Cómo ayudará la financiación innovadora a prepararse para futuras pandemias 

Innovative financing can help lower-income countries meet their goals
Using innovative financing models, COVAX has allowed low income countries access to vaccines on terms that they otherwise may not have been able to negotiate.Image: REUTERS
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  • COVAX, mediante un modelo de financiación innovador, ha entregado más de 1.200 millones de dosis a países de ingresos más bajos.

  • Los modelos de financiación innovadores podrían dotar a los gobiernos de todo el mundo de medios para prepararse ante futuras pandemias y mitigar sus efectos.

  • Una financiación eficaz y sostenible es un aspecto fundamental de cualquier proyecto sanitario a gran escala.

Por primera vez, los gobiernos de todo el mundo comprenden la necesidad de tomarse en serio la preparación ante pandemias.

Pero, aunque pueda haber un amplio consenso en el G7 y el G20 sobre algunas de las medidas necesarias para prevenir —o al menos mitigar— la próxima pandemia, una de las preguntas más apremiantes sigue sin respuesta: ¿cómo vamos a pagarla?

Dadas las repercusiones económicas de la guerra en Ucrania, y mientras muchos gobiernos aún se recuperan del impacto económico de la COVID-19, ¿hay una forma inteligente y sin sobresaltos de prepararse ante una pandemia?

La financiación innovadora ofrece una respuesta afirmativa.

Durante más de una década, estos mecanismos se han utilizado para optimizar los fondos de los sectores público y privado y reducir el riesgo financiero, con el fin de acelerar el acceso a intervenciones sanitarias y médicas. Esto ya ha evitado millones de muertes. De hecho, durante esta pandemia, la financiación innovadora ha protegido de la COVID-19 a cientos de millones de personas.

La financiación innovadora ya está marcando la diferencia

COVAX, la iniciativa mundial y multilateral para ofrecer vacunas tan necesarias a las personas de todos los países, no habría sido posible sin uno de estos mecanismos: el Compromiso Anticipado de Mercado de Gavi para COVAX (AMC). Con el apoyo de donantes, el AMC de COVAX se creó para que las dosis estuvieran disponibles de forma equitativa para las personas de 91 países de ingresos más bajos, que de otro modo tendrían dificultades para acceder a ellas. Hasta la fecha, el AMC de Gavi para COVAX ha entregado más de 1.200 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19.

Una nueva alianza entre Gavi, MedAccess y Open Society Foundations busca ahora ir más allá. El objetivo es recurrir a la financiación innovadora para ayudar a los países de ingresos más bajos a cumplir sus objetivos nacionales de vacunación contra la COVID-19.

Mediante una garantía de adquisición de 100 millones de dólares, MedAccess, con respaldo adicional de OSF disponible a solicitud, permitirá a COVAX asegurar dosis de los fabricantes en nombre de los países asociados, como parte de sus acuerdos de reparto de costes con los países del AMC. Los países de ingresos bajos se beneficiarán de precios más bajos, al tiempo que se reduce la necesidad de que Gavi mantenga fondos de donantes para respaldar las compras de vacunas de los países a través de COVAX.

En cierto sentido, esta nueva alianza gira en torno a la preparación ante pandemias: crear herramientas e instrumentos que puedan utilizarse para prepararse frente a los posibles retos que afrontemos al intentar erradicar la COVID-19. Aunque los países con una alta cobertura de vacunación relajen las restricciones y reabran sus sociedades, persiste el riesgo de que surjan nuevas variantes y provoquen nuevos repuntes. Con 2.800 millones de personas en todo el mundo aún sin vacunar, esa amenaza persistirá hasta que aumente la cobertura en todos los países.

La aparición de la variante ómicron de la COVID-19, y las mutaciones posteriores que podrían haberla vuelto aún más transmisible, demuestran la urgencia con la que debemos vacunar al mundo.

Es absolutamente fundamental que nos preparemos para la posibilidad de variantes aún más mortíferas ayudando ahora a los países a proteger a más de sus ciudadanos.

