Se han notificado más de 26.000 casos de viruela del mono en todo el mundo, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a declararla una emergencia de salud pública.
El brote actual no está relacionado con la exposición a un animal infectado, sino que se está propagando de persona a persona.
Casi el 98 % de los casos del brote actual se han producido entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.
Es fundamental tomar medidas para controlar la propagación del virus y evitar que se vuelva endémico en países donde antes no lo era, escribe el autor.
Desde mayo de este año, se han notificado más de 26.000 casos de viruela del mono en todo el mundo, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declararla una emergencia de salud pública.
Lo inusual de este brote es que la mayoría de los casos se han notificado en países donde el virus no suele encontrarse (es decir, donde no es «endémico»). Además, a diferencia de brotes anteriores concentrados principalmente en África central y occidental, el brote actual no está relacionado con la exposición a un animal infectado, sino que se está propagando exclusivamente de persona a persona.
A medida que los casos siguen aumentando en todo el mundo, preocupa que, si no se toman medidas más urgentes, la viruela del mono también pueda volverse endémica en regiones donde no suele serlo, como Estados Unidos y Europa.
Motivos de preocupación
Hay varios motivos por los que el brote actual es tan preocupante.
En primer lugar, la enfermedad se está propagando de persona a persona. La viruela del mono se transmite mediante contacto físico estrecho con una persona infectada, ya sea por el intercambio de fluidos corporales, por estar cerca de una persona infectada cuando tose o estornuda, o por compartir ropa o ropa de cama.
La viruela del mono no es muy contagiosa en comparación con otros virus. Investigaciones de brotes anteriores en África indican que una persona tiene apenas una probabilidad aproximada del 3 % de enfermar tras entrar en contacto con una persona infectada. Aun así, todavía no sabemos cuán contagiosa es la cepa de viruela del mono responsable del brote actual. Esto preocupa, sobre todo porque otros brotes, como el brote de 2016 en la República Democrática del Congo tuvieron una probabilidad del 50 % de contraer viruela del mono tras entrar en contacto con una persona infectada.
Otro motivo por el que preocupa tanto el brote actual es que se está propagando dentro de un grupo específico, principalmente entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Casi el 98 % de los casos del brote actual se han dado en este grupo.
Cualquier persona puede contraer la viruela del mono, independientemente de su orientación sexual. Sin embargo, preocupa que el contacto sexual y la posible transmisión sexual puedan estar aumentando la capacidad de contagio del virus. Incluso se ha detectado en el semen, aunque no se sabe con certeza si seguía siendo infeccioso.
Esto significa que mantener relaciones sexuales sin preservativo y con varias parejas también podría aumentar la probabilidad de transmisión. Cabe destacar que se trata de un hallazgo reciente y que hacen falta más pruebas para respaldar esta vía de transmisión.
Dicho esto, dado que una gran proporción de los casos se da entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, las intervenciones específicas (como la vacunación) podrían ayudar a romper la cadena de transmisión mientras el virus aún no está muy extendido en la comunidad. Esto también evitaría que se volviera endémico.
El futuro de la viruela del mono
Para que un virus como el de la viruela del mono se vuelva endémico, necesitaría un reservorio animal donde vivir o una infección generalizada en seres humanos que lo mantuviera circulando.
La viruela del mono es un virus zoonótico, es decir, puede transmitirse de animales a seres humanos. Por eso, en las regiones donde es endémica, el virus se propaga cuando las personas entran en contacto con animales infectados. En esas regiones, hay varios posibles reservorios animales de la viruela del mono, entre ellos primates, ardillas listadas y ardillas de sol, ratas gigantes de abazones y lirones. Pero eso no significa que el virus no pueda encontrar un huésped en otros países.
Por ejemplo, en 2003 se produjo un brote en Estados Unidos a causa de perros de las praderas infectados que se tenían como mascotas y que habían estado alojados junto con otros animales infectados importados. Esto podría significar que animales que normalmente no son reservorios podrían convertirse en huéspedes intermediarios y mantener el virus en circulación. Sin embargo, restringir la importación de animales procedentes de regiones endémicas podría reducir esta amenaza.
Cuando hay un único huésped (como los seres humanos) en países donde no existen reservorios animales, puede ser algo más fácil evitar que el virus siga propagándose mediante el aislamiento de las personas infectadas. Esto también impediría que el virus se volviera endémico.
Las medidas de salud pública recomendadas actualmente para contener el brote se centran en aislar a las personas infectadas y rastrear sus contactos y vacunar a las personas con alto riesgo.
Sin embargo, aunque estas medidas pueden ser muy eficaces para contener los brotes, es necesario aplicarlas rigurosamente para lograr el mayor impacto. Incluso en el mejor de los casos, estos controles tardarán muchas semanas en reducir el número de casos, por lo que es importante cumplir estas medidas de forma rápida y adecuada.
Pero, dado que la mayoría de los casos de viruela del mono se han dado en las redes sexuales de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, puede resultar más fácil dirigir las intervenciones a quienes corren mayor riesgo de contraerla.
Otro elemento clave para controlar adecuadamente el brote es comprender mejor cómo se propaga el virus. Todavía no sabemos bien cuánto tiempo es infecciosa esta cepa del virus ni si puede transmitirse a través de personas que, por lo demás, presentan pocos síntomas o han dado negativo en las pruebas.
Algunas pruebas del brote actual sugieren que las personas podrían transmitir la enfermedad durante hasta 28 días aunque algunas podrían dar negativo en las pruebas el día 21.
En muchos países aún hay tiempo para aplicar medidas de control (y aplicarlas adecuadamente) en la población afectada, a fin de evitar que el virus siga propagándose. Controlar ahora el número de casos reducirá aún más la probabilidad de que el virus se vuelva endémico en países donde todavía no lo es.

