En los próximos 50 años, un tercio de la población mundial podría vivir en zonas tan cálidas como las partes más calurosas del Sáhara actual.
Los seres humanos se han adaptado a vivir dentro de una franja estrecha de fluctuaciones ambientales y climáticas, pero el aumento de las temperaturas pone esto en peligro.
La salud, la seguridad alimentaria y el crecimiento económico se enfrentarían a enormes desafíos fuera de los rangos de temperatura que habitamos actualmente.
Para 2070, un tercio de la población podría vivir en condiciones situadas fuera de la zona de confort de la humanidad. Esa es la conclusión de un grupo de científicos de Estados Unidos, China y Europa que han analizado el aumento de las temperaturas globales y las han comparado con las condiciones climáticas medias de los últimos 6.000 años.
Su investigación advierte de que, a menos que se tomen medidas decisivas para revertir el daño causado por los gases de efecto invernadero, miles de millones de personas podrían vivir en lo que son circunstancias «inhabitables».
El rápido aumento de las temperaturas vinculado al cambio climático, combinado con el crecimiento demográfico, significa que alrededor del 30 % de la población mundial proyectada vivirá en lugares con una temperatura media superior a 29 °C en los próximos 50 años, según el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Menos del 1 % de la superficie terrestre de la Tierra —sobre todo en las zonas más calurosas del desierto del Sáhara— experimenta actualmente este clima. Pero en 2070, casi una quinta parte de la superficie terrestre del planeta alcanzará estas temperaturas, según afirman los investigadores.
Envolvente climática
Durante más de 6.000 años, la raza humana ha aprendido a vivir dentro de una franja relativamente estrecha de fluctuaciones ambientales y climáticas. La temperatura media anual durante ese periodo ha rondado los 13 ºC. Y los cultivos, el ganado y el riego, que constituyen la base del sistema de producción de alimentos del planeta, se desarrollaron, descubrieron y diseñaron dentro de esas limitaciones.
Advierten los investigadores de que no cabe esperar que estos sistemas, así como otros sistemas críticos, funcionen con normalidad fuera del nicho ambiental en el que surgieron. En su artículo publicado recientemente, «El futuro del nicho climático humano», explican: «Todas las especies tienen un nicho ambiental y, a pesar de los avances tecnológicos, es poco probable que los humanos sean una excepción».
A medida que las temperaturas sigan aumentando, estas condiciones favorables para el ser humano podrían escasear en muchas partes del mundo. Los peores efectos de este cambio los sufrirán algunas de las personas más pobres y de los países más pobres del mundo.
«El calentamiento global afectará de muchas maneras a los ecosistemas, así como a la salud humana, los medios de vida, la seguridad alimentaria, el suministro de agua y el crecimiento económico», advierten los investigadores.
En la actualidad, la mayoría de las personas viven en zonas donde la temperatura media es de 11-15 °C. Un número menor vive en regiones con una media de alrededor de 20-25 °C. Si las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan sin control, en 2070 la persona media vivirá a temperaturas 7,5 °C más altas que en la época preindustrial, según predicen los autores del estudio. Esto se debe a que se prevé que el crecimiento demográfico sea mayor en lugares que ya son calurosos y, aunque en este escenario el aumento proyectado de la temperatura global es algo superior a 3 °C, la tierra se calentará mucho más rápido que los océanos.
Mientras que América del Norte, Europa y grandes zonas de Asia serán las menos afectadas por el cambio, gran parte de África, Sudamérica y Australasia se enfrentará a condiciones difíciles. Algunos de los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos —sequías e inundaciones, cosechas perdidas y hambrunas, pestes y enfermedades— podrían convertirse en la norma. Ello podría desencadenar una serie de presiones y problemas secundarios.
Un problema creciente
Se prevé que la población mundial alcance unos 10.900 millones de personas a finales de este siglo. Según los autores, para entonces 3.500 millones de personas vivirán en zonas del mundo donde la temperatura media anual será de alrededor de 29 °C, muy por encima de la envolvente climática del desarrollo humano.

En el Informe sobre Riesgos Globales 2020 del Foro Económico Mundial, el «cambio climático y las cuestiones medioambientales conexas» dominan las preocupaciones para nuestro mundo a largo plazo.
Según la organización benéfica Oxfam, a lo largo de la última década, más de 20 millones de personas al año se han visto obligadas a abandonar sus hogares por desastres provocados por el clima. A medida que las condiciones de vida se vuelven más hostiles y la producción de alimentos se ve alterada, aumenta la probabilidad de migraciones masivas, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los países de acogida a los que llegan y por los que transitan los migrantes.
«La gente prefiere no migrar. También hay margen para la adaptación local en parte del mundo, dentro de ciertos límites, pero en el Sur Global esto requerirá impulsar el desarrollo humano con rapidez», afirma el profesor Marten Scheffer, de la Universidad de Wageningen, quien coordinó la investigación, en un artículo para la Universidad de Exeter.
Añadió: «Este estudio subraya por qué es crucial un enfoque integral para hacer frente al cambio climático que incluya la adaptación a sus efectos, la atención a las cuestiones sociales, la construcción de una gobernanza y el fomento del desarrollo, así como vías jurídicas compasivas para quienes ven afectados sus hogares, a fin de garantizar un mundo en el que todos los seres humanos puedan vivir con dignidad.»





