía haber erradicado.

En agosto de 2016, un niño de 12 años del norte de Rusiamurió tras infectarse de ántrax. El brote de ántrax, que llevó a hospitalizar a hasta 20 personas, se atribuyó a temperaturas inusualmente altas en el círculo polar ártico.

Se cree que un cadáver de reno infectado de ántrax quedó enterrado bajo una gruesa capa de hielo, pero el verano pasado, cuando las temperaturas alcanzaron los 35 °C en la tundra siberiana, el cadáver se descongeló y liberó esporas de ántrax.

Image: REUTERS/Ilya Naymushin

El brote causó la muerte de hasta 2.300 renos y obligó a evacuar a toda la comunidad de pastores de renos, de la que formaba parte el niño que murió tras infectarse.

Según Alexei Kokorin, director del programa de clima y energía de WWF Rusia, la temperatura media de Rusia ha aumentado 0,43 °C en los últimos 10 años, pero el incremento ha sido más pronunciado en las zonas del extremo norte.

En declaraciones a The Guardian,Kokorin afirmóque el clima más cálido ha empezado a descongelar el permafrost que cubre gran parte de Rusia, incluidos cementerios y lugares donde se entierran animales. Según Kokorin, el deshielo del permafrost también ha acelerado la erosión de las riberas donde los nómadas solían enterrar a sus muertos.

Puede que el ántrax no sea la única enfermedad infecciosa latente en el hielo. En 2004, investigadores estadounidenses lograronreactivar el virus de la gripe española de 1918—que causó la muerte de millones de personas— a partir de un fragmento de pulmón de un cadáver congelado en el permafrost de Alaska.

Los científicos también han descubiertofragmentos de ADN de la viruelaen el permafrost siberiano.

Amenazas mayores

Aunque el riesgo de que el deshielo del permafrost libere enfermedades infecciosas es real, los científicos se esfuerzan por señalar que las probabilidades de una futura pandemia son bajísimas.

Al hablar con la revista Nature sobre el descubrimiento del Pithovirus, Curtis Suttle, virólogo de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá, señala que las personas ya inhalan miles de virus cada día y se tragan miles de millones cada vez que nadan en el mar.

La idea de que el deshielo liberaría virus perjudiciales y de que estos circularían lo suficiente como para afectar a la salud humana «lleva la racionalidad científica hasta el límite», afirmó.

«Me preocuparían mucho más los cientos de millones de personas que se verán desplazadas por la subida del nivel del mar».

Y, en vez de atribuir el resurgimiento de enfermedades al deshielo,algunos sostienenque, a medida que se caliente la Tierra, los países del norte serán más vulnerables a brotes de enfermedades «del sur», como la malaria, el cólera y el dengue, ya que estos patógenos prosperan a temperaturas más cálidas.

En los países más cálidos, el cambio climático ya está teniendo efectos devastadores en la salud de las personas. En América Central,están aumentando los casos de enfermedad renal crónica, y se atribuyen a una mayor deshidratación a medida que los días calurosos se vuelven más frecuentes.

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