Quienes usan pulseras de actividad y aplicaciones son más activos que quienes no las usan: dan 2.000 pasos más al día.
Incluso pequeños aumentos en el nivel de actividad pueden tener un impacto en la población, mejorar la salud y reducir el riesgo de enfermar.
La pandemia ha animado a muchas personas a invertir en tecnología para mantenerse en forma y ha subrayado la importancia de estos dispositivos habilitados para el IoT en nuestra vida cotidiana.
Quienes cuentan los pasos que dan caminan alrededor de 2.000 pasos más al día que quienes no lo hacen.
Una nueva investigación de la Universidad de Sídney ha descubierto que las pulseras de actividad y las aplicaciones están ayudándonos a hacer más ejercicio.
Los científicos analizaron la actividad física de adultos sanos de entre 18 y 65 años, incluidos los recuentos diarios de pasos y la frecuencia, intensidad y duración de la actividad física. El estudio es el primero en demostrar la eficacia de las pulseras de actividad y las aplicaciones para mejorar los niveles de actividad física.
Y son buenas noticias para nuestra salud: podrían reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer.
«Es fundamental aumentar los niveles de actividad física de la población para prevenir afecciones crónicas importantes, como las enfermedades cardíacas; por eso, estos resultados son información valiosa para orientar el diseño y la implementación de futuras intervenciones de actividad física», afirma la autora principal, la doctora Liliana Laranjo, de la Universidad de Sídney, Facultad de Medicina y Salud y Centro de Investigación Aplicada de Westmead.
Además de las pulseras de actividad y las aplicaciones, hay algunos estímulos e intervenciones —como la personalización y los mensajes de texto— que son particularmente eficaces para fomentar una mayor actividad, añade la doctora Laranjo.
A medida que más personas tienen teléfonos inteligentes y tecnología para mantenerse en forma, los autores del estudio consideran que los resultados también son una buena noticia para los médicos, que podrían fomentar el uso de este tipo de tecnología para apoyar el cambio de comportamiento.
Un cambio de paso
El mercado de la tecnología para mantenerse en forma ha crecido de forma constante, y Apple domina el segmento de dispositivos ponibles desdeel lanzamiento de su reloj inteligente en 2015. Se prevé que el gasto total de los usuarios finales en dispositivos ponibles para la actividad física alcance los 63.000 millones de dólares este año. El brote de COVID-19 también impulsó las ventas de dispositivos ponibles en 2019, al aumentar el interés por hacer un seguimiento de los datos de salud.
Con muchas personas confinadas y restricciones sobre los tipos de actividades que podemos realizar, el virus también ha cambiado nuestros hábitos de ejercicio. Para algunas personas, ha supuesto una oportunidad para aumentar sus niveles de actividad, a pesar del cierre de los gimnasios y la suspensión de algunas actividades deportivas. A otras les ha resultado difícil igualar sus niveles de ejercicio anteriores.
Soluciones conectadas
Los dispositivos conectados a Internet y las aplicaciones, como las pulseras de actividad, forman parte del «Internet de las cosas» (IoT): el mundo de los dispositivos conectados que se comunican entre sí y con nosotros. La pandemia ha puesto de relieve la creciente importancia que estos dispositivos han adquirido en nuestras vidas.
El informe Estado del mundo conectado 2020 del Foro Económico Mundial, publicado en diciembre de 2020, señala que las aplicaciones del IoT, como las cámaras térmicas conectadas, los dispositivos de rastreo de contactos y los dispositivos ponibles para controlar la salud, proporcionan datos esenciales para ayudar a combatir la enfermedad. Además, los sensores de temperatura y el seguimiento de paquetes contribuirán a garantizar la distribución segura de las delicadas vacunas contra la COVID-19.
El informe analiza los principales desafíos y oportunidades del ecosistema del IoT y forma parte de la iniciativa del Foro El futuro del mundo conectado. Esta iniciativa tiene como objetivo identificar los desafíos sistémicos del IoT y crear soluciones para un mundo más resiliente, equitativo, sostenible y conectado.




