¿Cuándo terminará la pandemia de COVID-19? Lo explican expertos

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  • Este artículo incluye perspectivas actualizadas de expertos de McKinsey sobre cuándo terminará la pandemia de coronavirus, basadas en los datos más recientes.

  • Entre los países de ingresos altos, los casos causados por la variante Delta revirtieron primero la transición hacia la normalidad en el Reino Unido y, después, en todo el mundo.

  • El análisis sugiere que, por ahora, la variante Delta ha situado la inmunidad colectiva general fuera de alcance en la mayoría de los países.

  • Sin embargo, dado que el Reino Unido ha superado una ola de casos impulsada por la variante Delta, podría reanudar la transición hacia la normalidad.

  • El «fin» de la COVID-19 podría significar el punto en que pueda gestionarse como una enfermedad endémica; sin embargo, la aparición de una nueva variante significativa es el mayor riesgo que podría obstaculizar este objetivo.

  • Los datos que se muestran en el artículo eran correctos a 23/08/21.

Desde la entrega de marzo de esta serie, muchos países, entre ellos Estados Unidos, Canadá y los de Europa Occidental, experimentaron cierto alivio de la pandemia de COVID-19 cuando algunas localidades iniciaron la transición hacia la normalidad en el segundo trimestre, de la que ya hablamos. Este progreso fue posible gracias a la rápida distribución de vacunas, ya que la mayoría de los países de Europa Occidental y Canadá superaron sus inicios más lentos durante el primer trimestre de 2021 y adelantaron a Estados Unidos en el porcentaje de población con la vacunación completa. Sin embargo, incluso ese porcentaje ha sido demasiado bajo para alcanzar la inmunidad colectiva, debido a la aparición de la variante Delta, más transmisible y más letal, y a la persistencia de la reticencia a la vacunación.

Entre los países de ingresos altos, los casos causados por la variante Delta revirtieron primero la transición hacia la normalidad en el Reino Unido, donde una oleada de casos durante el verano llevó a las autoridades a retrasar la eliminación de las restricciones de salud pública, y, más recientemente, en Estados Unidos y en otros lugares. La variante Delta aumenta la carga de enfermedad a corto plazo, al provocar más casos, hospitalizaciones y muertes. La alta transmisibilidad de Delta también dificulta alcanzar la inmunidad colectiva: una fracción mayor de una población determinada debe ser inmune para evitar que Delta se propague dentro de esa población (véase el recuadro «Comprender la variante Delta»). Nuestro propio análisis respalda la opinión de otros, según la cual la variante Delta ha situado de facto la inmunidad colectiva fuera de alcance en la mayoría de los países por ahora, aunque algunas regiones podrían acercarse a ella.

Aunque las vacunas utilizadas en los países occidentales siguen siendo muy eficaces para prevenir la enfermedad grave por COVID-19, datos recientes de Israel, el Reino Unido y Estados Unidos han planteado nuevas dudas sobre la capacidad de estas vacunas para prevenir la infección por la variante Delta. Las pruebas de sangre seriadas sugieren que la inmunidad podría disminuir con relativa rapidez. Esto ha llevado a algunos países de ingresos altos a empezar a ofrecer dosis de refuerzo a las poblaciones de alto riesgo, o a planificar su administración. Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también sugieren que las personas vacunadas que se infectan con la variante Delta podrían transmitirla de manera eficiente.

Estos acontecimientos y hallazgos han planteado nuevas preguntas sobre cuándo terminará la pandemia. No obstante, la experiencia del Reino Unido sugiere que, una vez que un país ha superado una ola de casos impulsada por la variante Delta, podría flexibilizar las medidas de salud pública y reanudar la transición hacia la normalidad. Más allá de eso, un punto final epidemiológico más realista podría llegar no cuando se alcance la inmunidad colectiva, sino cuando los países puedan controlar la carga de la COVID-19 lo suficiente como para gestionarla como una enfermedad endémica. El mayor riesgo para la capacidad de un país de lograrlo sería probablemente la aparición de una nueva variante más transmisible, con más probabilidades de causar hospitalizaciones y muertes, o con mayor capacidad para infectar a personas vacunadas.

