Japón tiene menos niños con sobrepeso que cualquier otro país desarrollado, en parte gracias a los saludables almuerzos escolares.
Menos de uno de cada cinco niños japoneses tiene sobrepeso.
Por otro lado, en China hay menos niños desnutridos, pero la obesidad está en aumento.
En todo el mundo desarrollado, el perímetro de la cintura va en aumento. Causada por una combinación de comer demasiado (y mal) y de falta de actividad física, la epidemia mundial de obesidad afecta tanto a niños como a adultos.
Un país desarrollado va en contra de esta tendencia: Japón.
Entre los 41 países desarrollados de la Unión Europea y la OCDE, Japón es el único país en el que menos de uno de cada cinco niños tiene sobrepeso.
Alimentación saludable con orígenes humildes
La dieta japonesa lleva mucho tiempo considerándose un ejemplo de las más saludables del mundo. Tradicionalmente, ha incluido una gran variedad de ingredientes frescos que a veces se comen crudos o simplemente poco cocinados. Los métodos de cocción han tendido a basarse en el vapor o en la cocción a fuego lento.
Otra razón importante podría ser los almuerzos escolares que se sirven a los niños japoneses. El suministro de comida a los escolares se remonta a 1889; se daba bolas de arroz y pescado a la parrilla a los niños que vivían en la pobreza en comunidades remotas del norte de Japón. El programa se amplió para abarcar todo Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
Los almuerzos escolares forman parte integral de la vida cotidiana de los escolares japoneses: no solo los comen, sino que también los preparan y los sirven.
Las comidas se elaboran con ingredientes frescos y locales, como bacalao al horno con maíz dulce y bok choy, acompañado de sopa minestrone y un cartón de leche.
La dieta tradicional japonesa puede estar cayendo en desuso debido a las influencias culturales occidentales. Las enfermedades asociadas al estilo de vida, como la aterosclerosis (arterias endurecidas u obstruidas) y la diabetes están aumentando en algunas zonas del país.
UNICEF ha puesto de relieve cómo los cambios en el estilo de vida y en la dieta pueden provocar problemas, incluso los cambios que al principio parecen positivos.
Cambio de dieta, peligro oculto
China es un ejemplo de cómo los cambios positivos en la dieta pueden provocar problemas a largo plazo. En 1985, el 16 % de los niños de China estaban tan desnutridos que su crecimiento se había visto frenado. Esta cifra se redujo al 2 % en 2014. Este cambio se debió en gran medida a la rápida transformación económica del país y al aumento de la urbanización. Los hábitos alimentarios también han cambiado y ahora incluyen más carne, azúcar y frituras.
Este aumento de la prosperidad y de la vida urbana puede haber puesto fin a los niveles extremos de desnutrición, pero no sin un coste. Durante el mismo periodo, las tasas de obesidad en China han aumentado del 1 % al 20 %.
El Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades estimó que en 2012 había 120 millones de personas con sobrepeso y obesidad en el país. Puede que haya hasta 15 millones de niños obesos en China, lo que convierte al país en uno de los mayores focos mundiales de jóvenes con preocupante sobrepeso.
Un estudio de la Escuela de Posgrado de Ciencias Agrarias de la Universidad de Tohoku analizó la evolución de la dieta japonesa y evaluó su contenido nutricional. Una dieta japonesa típica de 1975 era menos propensa a provocar diabetes y acumulación de grasa visceral en ratas de laboratorio.
La dieta de 1975 también se identificó como la más adecuada para promover una vida más larga y saludable.


