¿Cómo abordamos el problema de higiene de 220.000 millones de dólares que aqueja al mundo?

A boy stands at a public toilet at Kibera slum in Kenya's capital Nairobi August 15, 2008. Many such local facilities have been provided by aid organizations working to improve the living conditions in poor areas. REUTERS/Noor Khamis (KENYA) - RTR215Z0
The most frugal solutions are often the most effectiveImage: REUTERS/Noor Khamis
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El saneamiento deficiente tiene un coste de 222.900 millones de dólares y, como director ejecutivo de uno de los mayores fabricantes de inodoros del mundo, tengo el deber personal de abordar esta inmensa crisis. Las muertes prematuras representan más de la mitad de esa cifra: esta es una historia de tragedia humana. Debemos cambiar nuestra forma de pensar y empezar a ver el saneamiento como algo más que un mal olor. Se trata de combatir la principal causa de muerte entre los niños del mundo en desarrollo.

El Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre saneamiento era uno de los más rezagados. Ahora tenemos un nuevo objetivo mundial: «Lograr el acceso de todos a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos y poner fin a la defecación al aire libre para 2030». Debemos ponernos de acuerdo ahora en un plan de acción. ¿Cómo puede un mundo con el talento necesario para desarrollar videojuegos en 3D de alta definición y crear un ordenador que se lleva en la muñeca aceptar el alarmante hecho de que un tercio del planeta no tenga acceso a un inodoro limpio y seguro?

No puedo quedarme de brazos cruzados y seguir viendo cómo miles de personas mueren cada día por enfermedades relacionadas con el saneamiento. Por eso, LIXIL se ha comprometido a mejorar el saneamiento para 100 millones de personas de aquí a 2020. Creo sinceramente que, al hacerlo, ayudaremos tanto al mundo como a mi empresa. Podemos prosperar haciendo el bien.

Definir el problema

El problema de la higiene y el saneamiento es complejo: millones de personas carecen de acceso a infraestructuras y sistemas de alcantarillado, y no contamos con soluciones adecuadas al contexto del mundo en desarrollo. No podemos limitarnos a utilizar soluciones de los mercados desarrollados; debemos innovar y crear soluciones concebidas teniendo en cuenta las condiciones ambientales locales y las normas culturales. En muchos casos, hemos comprobado que las innovaciones frugales —sencillas, inteligentes y, sobre todo, asequibles— son las más eficaces.

Además de las instalaciones, es fundamental cambiar los comportamientos para convencer a los 950 millones de personas que todavía defecan al aire libre a diario de las ventajas de usar un inodoro. Esta labor es tan importante como poner las instalaciones a disposición de la población. Desde el punto de vista del agua y los residuos, el saneamiento ejerce presión sobre el medio ambiente. Para encontrar soluciones sostenibles, debemos considerar cómo conservar los recursos y dar un nuevo uso a los subproductos.

Resolver la crisis empieza por comprenderla. Numerosas partes interesadas ya han realizado una enorme cantidad de trabajo, pero está claro que no existe una solución única. Hay muchos elementos interrelacionados y numerosos aspectos del problema que deben abordarse; por ello, existe el riesgo de que la comunidad mundial se haya fragmentado de forma inherente en la manera de definir el problema y abordarlo.

Pero aquí está el dilema: ¿es esta fragmentación el principal desafío? ¿Somos una comunidad que necesita orientación? ¿O debemos entender que el saneamiento es uno de los desafíos más complejos en materia de derechos humanos y abrir camino con un nuevo enfoque? Ningún problema está nunca verdaderamente aislado, y contar con expertos de todas las disciplinas que trabajen en una solución debe ser una fuerza para el bien.

Aunar esfuerzos de cara al futuro

El saneamiento siempre tendrá múltiples dimensiones, y debemos comprenderlo. Pero si logramos que la comunidad mundial se ponga de acuerdo sobre cómo abordar este gran desafío, salvaremos vidas.

  • Debemos innovar para desarrollar soluciones eficaces: desde instalaciones diseñadas para el contexto en que se utilizarán hasta nuevas ideas sobre cadenas de suministro y logística, pasando por el marketing y la financiación. Podemos y debemos aprovechar la experiencia de todos los actores para mejorar la vida de millones de personas.

  • Debemos situar el saneamiento en lo más alto de la agenda política. Para crear un sistema sostenible, los gobiernos nacionales deben establecer las condiciones necesarias para el cambio y asignar los recursos correspondientes. Mientras tanto, las organizaciones ajenas al gobierno deben abogar por el cambio para garantizar que no se pierda el impulso generado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

  • Debemos seguir buscando la colaboración y la coordinación entre este diverso conjunto de actores y ámbitos. Si todos adoptamos comportamientos colaborativos, con esfuerzos coordinados bajo el liderazgo de los gobiernos nacionales, podremos garantizar que se destinen financiación y capacidad intelectual a las soluciones más prometedoras.

Los argumentos morales y económicos en torno al problema del saneamiento deficiente son de tal peso que debemos seguir buscando formas de fortalecer la colaboración e intensificar nuestros esfuerzos. Durante el Foro Económico Mundial de este año en Davos, invito a otros a sumarse a mí para dar forma al rumbo de los esfuerzos mundiales, ahora que emprendemos esta gran tarea.

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