El recuento de espermatozoides de los hombres de Norteamérica, Europa, Australia y Nueva Zelanda disminuyó entre un 50 y un 60 % entre 1973 y 2011, según un nuevo estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Sorprendentemente, el estudio, que analizó datos sobre el recuento de espermatozoides de 42.935 hombres, no encontró una disminución en los recuentos de hombres de Asia, África y Sudamérica, aunque los datos de esas zonas eran limitados.
En conjunto, este es un informe muy preocupante. Desde hace tiempo existe un debate prolongado entre los científicos sobre si los recuentos de espermatozoides han disminuido o no. Pero lo que distingue a este estudio es la calidad del análisis. Se realizó de manera sistemática y tuvo en cuenta varios problemas que habían afectado a estudios anteriores, como el método utilizado para contar los espermatozoides y la comparación de estudios realizados a veces con décadas de diferencia. Por ello, la mayoría de los expertos coinciden en que los datos presentados son de alta calidad y que las conclusiones, aunque alarmantes, son fiables.
¿Qué está pasando, entonces? Desde hace varios años preocupa el aumento de anomalías en la salud reproductiva masculina, como el cáncer testicular. La disminución de los recuentos de espermatozoides es coherente con estos aumentos y refuerza la idea de que la salud reproductiva masculina está bajo amenaza y se deteriora rápidamente.
De hecho, si se extrapolan los datos sobre el recuento de espermatozoides hasta su conclusión lógica, a partir de 2060 los hombres tendrán poca o ninguna capacidad reproductiva. La explicación más racional del deterioro de la salud reproductiva masculina son los cambios en el medioambiente. Las investigaciones actuales sugieren que el feto masculino es especialmente susceptible a la exposición a contaminantes, por lo que los cambios que se producen en las primeras etapas de la vida fetal pueden tener un efecto muy significativo en la edad adulta.
¿Qué se puede hacer?
La respuesta sencilla es que necesitamos mucha más investigación para averiguar por qué se está produciendo esta disminución del recuento de espermatozoides. No podemos mostrarnos indiferentes ante el posible efecto negativo sobre la fertilidad y debemos movilizarnos urgentemente para aumentar de forma sustancial los esfuerzos de investigación sobre la salud reproductiva masculina.
Además, aunque las pruebas predominantes muestran un deterioro de la salud reproductiva, no todos los estudios lo indican; existen algunas diferencias geográficas. Será fundamental determinar cuáles son las principales diferencias entre las regiones geográficas —como las diferencias genéticas y la exposición a contaminantes específicos— para poder estudiar después estrategias de tratamiento que limiten estos efectos negativos.
Si el feto es el principal afectado, ¿qué puede hacer el hombre adulto? Incluso en los adultos, la exposición a sustancias químicas como el bisfenol A, que se cree que afectan a la fertilidad, puede tener efectos negativos, por lo que los hombres deberían limitar su exposición a sustancias químicas tóxicas. Esto incluye dejar de fumar. Además, un estilo de vida saludable es muy importante, ya que se conoce la relación entre la obesidad y la disminución del recuento de espermatozoides.




