Google ha publicado datos recopilados en varios países europeos que registran los desplazamientos de las personas durante el confinamiento.
Los datos se recopilaron a partir de millones de dispositivos móviles que utilizan el software de Google; es la primera vez que se dispone de datos de esta calidad durante una pandemia.
Pueden utilizarse para observar cambios de comportamiento a gran escala y ayudar a orientar las decisiones de los gobiernos durante futuras pandemias.
Una parte considerable de la humanidad está saliendo poco a poco de semanas de confinamiento. Lo que hemos vivido es verdaderamente excepcional: una amenaza global real que nos acechaba a todos, viviera donde viviera cada cual. Pero ¿cómo respondió la humanidad a esta pandemia? ¿Se quedaron las personas en casa de forma constante, como les pidieron la mayoría de los gobiernos? Y, si no lo hicieron, ¿adónde fueron?
Podemos responder a estas preguntas gracias a Google. La empresa ha publicado datos sobre los desplazamientos de las personasrecopilados a partir de millones de dispositivos móviles que utilizan su software (Android, Google Maps, entre otros). Nunca antes se había dispuesto de este nivel de detalle. En el caso de pandemias tristemente célebres de la historia, incluso se discuten hechos básicos, como el número de muertes por la peste negra. El conjunto de datos de Google parece tener tal calidad que por fin permite resolver varias cuestiones científicas.
En Europa, los datos dibujan un panorama diverso. Parte de las diferencias puede atribuirse a las estrategias de confinamiento de cada país. Sin embargo, al parecer, otras diferencias no. Esto puede ser útil al plantear futuros confinamientos.
Cómo revelan los datos el comportamiento
Google dividió primero los lugares donde la gente pasaba el tiempo en seis categorías: hogares; lugares de trabajo; parques; estaciones de transporte público; tiendas de alimentación y farmacias; y establecimientos comerciales y lugares de ocio.
Después publicó datos agregados sobre el tiempo pasado en cada uno de los seis tipos de lugares durante los últimos meses, comparados con una referencia: el período de cinco semanas comprendido entre el 3 de enero y el 6 de febrero de 2020. En la medida en que durante ese período no ocurrieron acontecimientos especiales, los cambios respecto a la referencia reflejan la respuesta colectiva de la población a la pandemia y a los confinamientos.
A partir de los datos de Google, elaboramos los siguientes gráficos, que comparan al Reino Unido, Francia, España, Italia, Alemania, Dinamarca, Suecia y Grecia entre mediados de febrero y principios de mayo. Para obtener una imagen más uniforme, calculamos una media móvil de siete días. En las leyendas, los países también aparecen ordenados y coloreados según su reacción media durante todo el período (por lo que el color de un país puede variar de un gráfico a otro).
¿Qué diferencias hubo entre los países?
Empecemos por el tiempo que la gente pasó en casa.
Durante buena parte de abril, todos estos países salvo Suecia estaban oficialmente sometidos a algún tipo de confinamiento, con medidasque prohibían los desplazamientos no esenciales. Sin embargo, el comportamiento varió considerablemente.
En España, Italia y Francia, el tiempo pasado en casa aumentó entre un 30 y un 35 % al principio de la pandemia. Incluso las personas más aficionadas a estar al aire libre debían pasar al menos entre 10 y 12 horas en casa antes del confinamiento, así que esto supone que cada persona pasó en casa entre tres y cinco horas más como mínimo; la mayoría, incluso más. Esto refleja la severidad de los confinamientos en estos países: prohibieron todos los eventos, limitaron el ejercicio al aire libre y, en el caso de Francia, exigieron documentación para salir.
Alemania y Dinamarca fueron más laxas: el tiempo pasado en casa aumentó alrededor de un 15 %, en consonancia con sus confinamientos parciales. El aumento en Suecia fue aún menor, de entre un 8 y un 10 %.
El Reino Unido quedó en un punto intermedio: reaccionó tarde, pero luego con firmeza, y el tiempo pasado en casa aumentó alrededor de un 20-25 %. El retraso se explica porque el confinamiento comenzó más tarde, el 23 de marzo; aun así, resulta interesante que algunas personas ya se quedaran en casa antes de que comenzara.
Grecia es un caso interesante: reaccionó relativamente pronto y con firmeza, pero empezó a relajar las medidas a finales de marzo, con un efecto marcado a mediados de abril, mucho antes de que se levantaran el 3 de mayo las restricciones a los desplazamientos no esenciales. Esto podría indicar que el cumplimiento depende del riesgo percibido. Grecia mantuvo sus casos y muertes por COVID-19 en niveles extraordinariamente bajos, lo que quizá hizo que la gente se relajara.
También varió la forma en que la gente repartía su tiempo al aire libre. Por ejemplo, el siguiente gráfico presenta los datos de visitas a parques.
Durante la mayor parte de abril, en Suecia, Dinamarca y Alemania aumentó el tiempo que la gente pasaba en parques (incluidos parques nacionales y locales, jardines públicos y playas). Al mismo tiempo, Italia y España registraron descensos del 80 %. Grecia y el Reino Unido quedaron de nuevo en un punto intermedio: al principio se observó un descenso, pero a principios de mayo las cifras volvieron al nivel de referencia. En el caso de Grecia, últimamente se observa un aumento de casi el 50 % respecto a la referencia, lo que vuelve a sugerir que quizá apareciera el cansancio, junto con el buen tiempo y la falta de riesgo percibido.
Los datos de visitas a parques en Alemania aportan más pruebas de que las medidas de confinamiento no determinan por completo el comportamiento y de que las personas tienen sus propios motivos. La línea del gráfico se parece bastante a las de Dinamarca y Suecia, países con políticas oficiales menos estrictas; el país cuya política sobre las salidas al aire libre más se parecía a la de Alemania era el Reino Unido, pero su línea muestra un descenso en vez de un aumento.
Por último, veamos el tiempo pasado en los lugares de trabajo. De nuevo, en algunos países la gente iba a trabajar casi tanto como antes, mientras que en otros se registraron descensos del 70-80 %. España e Italia prohibieron todo trabajo no esencial —una medida que fue más allá de las restricciones de los demás países—, así que no sorprende que aparezcan al final del gráfico. Sin embargo, podemos ver el efecto de que España permitiera a algunos sectores volver a abrir el 14 de abril.
¿Qué deberíamos hacer con estos datos?
La fatiga conductual, un término muy denostado durante la gestión de la crisis por parte del Gobierno del Reino Unido, es ahora un tema que puede debatirse con rigor. Mientras seguían vigentes las medidas de confinamiento, la gente de toda Europa empezó a salir más de casa. Está claro que el cumplimiento del confinamiento disminuyó con el tiempo.
Ahora los gobiernos deben investigar si esto afectó a la propagación de la enfermedad. ¿Quedarse en casa es una solución? Y, si la gente no se queda en casa, ¿importa adónde va? Responder a estas preguntas podría permitir a los gobiernos diseñar una combinación óptima de medidas de confinamiento que, por ejemplo, permita a la gente ir a los parques, pero no reunirse en tiendas y estaciones de tren.
Como la amenaza del virus no ha desaparecido y se esperan nuevas olas en todo el mundo, será muy importante obtener estas respuestas.



