La salud sexual y reproductiva de las mujeres se ve perjudicada por una prestación irregular de servicios y un acceso deficiente a los tratamientos, una situación que es peor en los países de ingresos bajos.
Muchas enfermedades prioritarias no se investigan, ya que la atención se centra en las enfermedades no transmisibles que generan beneficios.
La falta de ensayos clínicos con mujeres embarazadas y en período de lactancia frena el progreso.
Incluso cuando existen tratamientos, no siempre llegan a las mujeres que los necesitan; es necesario tomar medidas para mejorar su asequibilidad y acceso.
Desde la falta de personal capacitado hasta la imposibilidad de obtener o financiar medicamentos y anticonceptivos, las mujeres de todo el mundo se enfrentan a un acceso irregular a la salud sexual y reproductiva.
La pandemia ha agravado el problema; por ejemplo, ha afectado al acceso y al uso de los servicios anticonceptivos y a las pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual (ITS).
Pero también existe un problema más fundamental: todavía no hay conocimientos científicos para tratar muchos de los problemas que afrontan las mujeres y las niñas, según el Informe especial de 2022 del Índice de Acceso a los Medicamentos sobre la salud de las mujeres y los derechos y la salud sexual y reproductiva (DSSR).
El informe concluye que, si bien los cánceres de mama, ovario, cuello uterino y útero reciben una atención relativamente adecuada, algunas afecciones de salud de las mujeres quedan desatendidas, sin tratamientos en desarrollo. La salud materna está especialmente desatendida.
Una brecha en la investigación y el desarrollo
Esta cartera de desarrollo refleja una tendencia general: las empresas farmacéuticas se centran en las enfermedades no transmisibles, que probablemente ofrecen mayores rendimientos comerciales que otras necesidades sanitarias, como los anticonceptivos o la salud materna.
En el ámbito de la salud sexual y reproductiva de las mujeres, esta falta de incentivos comerciales se ha traducido, por ejemplo, en una brecha de productos de investigación y desarrollo para el diagnóstico del virus del papiloma humano (VPH) y para los medicamentos contra la hemorragia posparto.
Shyam Bishen, director de Shaping the Future of Health and Healthcare del Foro Económico Mundial, reconoce la magnitud y gravedad del problema.
«Es urgente centrarse en la inversión y la innovación en la salud de las mujeres. En 2022, la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos] aprobó un total de 37 medicamentos con receta; solo dos estaban destinados a la salud de las mujeres. Esto no se limita a 2022, sino que refleja un desafío persistente: el bajo número de nuevas soluciones desarrolladas para las mujeres», afirma.
En los países de ingresos bajos y medianos, la falta de acceso a la atención de la salud de las mujeres puede ser especialmente grave. A menudo, los servicios de salud para las mujeres no se prestan al nivel que exigen las normas mínimas médicas y de derechos humanos.
En estos países hay 11 enfermedades o necesidades de salud relacionadas con la salud de las mujeres que deben abordarse con prioridad, pero que actualmente ni siquiera se investigan. Entre ellas figuran los trastornos hipertensivos durante el embarazo, como la preeclampsia, algunas ITS y los anticonceptivos.
Sin embargo, ya se investiga para abordar algunas brechas; por ejemplo, se desarrolla una vacuna para prevenir la clamidia, una ITS.
Bishen, del Foro, cree que el progreso llegará con una mayor colaboración:
«Para lograr una mayor inversión e innovación en cuestiones de salud de las mujeres, deben establecerse alianzas sólidas entre los sectores público y privado, ya que el diálogo entre sectores es esencial para mejorar la salud de las mujeres a largo plazo».
Cerrar brechas para reducir la mortalidad
La mortalidad materna es desproporcionadamente alta en los países de ingresos bajos: en promedio, se registran 462 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, frente a 11 muertes por cada 100.000 en los países de ingresos altos, según informa la Organización Mundial de la Salud. Esto se debe, en parte, a problemas estructurales y sistémicos, como la distancia a los hospitales o la falta de acceso a los medicamentos existentes.
Estadísticas como esta contribuyen a la brecha de género. El Informe Global sobre la Brecha de Género 2022 del Foro Económico Mundial estima que, al ritmo actual de progreso, harán falta otros 132 años para alcanzar la paridad de género.
Pero, aunque abordar las barreras de los sistemas de salud ayudará a resolver parte del problema, la inversión continua en investigación y desarrollo también es crucial para mejorar las tasas de supervivencia materna, señala el informe.
Históricamente, las mujeres embarazadas y en período de lactancia han quedado excluidas de los ensayos clínicos para desarrollar tratamientos no relacionados con el parto. Esto ha provocado una escasez de información que facilite las decisiones clínicas y la prescripción a mujeres embarazadas. También se comprende poco cómo afectan los cambios fisiológicos durante el embarazo a la absorción y el metabolismo de los medicamentos.
El informe señala que la OMS y varios organismos más hicieron un llamamiento a la acción en 2021 dirigido a las empresas farmacéuticas, instándolas a acelerar el desarrollo de medicamentos para mujeres embarazadas y en período de lactancia.
Mejorar el acceso allí donde sí existen tratamientos
Incluso cuando existen productos, no necesariamente están aprobados para su uso en todos los mercados.
Los países de ingresos medianos son los que más probablemente registran los productos, pero menos de la mitad de los productos analizados en el informe estaban registrados en países de ingresos bajos.
Las empresas farmacéuticas deberían asumir parte de la responsabilidad para garantizar que se presenten solicitudes de registro de más productos de forma sistemática en los países de ingresos bajos, señala el informe, centrándose especialmente en los países con una alta carga de la enfermedad en cuestión.
Otra forma en que las empresas deben contribuir a mejorar el acceso es aumentar la disponibilidad y asequibilidad de los productos en los países de ingresos bajos y medianos.
Esto podría incluir mecanismos de compra conjunta a nivel supranacional, que permitan adquirir grandes volúmenes de productos para su uso en varios países. Aunque existen estos acuerdos de compra, suelen limitarse a un pequeño grupo de productos.
Los sistemas de salud y regulatorios débiles en los países de ingresos bajos y medianos pueden añadir complejidad al proceso de comercialización de productos. El informe sugiere que considerar vías de acceso al mercado más allá de las transitorias puede ayudar; esto podría incluir licencias voluntarias no exclusivas que permitan a otras empresas fabricar y vender versiones genéricas de un producto.
Fortalecer los sistemas de salud
Además de crear y suministrar tratamientos para la salud de las mujeres, superar las barreras a la salud sexual y reproductiva también depende de acabar con la falta de concienciación, mejorar la capacitación del personal sanitario, abordar los problemas de la cadena de suministro y fortalecer los sistemas de salud.
Para lograrlo, deben establecerse alianzas entre el sector privado y organismos como el Fondo de Población de las Naciones Unidas —el organismo de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva— a fin de desarrollar la capacidad de la cadena de suministro, mejorar la previsión de la demanda y abordar los problemas relacionados con el almacenamiento y la distribución de medicamentos.
