La esperanza de vida de los estadounidenses ha ido sistemáticamente a la zaga de la de otras naciones desarrolladas. Pero, según un nuevo estudio publicado en The Lancet.
Investigadores del Imperial College de Londres y de la Organización Mundial de la Salud trazaron un mapa de la esperanza de vida en todo el mundo a partir de diversos factores epidemiológicos y socioeconómicos. Aunque concluyeron que para 2030 la esperanza de vida en Estados Unidos aumentaría hasta los 83,3 años para las mujeres y los 79,5 años para los hombres, otros países estarán en una situación mucho mejor.
Por ejemplo, en Corea del Sur —el país que encabeza las proyecciones de esperanza de vida— las mujeres vivirán una media de casi 91 años y los hombres llegarán a los 84,1 años en 2030. En la práctica, eso significa que, para entonces, la persona surcoreana promedio vivirá seis años más que la estadounidense promedio.

¿A qué se debe esta diferencia? Los autores del estudio enumeraron varios motivos, entre ellos la política sanitaria de Estados Unidos (la falta de cobertura universal y una red de protección menos sólida que la de la mayoría de los demás países) y problemas culturales persistentes, como las altas tasas de obesidad y homicidios en el país.
«Estados Unidos tiene las tasas más altas de mortalidad infantil y materna, de homicidios y de índice de masa corporal de todos los países de ingresos altos, y fue el primero de ellos en experimentar una interrupción, o posiblemente un retroceso, del aumento de la estatura en la edad adulta, un factor asociado con una mayor longevidad», escribieron los autores del estudio.
Las proyecciones podrían ser erróneas, dada la dificultad de predecir los cambios socioeconómicos que pueden producirse en los próximos 15 años. Pero los datos actuales también ponen de manifiesto el problema.
Por ejemplo, el informe más reciente sobre longevidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reveló que la esperanza de vida en Estados Unidos realmente disminuyó por primera vez en más de 20 años, en 2015 (78,8 años de media). El único de los diez principales motivos de muerte en Estados Unidos cuya tasa de supervivencia aumentó ese año fue el cáncer, que ha suscitado un gran interés en la industria biofarmacéutica.

