La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunció el 8 de junio que cree que en el país no hay casos activos de coronavirus.
En consecuencia, afirmó que las medidas de distanciamiento social ya no eran necesarias en los eventos ni en los sectores minorista, del transporte y de la hostelería.
Se considera que la razón de su éxito es el plan del país de eliminar el virus, y no solo contenerlo, que incluyó siete semanas de confinamiento estricto.
Nueva Zelanda ha eliminado la transmisión del coronavirus a nivel nacional y levantará todas las medidas de contención, excepto los controles fronterizos, anunció el lunes la primera ministra Jacinda Ardern, lo que convierte al país en uno de los primeros en hacerlo.
Según dijo, los eventos públicos y privados, los sectores minorista y de la hostelería y todo el transporte público podrían reanudarse sin las normas de distanciamiento social que siguen vigentes en gran parte del mundo.
“Aunque la tarea no ha terminado, no cabe duda de que se trata de un hito… Gracias, Nueva Zelanda”, declaró Ardern a los periodistas.
“Estamos seguros de que, por ahora, hemos eliminado la transmisión del virus en Nueva Zelanda, pero la eliminación no es un momento concreto, sino un esfuerzo sostenido.”
Este país del Pacífico Sur, con unos cinco millones de habitantes, está saliendo de la pandemia mientras grandes economías como las de Brasil, Reino Unido, India y Estados Unidos luchan contra la propagación del virus.
Esto se debió en gran medida a 75 días de restricciones, incluidas unas siete semanas de confinamiento estricto, durante las cuales la mayoría de las empresas cerraron y todos, salvo los trabajadores esenciales, debieron permanecer en casa.
“Hoy, 75 días después, estamos preparados”, declaró Ardern en una rueda de prensa, al anunciar que el Gobierno eliminaría las restricciones de distanciamiento social a partir de la medianoche del lunes y pasaría del nivel 2 al nivel 1 de alerta nacional.
Los controles fronterizos se mantendrían y todas las personas que entraran en el país serían sometidas a pruebas, según dijo.
Por primera vez desde que el virus llegó a finales de febrero, no había casos activos en Nueva Zelanda, informó el ministerio de Sanidad. Nueva Zelanda ha registrado 1.154 infecciones y 22 muertes por la enfermedad.
Nueva Zelanda se comprometió a eliminar el virus, y no solo a contenerlo. Esto implica detener la transmisión durante un periodo prolongado después de que se despeje el último caso conocido, y estar preparados para detectar y aislar rápidamente cualquier nuevo caso, incluidos los procedentes del extranjero.
Los neozelandeses celebraron la retirada de las restricciones, y el tema se convirtió rápidamente en tendencia en Twitter. Los aficionados al rugby, en particular, esperaban con ilusión asistir a los estadios para ver los partidos inaugurales de la competición nacional de este fin de semana.
Ardern dijo que dio un “pequeño baile” cuando le comunicaron que ya no había casos activos de COVID-19 en Nueva Zelanda, lo que sorprendió a su hija de dos años, Neve.
“Se sorprendió un poco y se unió sin tener ni idea de por qué estaba bailando por el salón. Aun así, lo disfrutó”, declaró Ardern.
Reconstrucción económica
Ardern, de 39 años, ha recibido elogios internacionales por su liderazgo durante la pandemia, y su popularidad ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos meses.
Según las encuestas de opinión recientes, está bien posicionada para obtener un segundo mandato en las elecciones de septiembre.
Aun así, el Gobierno tendrá que demostrar que está a la altura de la tarea de reactivar la economía, que se prevé que caiga en recesión.
Los partidos de la oposición han criticado la decisión de Ardern de mantener las restricciones durante tanto tiempo, a pesar de que llevaba más de dos semanas sin nuevos casos.
Ardern no se comprometió con un calendario para la propuesta de “burbuja de viaje” con Australia, aunque los sectores turísticos de ambos países llevan tiempo presionando para que se haga realidad.
“Tendremos que actuar con cautela en este punto. Nadie quiere poner en peligro los avances que ha logrado Nueva Zelanda”, afirmó.



