Fue el salero: cómo Alemania rastreó meticulosamente su brote de coronavirus

A member of the medical staff shows a used sample container at a test centre for coronavirus disease (COVID-19) at Havelhoehe community hospital in Berlin, Germany, April 6, 2020. REUTERS/Fabrizio Bensch - RC23ZF9TJ9A1
The hunt has helped Germany win crucial time to build its COVID-19 defences.Image: REUTERS/Fabrizio Bensch
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  • Alemania rastreó su primera transmisión comunitaria de COVID-19 hasta un salero en el comedor de una empresa.

  • La búsqueda metódica de cadenas de transmisión en el país ha dado lugar, hasta ahora, a algunas de las tasas de mortalidad más bajas de Europa.

  • Pero los expertos afirman que es inevitable que haya más muertes en Alemania.

Un mediodía de enero, en una empresa de autopartes, un trabajador se volvió hacia un colega y le pidió prestada la sal.

Además del salero, en ese instante compartieron el nuevo coronavirus, concluyeron después los científicos.

Que su encuentro quedara documentado fue resultado de un escrutinio intenso, parte de una historia de éxito poco común en la lucha mundial contra el virus.

Los compañeros de trabajo fueron algunos de los primeros eslabones de lo que sería la primera cadena documentada de múltiples transmisiones de COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, entre personas fuera de Asia.

Viven en Stockdorf, una localidad alemana de 4.000 habitantes cerca de Múnich, en Baviera, y trabajan en Webasto Group, proveedor de autopartes. La empresa quedó bajo el escrutinio mundial después de revelar que una de sus empleadas, una mujer china, contrajo el virus y lo llevó a la sede de Webasto. Allí lo transmitió a sus colegas, entre ellos, según descubrirían los científicos, una persona que almorzó en el comedor y con quien la paciente china no había tenido contacto.

La escena del comedor del 22 de enero fue uno de decenas de incidentes cotidianos que los científicos registraron en una investigación médica para rastrear, hacer pruebas y aislar a los trabajadores infectados, a fin de que el gobierno regional de Baviera pudiera impedir la propagación del virus.

Esa investigación ayudó a Alemania a ganar un tiempo crucial para reforzar sus defensas contra la COVID-19.

El tiempo que ganó Alemania quizá haya salvado vidas, afirman los científicos. Su primer brote de transmisión local de COVID-19 comenzó antes que el de Italia, pero Alemania ha tenido muchas menos muertes. La primera transmisión local detectada en Italia ocurrió el 21 de febrero. Para entonces, Alemania ya había puesto en marcha una campaña informativa del Ministerio de Salud y una estrategia gubernamental contra el virus que dependería de la realización generalizada de pruebas. Hasta ahora, más de 2.100 personas han muerto de COVID-19 en Alemania. En Italia, cuya población es menor, la cifra supera las 17.600.

El primer brote de Alemania comenzó antes que el de Italia, pero Alemania ha tenido menos muertes.Image: Gráficos de Reuters

«Aprendimos que debemos rastrear meticulosamente las cadenas de infección para interrumpirlas», declaró a Reuters Clemens Wendtner, el médico que atendió a los pacientes de Múnich.

Wendtner colaboró con algunos de los principales científicos de Alemania para abordar lo que se conoció como el «grupo de Múnich», y juntos asesoraron al gobierno bávaro sobre cómo responder. Baviera tomó la iniciativa con los confinamientos, que se extendieron a todo el país el 22 de marzo.

Científicos como Chris Whitty, director médico de Inglaterra, han atribuido a las pruebas tempranas y generalizadas de Alemania la desaceleración de la propagación del virus. «Todos sabemos que Alemania tomó la delantera en cuanto a su capacidad para hacer pruebas del virus y que hay mucho que aprender de ello», dijo en televisión a principios de esta semana.

Christian Drosten, principal virólogo del hospital Charité de Berlín, dijo que Alemania se benefició de contar desde el principio con un grupo claramente identificado. «Como teníamos a este grupo de Múnich desde el comienzo... quedó claro que, con un gran esfuerzo, podíamos frenar aún más la propagación», dijo en un pódcast diario de la emisora NDR sobre el coronavirus.

Drosten, quien declinó ser entrevistado para este artículo, fue uno de los más de 40 científicos que participaron en el análisis del grupo. Su trabajo se documentó de forma preliminar en un documento de trabajo publicado a finales del mes pasado. El documento, que aún no había sido revisado por pares, se compartió en el sitio web de NDR.

Diarios electrónicos

El lunes 27 de enero, Holger Engelmann, director ejecutivo de Webasto, informó a las autoridades de que una de sus empleadas había dado positivo por el nuevo coronavirus. La mujer, que vivía en Shanghái, había facilitado varios días de talleres y asistido a reuniones en la sede de Webasto.

Los padres de la mujer, originarios de Wuhan, la habían visitado antes de que viajara a Stockdorf el 19 de enero, según el documento. Durante su estancia en Alemania, sintió dolores inusuales en el pecho y la espalda y estuvo cansada todo el tiempo. Sin embargo, atribuyó los síntomas al desfase horario.

Tuvo fiebre en el vuelo de regreso a China, dio positivo después de aterrizar y fue hospitalizada. Sus padres también dieron positivo más tarde. Ella informó del resultado a sus superiores, quienes enviaron un correo electrónico al director ejecutivo.

En Alemania, Engelmann dijo que enseguida formó un equipo de crisis que alertó a las autoridades sanitarias y empezó a intentar localizar a los empleados que habían estado en contacto con su colega china.

