Este alcalde latinoamericano afirma que las ciudades son clave para una recuperación verde mundial

Mariluna Apaza, a stranded Peruvian passenger, talks with Reuters at the border line between Peru and Bolivia after Peru's government's announcement of border closure in a bid to slow the spread of the new coronavirus (COVID-19), in Desaguadero, Bolivia, March 17, 2020. REUTERS/David Mercado - RC2YLF9Z12TR
COVID-19 is offerinf opportunity for the worlds cities to build back betterImage: REUTERS/David Mercado -
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  • La COVID-19 ha tenido un enorme impacto económico en las ciudades del mundo, que representan el 80% del PIB mundial.

  • El alcalde de Lima, la capital peruana, Jorge Muñoz Wells, cree que las ciudades pueden ser motores de una recuperación económica sostenible y verde.

  • Expone su visión verde para Lima, que incluye cerrar la brecha de financiación de proyectos de infraestructura urbana adaptada al clima.

La pandemia de COVID-19 ha tenido efectos contundentes en las ciudades del mundo.

Hoy vivimos en tiempos de pandemia, con un virus silencioso y agresivo que puede ser incluso letal y ha transformado nuestras vidas. La mejor receta es repensar nuestras ciudades, repensar nuestros códigos y adaptarnos a esta nueva convivencia que, durante algún tiempo más, la COVID-19 seguirá imponiéndonos.

Nos enfrentamos a graves problemas, pero también a grandes desafíos, todos ellos sin precedentes. Las cifras y las condiciones actuales de las personas, las empresas, la gestión gubernamental en todos sus niveles y la sociedad en general cambian constantemente y dan paso a escenarios impensables hace cinco meses.

El Banco Mundial estima que la economía mundial se contraerá un 5,2% en 2020, pese a los niveles históricos de gasto de los gobiernos nacionales. Las ciudades representan el 80% del PIB mundial, lo que significa que sufrirán el mayor impacto de esta pérdida.

La proporción de economías que registran una contracción anual del PIB per cápita. Las áreas sombreadas corresponden a recesiones mundiales. Los datos de 2020-21 son previsiones.Image: Banco Mundial

Mientras tanto, otro factor no menos importante de esta nueva convivencia —como también llamamos a esta etapa de la pandemia en Perú— es la calidad del aire que respiramos y su relación con el virus. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 80% de las personas que viven en zonas urbanas están expuestas a una contaminación atmosférica nociva, un factor que se ha relacionado con mayores riesgos de complicaciones y de muerte por COVID-19.

Las ciudades del futuro

La COVID-19 nos ha enseñado a ver la desolación y las necesidades que dejan las infecciones y muertes masivas, además de los desafíos que afrontamos, no solo para abordar los problemas de salud pública, sino también nuestra propia situación económica.

Durante el largo confinamiento que vivimos, pudimos respirar aire fresco y ver el regreso de especies marinas y aves a la costa de Lima, algo no muy inusual para nosotros.

Contra todo pronóstico, esta pandemia devastadora nos ha ofrecido un momento sin precedentes para reconstruir colectivamente y volver a imaginar cómo serán las ciudades del futuro.

De cara al futuro, los efectos de la pandemia nos ofrecen una hoja de ruta para protegernos de futuras emergencias de salud pública y resguardar a quienes viven en nuestras ciudades de los peores efectos del cambio climático. Desde esa perspectiva, los contundentes efectos que nos deja la COVID-19 pueden ayudarnos a comprender los desafíos comunes que afrontan los alcaldes de todo el mundo y las diferencias entre las prioridades del norte y el sur globales.

Vista aérea de Lima, Perú.Image: Foto: Dan Gold/Unsplash

Los principales economistas coinciden en que una recuperación sostenible y con bajas emisiones de carbono no solo ayudará a combatir el cambio climático, sino que también aumentará la resiliencia y permitirá obtener los mejores resultados económicos posibles de cara al futuro. Por ello, debemos aprovechar esta oportunidad para abordar las enormes consecuencias económicas de la pandemia y tomar medidas que mitiguen sus efectos en cadena sobre la salud de las familias y las comunidades durante muchos años.

