La rápida actuación en Seúl, Corea del Sur, para contener un brote de COVID-19 en un edificio de oficinas podría tener consecuencias para la forma de levantar los confinamientos en todo el mundo.
El 9 de marzo, se aisló y cerró todo un edificio de la ciudad.
Se hicieron pruebas a más de 1.100 personas y se enviaron más de 16.000 mensajes de texto de alerta.
Según un nuevo estudio, el riesgo para los compañeros de trabajo es mayor cuando están agrupados.
Según un estudio surcoreano, los trabajadores de oficina podrían correr un mayor riesgo de contraer la COVID-19. La investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea (KCDC) sobre un brote en un rascacielos de uno de los distritos más concurridos de Seúl ha mostrado cómo el virus puede provocar contagios agrupados.
Esto podría influir en las decisiones sobre la mejor manera de levantar las restricciones de confinamiento en todo el mundo. También pone de manifiesto la importancia de actuar con prontitud y eficacia para limitar la propagación de la infección.
Rapidez y escala de la respuesta
El 8 de marzo se detectó un brote de COVID-19 en un edificio de usos múltiples de la capital surcoreana, al que se denomina Edificio X. En sus plantas inferiores hay oficinas y, de la planta 13 a la 19, apartamentos residenciales. Una vez detectado el primer caso, se inició de inmediato una investigación sobre un total de 1.145 personas: 922 trabajaban en el edificio, 203 vivían allí y 20 eran visitantes. Posteriormente, se hicieron pruebas a todas salvo a dos personas y se detectaron 97 casos confirmados de infección. Esto representa una tasa de ataque o infección general del 8,5%.
Este tipo de actuación rápida y decisiva ha sido la base de la respuesta de Corea del Sur a la pandemia de coronavirus. Ha ayudado al país a evitar algunos de los problemas que han afrontado otros: servicios de salud desbordados y altas tasas de mortalidad, por mencionar solo dos. La estrategia fue expuesta por la ministra de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Kang Kyung-wha en una reunión virtual del Grupo de Trabajo sobre la COVID-19 del Foro Económico Mundial celebrada en marzo: una respuesta inmediata en la que participan múltiples organismos y una amplia comunicación con la población.
El 9 de marzo se cerró el Edificio X, como muestra de la estrategia de acción rápida preferida por las autoridades coreanas. Las personas cuyos resultados confirmaron que tenían coronavirus fueron aisladas. También se investigó, sometió a pruebas y vigiló durante 14 días a toda persona con la que hubieran tenido contacto, presentara o no síntomas.
A quienes dieron negativo se les ordenó permanecer en cuarentena durante 14 días y se les volvieron a hacer pruebas durante ese período.
Con datos de telefonía móvil proporcionados por operadores de telecomunicaciones, las autoridades pudieron identificar a las personas que habían estado cerca del edificio. A cualquiera que hubiera permanecido más de cinco minutos en las inmediaciones se le envió un mensaje de texto para indicarle que se alejara de otras personas y se hiciera una prueba de inmediato. En total, se enviaron 16.628 mensajes de texto de este tipo.
¿Son los trabajadores de oficina el próximo grupo vulnerable?
De las 97 personas que contrajeron el virus, la mayoría (94) trabajaba en un centro de llamadas situado en la planta 11 del edificio. Al considerar el efecto del virus en las 216 personas que trabajaban en esa planta, la tasa de ataque se eleva al 43,5%.
«Este brote demuestra de forma alarmante que el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) puede ser excepcionalmente contagioso en entornos de oficina abarrotados, como un centro de llamadas», señala el informe.
Aunque los trabajadores y residentes del Edificio X tuvieron contacto cercano en espacios compartidos, como los ascensores, la infección se concentró en un grupo de personas: quienes trabajaban cerca unos de otros. El informe añade que esto «indica que la duración de la interacción (o el contacto) fue probablemente el principal factor que facilitó una mayor propagación del SARS-CoV-2».
A medida que muchos países del mundo empiezan a avanzar hacia el levantamiento de las restricciones de confinamiento, preocupa cómo hacer que la gente vuelva al trabajo manteniéndola a salvo y evitar nuevas olas de infecciones graves. El estudio de Seúl plantea inquietudes sobre la capacidad del virus para crear importantes focos de infección entre los trabajadores de oficina y demuestra la importancia de tomar estas decisiones acertadamente.
«Las estrategias preventivas focalizadas podrían ayudar a reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2 en este grupo vulnerable», concluye el informe.