El propio director ejecutivo estaba entre ellos. «Solo cuatro o cinco días antes de recibir la noticia, le había estrechado la mano», dijo.

La paciente de Shanghái, ahora conocida como el «caso n.º 0» de Alemania, es una «empleada de larga trayectoria y confianza en gestión de proyectos» a quien Engelmann conoce personalmente, declaró a Reuters. La empresa no ha revelado su identidad ni la de las demás personas implicadas; afirma que el anonimato ha animado al personal a colaborar en el esfuerzo de Alemania por contener el virus.

Los calendarios electrónicos de los trabajadores de Webasto facilitaron la tarea de averiguar quién había tenido contacto con ella: en la mayoría de los casos, los médicos solo tenían que consultar las citas del personal.

«Fue un golpe de suerte», dijo Wendtner, el médico que atendió a los pacientes de Múnich. «Obtuvimos del personal toda la información que necesitábamos para reconstruir las cadenas de infección».

Por ejemplo, el caso n.º 1 —la primera persona en Alemania que fue infectada por la mujer china— se sentó a su lado en una reunión celebrada en una sala pequeña el 20 de enero, escribieron los científicos.

Cuando los datos del calendario estaban incompletos, dijeron los científicos, a menudo podían recurrir a la secuenciación del genoma completo, que analiza las diferencias en el código genético del virus en distintos pacientes, para trazar su propagación.

Al seguir todos estos vínculos, descubrieron que el caso n.º 4 había estado varias veces en contacto con la paciente de Shanghái. Luego, el caso n.º 4 se sentó espalda contra espalda con un colega en el comedor.

Los científicos dedujeron que, cuando ese colega se volvió para pedir la sal, el virus pasó de uno a otro. El colega se convirtió en el caso n.º 5.

Webasto anunció el 28 de enero que cerraría temporalmente su planta de Stockdorf. Entre el 27 de enero y el 11 de febrero se identificaron un total de 16 casos de COVID-19 en el grupo de Múnich. Todos menos uno presentarían síntomas.

Todas las personas que dieron positivo fueron enviadas al hospital para que pudieran permanecer bajo observación y los médicos pudieran aprender de la enfermedad.

Baviera paralizó la vida pública a mediados de marzo. Desde entonces, Alemania ha cerrado escuelas, tiendas, restaurantes, parques infantiles e instalaciones deportivas, y muchas empresas han cerrado para contribuir al esfuerzo.

Martillo y baile

Esto no significa que Alemania haya derrotado a la COVID-19.

La tasa de mortalidad por coronavirus en Alemania, del 1,9 %, según datos recopilados por Reuters, es la más baja entre los países más afectados y contrasta con el 12,6 % de Italia. Pero los expertos afirman que es inevitable que haya más muertes en Alemania.

«La tasa de mortalidad aumentará», dijo Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch de Alemania para enfermedades infecciosas.

La diferencia entre Alemania e Italia es en parte estadística: la tasa alemana parece mucho más baja porque el país ha realizado pruebas de forma generalizada. Según el Instituto Robert Koch, Alemania ha realizado más de 1,3 millones de pruebas. Ahora realiza hasta 500.000 pruebas por semana, dijo Drosten. Según la Agencia de Protección Civil de Italia, el país ha realizado más de 807.000 pruebas desde el 21 de febrero. Salvo algunas excepciones locales, Italia solo hace pruebas a las personas ingresadas en el hospital con síntomas claros y graves.

El gobierno alemán está aprovechando las semanas ganadas gracias a la experiencia de Múnich para duplicar el número de camas de cuidados intensivos, que ronda las 28.000. Según un estudio de 2012, el país ya cuenta con el mayor número de camas de cuidados intensivos por habitante de Europa.

Sin embargo, ni siquiera eso quizá sea suficiente. Un documento del Ministerio del Interior enviado a otros departamentos del gobierno el 22 de marzo incluía un escenario catastrófico con más de 1 millón de muertes.

Otro escenario contemplaba 12.000 muertes, con más pruebas tras una flexibilización parcial de las restricciones. Ese escenario recibió el nombre de «martillo y baile», un término acuñado por el bloguero Tomas Pueyo. Se refiere al «martillo» de medidas rápidas y contundentes durante algunas semanas, incluido un distanciamiento social estricto, seguido del «baile», que consiste en ajustar dichas medidas según la tasa de transmisión.

El documento del gobierno alemán sostenía que, en el escenario del «martillo y baile», el uso de macrodatos y el rastreo de ubicación serían inevitables. Ese tipo de vigilancia ya está generando polémica en Alemania, donde muchos aún tienen muy presentes los recuerdos de la policía secreta de Alemania Oriental, la Stasi, y sus informantes.

Un borrador posterior de un plan de acción elaborado por el gobierno propone rastrear rápidamente las cadenas de infección, hacer obligatorio el uso de mascarillas en público y limitar las reuniones para facilitar un regreso gradual a la vida normal tras el confinamiento en Alemania. El gobierno respalda el desarrollo de una aplicación para teléfonos inteligentes que ayude a rastrear las infecciones.

Alemania ha dicho que reevaluará el confinamiento después de las vacaciones de Semana Santa; para el fabricante de autopartes que estuvo en el epicentro del primer brote del país, la crisis inmediata ha terminado. La oficina de Webasto ha vuelto a abrir.

Las 16 personas que contrajeron COVID-19 allí se han recuperado.

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