Aumentar las tasas de vacunación será esencial para lograr una transición hacia la normalidad. Sin embargo, la reticencia a la vacunación ha demostrado ser un desafío persistente, tanto para prevenir la propagación de la variante Delta como para alcanzar la inmunidad colectiva. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha aprobado ya por completo la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer, y otras aprobaciones completas podrían llegar pronto, lo que podría ayudar a aumentar las tasas de vacunación. Es probable que las vacunas también se pongan a disposición de los niños en los próximos meses, lo que permitiría proteger a un grupo que representa una parte importante de la población en algunos países.

En este artículo repasamos los avances desde nuestra actualización de marzo, ofrecemos una perspectiva sobre la situación y las pruebas disponibles en la fecha de redacción, y presentamos nuestro análisis basado en escenarios sobre cuándo podría producirse una transición hacia la normalidad.

Incluso sin inmunidad colectiva, es posible una transición hacia la normalidad

Hemos escrito anteriormente sobre dos puntos finales de la pandemia de COVID-19: una transición hacia la normalidad y la inmunidad colectiva. La transición normalizaría gradualmente aspectos de la vida social y económica, y algunas medidas de salud pública seguirían vigentes mientras las personas retoman de forma gradual las actividades previas a la pandemia. Muchos países de ingresos altos iniciaron efectivamente esa transición hacia la normalidad durante el segundo trimestre de este año, solo para verse golpeados por una nueva ola de casos causada por la variante Delta y agravada por la reticencia a la vacunación.

De hecho, nuestro análisis de escenarios sugiere que Estados Unidos, Canadá y muchos países europeos probablemente habrían alcanzado ya la inmunidad colectiva si solo se hubieran enfrentado al virus SARS-CoV-2 original y si un alto porcentaje de las personas elegibles para la vacuna hubiera decidido vacunarse. Pero, a medida que la variante Delta, más infecciosa, se vuelve más prevalente en una población, más personas de esa población deben vacunarse antes de que pueda alcanzarse la inmunidad colectiva (Gráfico 1).

Gráfico 1

Los niveles potenciales de inmunidad colectiva en todo el mundo.Image: McKinsey and Company

La reticencia a la vacunación hace aún más difícil alcanzar las tasas de vacunación a nivel poblacional que confieren inmunidad colectiva. Los investigadores están conociendo mejor las diferencias en las actitudes de las personas, que incluyen tanto a quienes son «cautelosas» como a quienes son «poco probables de vacunarse». Mientras tanto, la tolerancia social hacia los incentivos y las obligaciones de vacunación parece estar aumentando, con más localidades europeas que adoptan pasaportes de vacunación y más grandes empleadores en Estados Unidos que implementan obligaciones de vacunación.

Aunque ahora parece poco probable que los países grandes alcancen una inmunidad colectiva general (aunque algunas zonas sí podrían), la evolución en el Reino Unido durante los últimos meses puede ayudar a ilustrar las perspectivas de los países occidentales para avanzar de nuevo hacia la normalidad. Tras sufrir una ola de casos causada por la variante Delta durante junio y las primeras semanas de julio, el país retrasó los planes para relajar muchas restricciones de salud pública y finalmente lo hizo el 19 de julio, aunque se mantienen las pruebas masivas y la vigilancia genómica. El número de casos en el Reino Unido puede fluctuar y podrían reinstaurarse medidas de salud pública específicas, pero nuestro análisis de escenarios sugiere que la renovada transición del país hacia la normalidad probablemente continuará, a menos que surja una nueva variante significativa.

