Por primera vez los investigadores han tomado muestras del interior de los intestinos de las personas para averiguar cuánto modifican los probióticos la composición de los microbios y los compuestos químicos que producen. Y descubrieron que el efecto de los probióticos depende de las bacterias que ya están presentes en el intestino.
Probióticos son microorganismos vivos (en su mayoría bacterias) que, cuando se ingieren en la cantidad adecuada, pueden aportar beneficios para la salud. Pueden incluirse en alimentos, como el yogur, tomarse como suplementos dietéticos o añadirse a medicamentos.
Para que un microbio se considere un probiótico, debe sobrevivir al ambiente ácido del estómago y debe aumentar el número de bacterias beneficiosas en el intestino. Además, los microbios probióticos pueden crecer (formar «colonias») adhiriéndose a unos diminutos pelos que existen en los intestinos. Pueden producir compuestos químicos que matan a microorganismos patógenos, como los virus de la diarrea, o pueden producir ciertas sustancias, como las vitaminas.
Ahora sabemos que los microbios de nuestro intestino tienen efectos importantes sobre nuestra salud. Pueden reducir la inflamación, ayudarnos a perder peso , y reducir el riesgo de diabetes y enfermedades cardiacas. Por eso queremos saber si los probióticos modifican la composición de los microbios intestinales para ayudar a mejorar nuestra salud.
Mejor que las muestras fecales
Hasta ahora, todo lo que sabemos sobre los cambios que los probióticos provocan en los tipos de microbios de nuestro intestino procede de científicos que analizan las bacterias de muestras fecales de personas que han tomado probióticos. Pero esto no nos dice si los microbios forman colonias ni qué ocurre realmente en el tubo digestivo. Para responder a estas preguntas, científicos de Israel han tomado muestras de distintas regiones de los intestinos de personas introduciendo un tubo en su cuerpo para medir las bacterias.
Los microbios medidos en las muestras fecales se parecen más a los de la parte inferior del intestino que a los de las zonas superiores, más cercanas al intestino delgado. Sus datos muestran que las bacterias medidas en las heces no son muy representativas de lo que ocurre en todo el intestino.
Los investigadores también comprobaron que muchos de los microbios beneficiosos que se ingirieron como probióticos no se adhirieron a los diminutos pelos del intestino, sino que acabaron en las heces. Sin embargo, la cantidad de estas bacterias en las heces no era representativa de cuántas bacterias beneficiosas lograban sobrevivir realmente dentro del intestino de la persona.
Mediante métodos muy sofisticados lograron confirmar que los suplementos probióticos modifican los compuestos químicos que se producen en el intestino, en comparación con las personas que no tomaban probióticos.
El hallazgo más importante de este estudio es que la respuesta a los probióticos varía entre individuos y que el impacto en la salud dependerá de las bacterias que ya están presentes en el intestino.
Los autores concluyen que el enfoque único para todos en el uso de probióticos no es ideal y que sería mejor adaptarlos a cada persona, en función tanto de los beneficios para la salud que necesita como de los microbios que ya viven en su intestino.
¿Merecen la pena?
¿Son buenos los probióticos y merece la pena tomarlos? La respuesta corta es que sí, aunque podrían ser mejores.
Hemos buscado recientemente en la literatura científica y hemos encontrado 313 estudios clínicos de buena calidad (ensayos controlados aleatorizados) en los que participaron casi 50.000 personas y en los que los investigadores estudiaron los beneficios para la salud de tomar probióticos o de tomar un placebo. Nuestro análisis demostró que tomar probióticos puede ayudar a prevenir la diarrea, la bronquitis y el eczema. También parecen mejorar el riesgo de enfermedades cardiacas y reducir en la sangre sustancias relacionadas con la inflamación.
Así que, aunque la mayoría de los probióticos no modifican de forma permanente la composición de los microbios del intestino, parece que sí pueden afectar a la salud. Podrían hacerlo mejorando nuestro sistema inmunitario o produciendo sustancias químicas beneficiosas. Y si llegara a ser posible adaptar los probióticos a las características de cada persona, podrían resultar mucho más eficaces de lo que son actualmente.