Gracias a la alianza entre Gavi y MedAccess, los países de ingresos más bajos pueden, por primera vez, acceder de forma independiente a las vacunas a través de las condiciones negociadas a escala mundial por COVAX, sin necesitar que los países más ricos respalden la financiación mientras se cierran los acuerdos.

Debido a su tamaño o experiencia individuales, a los países de ingresos más bajos les habría resultado difícil cerrar esos acuerdos por su cuenta o conseguir condiciones similares sin el apoyo de COVAX.

Ampliar el alcance

Para prepararse ante futuras pandemias, ya existen otros mecanismos de financiación innovadores, probados y eficaces, que podrían ayudar a aliviar el coste de la preparación.

Consideremos el Mecanismo Financiero Internacional para la Inmunización (IFFIm). Desde 2006, IFFIm ha acelerado el acceso a las vacunas infantiles en países de ingresos más bajos mediante la emisión de bonos para vacunas respaldados por compromisos de donantes gubernamentales a largo plazo.

IFFIm utiliza un enfoque conocido como financiación anticipada, en el que las garantías gubernamentales ofrecen a los bonos una tasa de rentabilidad atractiva para los inversores de los mercados de capitales. Una vez adquiridos, estos fondos a largo plazo quedan disponibles de inmediato para los programas mundiales de salud. De este modo, IFFIm ha ayudado a Gavi a proteger antes a 99 millones de niños más frente a enfermedades prevenibles mediante vacunación.

Dadas las condiciones económicas actuales, esta forma de financiación anticipada podría mejorar ahora la preparación mundial ante pandemias y, al mismo tiempo, permitir que los gobiernos donantes distribuyan el coste a lo largo del tiempo.

Malaria, ébola y el futuro de la financiación médica

Que el mundo disponga ahora de una vacuna contra la malaria aprobada y lista para su distribución se debe, en parte, a un acuerdo de financiación innovador. MedAccess asumió el riesgo de Gavi al financiar la producción de la vacuna mientras el fabricante, GSK, esperaba decisiones clave sobre políticas y financiación.

Esta vacuna contra la malaria —un gran avance para prevenir la muerte de cientos de miles de personas cada año— demuestra el potencial de la financiación innovadora en el ámbito sanitario en general, no solo frente a la COVID-19. La financiación innovadora podría desempeñar un papel clave para movilizar fondos que aceleren el desarrollo de otras innovaciones médicas y sanitarias, como nuevas vacunas de ARNm, pruebas de diagnóstico y tratamientos.

Del mismo modo, ahora contamos con una reserva mundial de vacunas contra el ébola gracias a un mecanismo creado por Gavi y denominado Compromiso de Compra Anticipada (APC). El APC ofreció sólidos incentivos a los fabricantes para desarrollar y comercializar vacunas contra el ébola ante la falta de un mercado viable. También permitió utilizar dosis de la vacuna en fase de investigación durante un brote, como uso compasivo, incluso antes de que recibiera la autorización.

Esto permitió proteger a más de 300.000 personas en la República Democrática del Congo durante un gran brote en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, que comenzó en 2018 y amenazaba con extenderse a países vecinos.

La rápida disponibilidad de la vacuna desempeñó un papel fundamental para poner fin a esa epidemia.

La financiación innovadora también tiene un enorme potencial aún sin aprovechar para prevenir brotes mucho antes de que alcancen proporciones epidémicas o pandémicas. Si utilizamos los fondos de forma rápida y eficiente para poner cuanto antes a disposición las intervenciones sanitarias, podemos frenar los brotes desde el principio y proteger innumerables vidas y medios de subsistencia.

No se trata solo de una gran idea. Es una solución concreta que ya está salvando millones de vidas y ahorrando millones de dólares a los donantes.

Sin embargo, para que la preparación ante pandemias sea lo más eficaz posible, se necesita invertir con antelación. Dado que la COVID-19 le ha costado 12,5 billones de dólares a la economía mundial, los gobiernos ya saben que, si no invierten los miles de millones de dólares necesarios para lograr una preparación mundial ante pandemias, sin duda acabarán pagando el precio más adelante.

La financiación innovadora puede hacer más asumible esa inversión esencial al repartir su coste, tanto para los gobiernos más ricos como para los más pobres.

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