Estados Unidos, Canadá y gran parte de la Unión Europea se encuentran ahora en plena ola de casos impulsada por la variante Delta. Aunque la situación de cada país es distinta, la mayoría ha vuelto a aplicar restricciones de salud pública, revirtiendo así sus transiciones hacia la normalidad. La trayectoria de la epidemia sigue siendo incierta, pero la experiencia del Reino Unido y las estimaciones de inmunidad total sugieren que es probable que muchos de estos países registren un pico de nuevos casos a finales del tercer trimestre o a principios del cuarto trimestre de 2021. A medida que los casos disminuyan, nuestro análisis sugiere que Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea podrían reiniciar la transición hacia la normalidad ya en el cuarto trimestre de 2021, siempre que las vacunas utilizadas en estos países sigan siendo eficaces para prevenir casos graves de COVID-19. Teniendo en cuenta el riesgo de otra nueva variante y el riesgo social acumulado de una elevada carga de gripe, virus respiratorio sincitial y otras enfermedades respiratorias invernales, la cuestión para estos países será si logran llegar a un punto final epidemiológico distinto, como analizamos a continuación.

La COVID-19 endémica podría ser un punto final más realista que la inmunidad colectiva

Hemos escrito anteriormente que la inmunidad colectiva era un punto final epidemiológico probable para algunos países, pero la variante Delta la ha situado fuera de alcance a corto plazo. En cambio, en la actualidad lo más probable es que los países alcancen un punto final epidemiológico alternativo, en el que la COVID-19 se vuelve endémica y las sociedades deciden, del mismo modo que lo han hecho con la gripe y otras enfermedades, que la carga de enfermedad continua es lo bastante baja como para que la COVID-19 pueda gestionarse como una amenaza constante y no como una excepcional que requiera intervenciones que definan a la sociedad. Un paso hacia este punto final podría ser desplazar el foco de los esfuerzos de salud pública, de la gestión del número de casos a la gestión de las enfermedades graves y las muertes. El Gobierno de Singapur ha anunciado que realizará este cambio, y más países podrían seguir su ejemplo.

Otros autores han comparado la carga de la COVID-19 con la de otras enfermedades, como la gripe, como forma de entender cuándo podría producirse la endemicidad. En Estados Unidos, las tasas de hospitalización y mortalidad por COVID-19 en junio y julio se acercaban a los promedios de la gripe de los últimos diez años, pero desde entonces han aumentado. Hoy en día, la carga de enfermedad causada por la COVID-19 en las personas vacunadas de Estados Unidos es similar o inferior a la carga media de la gripe en la última década, mientras que los riesgos de la COVID-19 para las personas no vacunadas son significativamente mayores (Gráfico 2). Esta comparación debe matizarse, en la medida en que la carga de la COVID-19 es dinámica, actualmente está aumentando y es desigual geográficamente. No obstante, ayuda a ilustrar la amenaza relativa que representan las dos enfermedades.

Gráfico 2

Una mirada a las hospitalizaciones y las muertes por COVID-19.Image: McKinsey and Company

Los países que experimentan una ola de casos impulsada por la variante Delta podrían tener más probabilidades de empezar a gestionar la COVID-19 como una enfermedad endémica una vez que los casos disminuyan. El Reino Unido parece estar haciendo este cambio ahora (aunque los casos allí aumentaban en la fecha de redacción). En el caso de Estados Unidos y la Unión Europea, el análisis de escenarios sugiere que el cambio podría empezar en el cuarto trimestre de 2021 y prolongarse hasta principios de 2022 (Gráfico 3). A medida que avance, los países probablemente alcanzarían niveles elevados de protección frente a la hospitalización y la muerte como resultado de nuevos esfuerzos de vacunación (que podrían acelerarse por el temor a la variante Delta) y de la inmunidad natural derivada de infecciones previas. Además, es probable que los refuerzos, la aprobación completa de las vacunas (en lugar de la autorización de uso de emergencia), la autorización de vacunas para niños y la continuación de la tendencia hacia las obligaciones e incentivos de vacunación por parte de empleadores y gobiernos aumenten la inmunidad.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial en relación con el acceso a las vacunas?

Gráfico 3

La posible hoja de ruta hacia la normalidad.Image: McKinsey and Company

Los autores desean agradecer a Xavier Azcue, Marie-Renée B-Lajoie, Andrew Doy, Bruce Jia y Roxana Pamfil sus contribuciones a este artículo. Este artículo fue editado por Josh Rosenfield, editor ejecutivo de la oficina de Nueva York.

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