Nuestros recuerdos no empeoran con la edad; en cambio, se vuelven más desordenados, según sugiere un nuevo estudio.
Las personas mayores prestan menos atención al almacenar sus recuerdos, lo que hace que estos se llenen de información irrelevante.
Las pruebas muestran que este desorden puede considerarse algo positivo: las personas mayores desarrollan una creatividad mayor gracias a sus «recuerdos enriquecidos».
Los recuerdos son una parte fundamental de lo que nos hace ser quienes somos. Sin embargo, todos sabemos que puede resultar más difícil recordar cosas a medida que envejecemos. Desde olvidar por qué entraste en una habitación hasta no poder recordar detalles de un acontecimiento familiar especial o nombres conocidos.
Olvidar cosas puede incluso ser una forma de definir la vejez. Muchas personas exclaman algo como «¡Ay, Dios mío, me estoy haciendo mayor!» cuando no recuerdan algo que antes les resultaba fácil recordar.
Es fácil demostrar que nos volvemos más olvidadizos con la edad, pero resulta más difícil explicarlo. Una explicación obvia podría ser que recordar se vuelve más difícil porque algo cambia en el cerebro y dificulta almacenar información.
Pero un artículo publicado recientemente en la revista Trends in Cognitive Sciences ha presentado una explicación alternativa para este fenómeno: nuestros recuerdos siguen siendo buenos, pero se desordenan a medida que envejecemos.
En primer lugar, es importante entender que la memoria no es una grabación fiel de la vida tal como sucede. Imagina que recordaras cada detalle de cada minuto de cada hora de cada día. Sería abrumador y gran parte de la información que recordarías carecería bastante de importancia.
Si recuerdas lo que desayunaste esta mañana, ¿es relevante recordar la forma de la nube que viste por la ventana o cuántas veces parpadeaste mientras comías? En cambio, prestamos atención a distintas partes de nuestro entorno, y la atención que dedicamos a cada parte de nuestra experiencia da forma a nuestra memoria.
Revisión de las pruebas
Los autores de este nuevo estudio revisaron diversas pruebas sobre el tema. Sugieren que el deterioro de la memoria con la edad no se debe a una dificultad para almacenar recuerdos, sino a una menor capacidad para centrar la atención en la información pertinente, lo que hace que incorporemos demasiada información a la memoria. No tenemos control sobre esto: simplemente parece ser una consecuencia natural del envejecimiento.
¿Por qué prestar atención a demasiada información empeoraría nuestra capacidad para recordarla? Piensa en algo que haces todos los días de la misma manera, como cepillarte los dientes. Probablemente recuerdes si te los cepillaste esta mañana, pero ¿de verdad recuerdas la diferencia entre cuando te los cepillaste hoy y cuando te los cepillaste ayer? ¿O anteayer? Cuesta recordar situaciones como cepillarse los dientes como acontecimientos individuales porque tienen mucho en común. Por eso es fácil confundirlas.
Los acontecimientos que se distinguen entre sí se recuerdan mejor. Cuanto menos se solapan por su contenido, menos probable es confundir un acontecimiento con otro o mezclar lo que ocurrió en cada uno. Por ejemplo, es fácil recordar por separado lo que pasó cuando sacaste al perro a pasear y lo que pasó cuando fuiste a nadar. Es muy poco probable que los confundas porque tienen muy poco en común.
Así pues, si las personas mayores prestan menos atención al incorporar cosas a sus recuerdos, estos se llenarán de información irrelevante. Este desorden aumenta la probabilidad de que la información de un recuerdo se solape con la de otro. A su vez, esto hace más probable que los recuerdos se confundan entre sí y resulte más difícil recordar lo ocurrido.
Un estudio anterior, incluido en la revisión, muestra esta teoría en acción. A un grupo de personas mayores y a otro de personas jóvenes se les mostraron dos tipos de objetos (rostros y escenas) y se les indicó sobre cuál serían evaluados. Más tarde, cuando se les mostraron los objetos irrelevantes, las personas mayores presentaron una mayor actividad cerebral. Además, cuanto más aumentaba su actividad cerebral en respuesta a esos objetos irrelevantes, peor recordaban los objetos que intentaban recordar.
La revisión descubrió que las personas mayores no solo añaden desorden a su memoria al captar demasiada información del entorno, sino que también acumulan información derivada de conocimientos adquiridos durante muchos años. Esto significa que, al tratar de acceder a un recuerdo, las personas mayores deben recorrer más material, lo que puede agravar los errores de memoria que cometemos al envejecer.
Pero no todo son malas noticias
Según los investigadores, las pruebas sugieren que las personas mayores conservan la creatividad y, en ocasiones, incluso la potencian gracias a sus «recuerdos enriquecidos».
Cuando nos enfrentamos a un problema nuevo, a veces necesitamos idear una solución creativa. Esto puede implicar combinar fragmentos de conocimiento que quizá no estén relacionados de forma evidente o recordar experiencias anteriores similares (aunque no idénticas) que podrían ser pertinentes.
El «desorden» en la memoria de una persona mayor podría ser una fortaleza en este proceso. Poder establecer conexiones entre recuerdos aparentemente inconexos podría permitirle encontrar soluciones creativas a los problemas, recurriendo a un abanico de experiencias mucho más amplio.
Así que quizá podamos dejar de ver el envejecimiento y el inevitable deterioro de la memoria que lo acompaña como algo exclusivamente negativo.


