En los últimos años, hemos visto un aumento considerable de la esperanza de vida en todo el mundo. Sin embargo, no existe una respuesta válida para todos los casos respecto de las intervenciones destinadas a aumentar la esperanza de vida de hombres y mujeres en distintas regiones, edades y niveles de ingresos. Para reforzar la prestación de servicios de salud pública, tendremos que prestar aún más atención a los datos y evaluar mejor los riesgos.
En Estados Unidos, según el profesor Angus Deaton, de la Universidad de Princeton, el progreso se ha estancado debido a lo que él llama «muertes por desesperación» entre la población de mediana edad: sobredosis de drogas, suicidio y alcoholismo. En cambio, en los países menos prósperos, una prioridad clave debería ser reducir la mortalidad infantil y de niños pequeños.
Saira Afzal Tarar, ministra de Estado de Servicios Nacionales de Salud, Regulación y Coordinación de Pakistán, afirmó que su país afronta retos muy distintos: reducir la mortalidad materna e infantil, reestructurar la infraestructura e intentar brindar atención a quienes ganan menos de 2 dólares al día. Gracias al éxito de políticas anteriores, que han añadido efectivamente cuatro años a la esperanza de vida promedio de un ciudadano pakistaní, sus prioridades han cambiado y ahora persiguen un nuevo objetivo: combatir las enfermedades cardíacas.
En las sociedades actuales, se presta mucha atención a la medicina «heroica» y a la nueva biotecnología. Sin embargo, ese no es el único frente en el que se logrará avanzar. Es muy necesario ofrecer medicamentos asequibles en todo el mundo. Sobre la colaboración con UNICEF para distribuir medicamentos maternos y neonatales, Kenneth C. Frazier, presidente y director ejecutivo de MSD, dijo que ha sido testigo de enormes ineficiencias en los sistemas de salud, que, a su juicio, constituyen el mayor obstáculo.
Los expertos coinciden en la necesidad de replantear la infraestructura de atención. Una pieza clave es la provisión constante de un sistema de salud universal, necesario tanto para los ciudadanos de Estados Unidos como para los de Pakistán. En Pakistán, el 50 % de las personas caerá por debajo del umbral de pobreza debido a los costos de la atención médica. En Estados Unidos, las mejoras en el acceso universal a la salud durante el último año redujeron la mortalidad en un 6 %. En la década de 1960, Australia tenía una esperanza de vida similar a la que tiene hoy Estados Unidos, y logró mejorarla en parte mediante la prestación de atención médica universal.
Existe un sólido imperativo económico para abordar los problemas de larga data del sistema de salud. Cuando una persona enferma, pierde la capacidad de generar ingresos, señaló el profesor Deaton. Los sistemas de salud que ofrecen resultados positivos también ayudan a preservar los ingresos y las oportunidades de obtenerlos.
Para aumentar la esperanza de vida, gran parte de lo que hay que lograr consiste en cambiar hábitos y conductas, además de brindar acceso a la atención médica. En general, los expertos coinciden en que la prioridad central debería ser pasar a una mejor atención primaria. El principal obstáculo para vivir más tiempo y con mayor plenitud parece ser la incapacidad de las personas para pensar en su salud a largo plazo y, en concreto, para reconocer los beneficios de cambiar conductas en materia de nutrición, pruebas de detección y medicación.
¿Y si el nuevo horizonte de la medicina no fueran los avances en la investigación biomédica, sino la implementación de mejores enfoques comunitarios y centrados en la conducta para enseñar a las personas sobre medicina preventiva (incluida la nutrición)? Quizá necesitamos sistemas, no innovación biológica.

