Por qué necesitamos normas para reforzar la resiliencia climática de los servicios de salud

A globe in the middle of a stethoscope: Standards are essential tools for climate-resilient healthcare
Standards are essential tools for climate-resilient healthcareImage: Getty Images/iStockphoto
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  • El cambio climático perjudicará los avances en la atención sanitaria y se prevé que cause 250.000 muertes al año.

  • La innovación y la sostenibilidad en la atención sanitaria dependen de enfoques normalizados.

  • Las normas pueden ayudar a impulsar las medidas concretas y prácticas que necesitan los esfuerzos mundiales de adaptación.

El cambio climático amenaza con echar por tierra gran parte de los avances logrados en los servicios de salud durante los últimos años. Para ponerlo en cifras, la Organización Mundial de la Salud estima que se prevé que el cambio climático cause 250.000 muertes adicionales al año entre 2030 y 2050.

Los servicios de salud se ven afectados de al menos tres maneras clave:

La pandemia de COVID-19 puso de relieve los desafíos de la prestación de atención sanitaria en todo el mundo, y dejó al descubierto la falta de preparación, la escasez de personal y los problemas en las cadenas de suministro. El cambio climático amenaza con agravar estos problemas, pero podemos adoptar estrategias para mitigar los riesgos y adaptarnos a las amenazas.

En la Mesa Redonda Anual sobre Salud del Foro Económico Mundial de este año, me reuní con líderes de distintos ámbitos de la atención sanitaria para explorar cómo podemos construir sistemas más resilientes y equitativos.

Cuando pensamos en normas, probablemente muchos pensamos en las normas para equipos médicos. Ese es un aspecto, pero las normas abarcan mucho más.

La Organización Internacional de Normalización (ISO) ha elaborado más de 25.000 normas. Muchas de ellas son específicas de la salud, el cambio climático y estrategias de adaptación más amplias. En el ámbito de la atención sanitaria, las normas ISO buscan mejorar la seguridad de los pacientes garantizando altos estándares en la fabricación de equipos.

Además, las normas ayudan a agilizar las cadenas de suministro y respaldan el desarrollo de innovaciones en ámbitos como la salud digital y las soluciones de atención sanitaria sostenible.

La inteligencia artificial (IA) es un ámbito clave que está transformando la atención sanitaria, desde las herramientas de diagnóstico y el análisis predictivo hasta la eficiencia operativa y la participación de los pacientes. Sin embargo, innovar sin salvaguardias entraña riesgos.

Las normas internacionales proporcionan esas salvaguardias: respaldan el desarrollo ético de la IA, mejoran la seguridad de los datos, garantizan la transparencia y ayudan a integrar la IA de manera responsable en los modelos de negocio de la atención sanitaria. Al adoptar estas normas de forma colaborativa, las partes interesadas pueden aprovechar el potencial de la IA y, al mismo tiempo, proteger la seguridad y la confianza de los pacientes.

Estas normas son aún más eficaces cuando se complementan con las normas sobre clima y sostenibilidad, cuyo objetivo es ayudar a gobiernos y organizaciones a mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a ellos.

La adaptación es vital para prestar servicios de salud con éxito a largo plazo. Al fin y al cabo, los sistemas y el personal deben estar preparados para fenómenos meteorológicos extremos, que aumentan la demanda de estos servicios y, a la vez, reducen su disponibilidad. Sin adaptación, ¿cómo puede funcionar un hospital expuesto a inundaciones cuando estas se producen?

Aunque las normas internacionales son universales, se elaboran mediante una colaboración exhaustiva en la que participan voces diversas.

Las normas de adaptación abarcan principios y requisitos (ISO 14090), directrices sobre vulnerabilidad y evaluación de riesgos (ISO 14091) y planificación para gobiernos locales y comunidades (ISO 14092).

Estas normas ofrecen orientaciones prácticas que pueden adaptarse a los contextos locales y, por tanto, sirven de puente entre las políticas de alto nivel y las operaciones de atención sanitaria.

La prevención es otro elemento clave de la planificación de la adaptación. Las normas suelen ser fundamentales para los equipos y procesos empleados en todo tipo de ámbitos: desde los sistemas de alerta temprana que avisan a la población local hasta los materiales y criterios de calidad necesarios para construir estructuras y defensas resilientes al clima.

Las normas también contribuyen a la toma de decisiones en los niveles más altos. Al ofrecer marcos sólidos que ayudan a las organizaciones a identificar mejor las vulnerabilidades climáticas y comprender los efectos asociados al cambio climático, respaldan a quienes deciden la estrategia, las opciones de asignación de recursos y las medidas que se deben adoptar.

Garantizar que los propios servicios de salud sean sostenibles es otro ámbito en el que las normas desempeñan un papel.

Cada norma ISO contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. En este sentido, las normas pueden servir para capacitar a los proveedores de atención sanitaria para descarbonizar sus servicios y mejorar su huella de emisiones.

Esto no solo ayuda al sector a reducir sus propias emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también refuerza su resiliencia al adoptar operaciones más sostenibles; por ejemplo, modificando la combinación energética de un centro médico para incluir energías renovables.

Además, mediante sus marcos, las normas ofrecen prácticas coherentes, transparentes y creíbles que trascienden las fronteras. Pensemos, por ejemplo, en la producción, las pruebas y la administración de vacunas, un elemento vital de nuestra capacidad para hacer frente a la creciente amenaza de las enfermedades.

Gracias a las normas que rigen este ámbito, quienes utilizan equipos e instalaciones de ensayo saben que cumplen criterios de referencia acordados y reconocidos internacionalmente, que reflejan altos niveles de integridad, interoperabilidad y rendición de cuentas. A su vez, las mediciones, las comparaciones y las verificaciones resultan más sencillas, lo que refuerza la rendición de cuentas.

Mientras nos apresuramos a encontrar estrategias para contrarrestar los efectos del cambio climático, también importa cómo se crean las normas. Aunque las normas internacionales son universales, se elaboran mediante una colaboración exhaustiva en la que participan voces diversas. Esto hace que sean adecuadas para distintos contextos en todo el mundo.

La sólida arquitectura de las normas garantiza que estas abarquen todos los aspectos de la actividad empresarial y la cultura organizativa. Su alcance va mucho más allá de garantizar la seguridad de una jeringa o un escáner de tomografía computarizada. Las normas contribuyen a crear una sociedad más segura y resiliente, y refuerzan la capacidad de los servicios de salud actuales y futuros para adaptarse a los desafíos del cambio climático.

Al integrar la resiliencia climática en los cimientos de los servicios de salud, las normas nos ayudan a pasar de responder a las crisis a una adaptación proactiva y sistémica. Son una parte esencial de unos servicios de salud ecológicos y resilientes.

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