La pandemia ha dañado el empleo juvenil: así podemos ayudar

young people like this woman lost their jobs due to the pandemic
Action needs to be taken to increase employment levels for young people.Image: Unsplash/Tim Gouw
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  • La pandemia dejó a muchos más jóvenes que adultos sin empleo, y los efectos se sintieron con mayor intensidad en los países de ingresos bajos.

  • Las mujeres jóvenes han tendido a ser más propensas a quedarse sin empleo como consecuencia de las alteraciones provocadas por la COVID-19 que los hombres jóvenes.

  • En todo el mundo, la pandemia provocó la pérdida de un equivalente a 255 millones de empleos a tiempo completo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.

En todo el mundo, en 2020, el empleo juvenil descendió un 8,7 %. En el caso de los adultos, la caída del empleo fue menos grave, con un 3,7 %. Esta diferencia ilustra la magnitud de las consecuencias económicas de la pandemia para los jóvenes.

Si no se actúa para abordar la forma en que la pandemia ha afectado a las oportunidades de empleo de los jóvenes, muchos de ellos podrían seguir luchando durante décadas, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Un revés “mucho más profundo”

El golpe económico sufrido por la economía mundial en 2020 fue “mucho más profundo” que el registrado en 2009, tras la crisis financiera mundial. Los efectos se han sentido en todo el mundo. En abril de 2020, Estados Unidos registró su mayor tasa de desempleo (14,8 %) desde que existen registros.

El desafío de la exclusión económica de los jóvenes también aparece en el Informe de Riesgos Globales 2021 del Foro Económico Mundial. “Los jóvenes de hoy ya cargan con las cicatrices de una crisis financiera de una década, un sistema educativo anticuado y una crisis climática arraigada, además de la violencia en muchos lugares”, afirma el informe.

Con “confinamientos y otras medidas de contención, sobre todo en el segundo trimestre de 2020”, implantadas en la mayoría de los países, la OIT señala que los efectos de los daños económicos provocados por la pandemia fueron generalizados. “Se estima que la producción en las economías emergentes y en desarrollo disminuyó un 2,2 % en 2020, frente a una caída del 4,7 % en las economías avanzadas”.

Las tasas de crecimiento del PIB real de 2005 a 2022 (%) muestran la magnitud de la crisis mundial de 2020.Image: OIT

El número de horas de trabajo que desaparecieron a causa de la COVID-19 equivale a la pérdida de 255 millones de empleos a tiempo completo en todo el mundo. No solo los jóvenes han sufrido más que los adultos, sino que las mujeres jóvenes han sido las más golpeadas por el desempleo durante la pandemia.

Las cifras de la OIT (basadas en una muestra de 58 países) muestran que el empleo cayó un 11,2 % en el caso de los hombres jóvenes y un 13,9 % en el de las mujeres jóvenes en el segundo trimestre de 2020. Según la OIT, los efectos sobre los hombres y las mujeres jóvenes en las economías de ingresos medianos fueron aproximadamente el doble.

También se hace referencia a datos estimados de Estados Unidos que sugieren que incluso una recesión moderada, que eleve las tasas de desempleo en 3 puntos, puede provocar una pérdida acumulada de ingresos equivalente al 60 % de los ingresos de un año.

Comparación de las tendencias de empleo de los jóvenes (15-24) y los adultos (25+) en 2020, en países seleccionados.Image: OIT

Prioridades políticas para contribuir a la recuperación

Aunque la pandemia está en el centro del aumento del desempleo juvenil, han existido múltiples eventos específicos que llevaron a las personas a quedarse sin trabajo. Por ejemplo, pudo deberse a cierres de industrias o sectores completos provocados por los confinamientos. El comercio minorista y la hostelería son dos de esos sectores, donde los cierres generalizados provocaron un gran número de despidos. Otras personas, que trabajaban en formas de empleo más marginales, pueden haber constatado que las oportunidades de ganar dinero se habían agotado.

Pero también hay muchos jóvenes cuya educación y formación se han visto interrumpidas, lo que en algunos casos los ha dejado económicamente inactivos.

Resolver estas situaciones exige comprender la interseccionalidad de las circunstancias de las personas. En definitiva, según la OIT, no existe una solución única para todos a la hora de planificar la recuperación de las perspectivas de empleo de los jóvenes.

La organización recomienda una serie de iniciativas e intervenciones basadas en políticas para ayudar a revertir la situación.

Fomentar la creación de empleo

Estimular el nuevo empleo y el emprendimiento, centrándose en los jóvenes más vulnerables y ayudándolos a incorporarse al trabajo.

Retención en la educación y la formación

Conseguir que más jóvenes estudien y se formen para cubrir las carencias de competencias que puedan haber surgido a raíz de las interrupciones provocadas por la pandemia.

Programas de reincorporación

Los jóvenes que han perdido su empleo deben recibir apoyo a través de servicios de empleo, programas de emprendimiento y programas dirigidos a su incorporación o reincorporación al trabajo.

Ampliar la protección social

Mantener a los jóvenes en la economía formal requiere iniciativas que reduzcan la probabilidad de que busquen oportunidades de ganar dinero a través de actividades informales. El pago de prestaciones por desempleo puede desempeñar un papel en ello.

Salvaguardar los derechos de los trabajadores

Será importante asegurar que los trabajadores jóvenes, en particular, sientan que tienen voz en el lugar de trabajo. Con ese fin, deberían incluirse en la negociación colectiva, la libertad de asociación, el diálogo social y las políticas de asociación social.

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