Recuperación verde en las ciudades

Al abordar la crisis climática de manera inclusiva, las ciudades de todos los tamaños pueden ser motores económicos esenciales para impulsar la recuperación económica nacional. Los gobiernos nacionales deben generar nuevos horizontes de inversión y apostar por la recuperación verde en las ciudades.

Por ejemplo, en Europa, las ciudades han adoptado medidas para ampliar los espacios públicos destinados a actividades al aire libre, lo que ha reducido el tráfico y la contaminación atmosférica. Están habilitando carriles exclusivos para bicicletas que permitan hacer ejercicio y desplazarse de forma segura.

En Perú, el impacto de la COVID-19 ha puesto al descubierto carencias y desigualdades que no son recientes y que nos acompañan desde hace años o décadas. También ha revelado graves problemas estructurales que, tras el gran sacudón de esta pandemia, habrá que abordar para darles una solución definitiva dentro de los plazos establecidos.

Uno de ellos, el más visible en muchas de nuestras sociedades, es la informalidad en todas sus manifestaciones. El 70% de las personas tiene empleos informales, una situación que nos ha perjudicado durante toda esta pandemia y que, por ejemplo, ha dificultado la distribución adecuada de los subsidios otorgados por el gobierno nacional.

En Lima, la capital de Perú, viven unos 10 millones de personas, que en conjunto representan un tercio de la población total del país. Al igual que el resto de las regiones peruanas, estuvo bajo un largo período de confinamiento o cuarentena, que duró más de cuatro meses. Sin embargo, en mayo comenzó la reanudación de actividades en el marco del plan de reactivación económica del gobierno nacional, que consta de cuatro fases; actualmente estamos en la penúltima. Seguimos luchando en paralelo contra el virus, una lucha que aún no ha terminado.

Tras la declaración del estado de emergencia nacional en el país a raíz de la pandemia de COVID-19, la Municipalidad de Lima se sumó a esa lucha y, en medio de la crisis, gestionó y garantizó los servicios esenciales de la ciudad —transporte público, seguridad ciudadana, recolección de residuos sólidos, limpieza y desinfección, así como fiscalización—, además de coordinar esfuerzos con el gobierno nacional por el bienestar de la ciudadanía y para mantenerla alejada del menor riesgo de contagio del virus. Los desafíos y las dificultades son permanentes, y hemos estado a la altura de las circunstancias.

Una visión verde para Lima

La recuperación verde de Lima se centra en acercar los servicios a las poblaciones más vulnerables, con la visión de construir una ciudad verde, próspera y justa para todos. Mediante la construcción de 46 kilómetros de ciclovías temporales, la municipalidad impulsa la implementación de infraestructura sostenible como una forma de frenar la propagación de la COVID-19.

Seguimos avanzando hacia nuestro objetivo de plantar dos millones de árboles antes de que termine en 2022 nuestro mandato de cuatro años, y de ampliar las áreas verdes para mejorar el medioambiente y la salud de nuestra población, algo muy necesario en este contexto.

Lima forma parte de las más de 10.000 ciudades de distintas partes del mundo que integran el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía. Somos una voz unificada y estamos preparados para colaborar con los gobiernos nacionales y las instituciones internacionales a fin de resolver las crisis económica y climática mundiales mediante compromisos climáticos locales, modelos de financiación innovadores y un enfoque centrado en la infraestructura sostenible.

Tenemos ante nosotros una gran oportunidad para apostar por el crecimiento económico con desarrollo sostenible. Por eso, trabajaremos para cerrar la brecha de inversión y financiar proyectos de infraestructura urbana adaptada al clima, inversiones que no solo combatirán el cambio climático, sino que también aumentarán la resiliencia, la habitabilidad y la salud de nuestras ciudades, ahora y en los próximos años.

Estamos en plena lucha contra la pandemia, pero eso no nos impide proyectarnos hacia el futuro, fortalecidos y con el espíritu y la determinación necesarios para volver a nuestros objetivos más ambiciosos.

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