Las vacunas suelen estar compuestas por siete ingredientes diferentes.
Su composición y elaboración son complejas y detalladas.
El mundo necesitará miles de millones de dosis de vacunas contra la COVID-19.
En todo el mundo se está realizando un esfuerzo concertado para vacunar al mayor número posible de personas contra la COVID-19, lo más rápido posible. Tras unos inicios lentos en algunos países, actualmente se avanza de forma constante, aunque el despliegue sigue siendo desigual.
La compleja naturaleza de la cadena de fabricación y suministro de vacunas fue descrita en un blog del British Medical Journal por Charles Clift, miembro sénior de consultoría del Centre for Universal Health de Chatham House, en Londres.
“La producción anual actual de todas las vacunas en el mundo es de unos 5.000 millones de dosis”, afirmó Clift. “Sin embargo, este año el objetivo es producir la mayor cantidad posible de vacunas contra la COVID-19 para satisfacer la demanda prevista … estimada (en) unos 9.500 millones de dosis, algo que nunca se había hecho antes.”
Una de las carencias que afronta el sector de las vacunas es la disponibilidad de personal cualificado, explicó Clift. La composición de las propias vacunas constituye otro aspecto del desafío. Clift señaló que algunas vacunas contra la COVID-19 requieren 280 insumos independientes: “Van desde los materiales biológicos necesarios para cultivar la vacuna hasta una amplia gama de equipos técnicos necesarios para la producción, pasando por los viales que contienen el producto final.”
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha participado de forma muy activa en la difusión de información clara y accesible sobre el virus desde principios de 2020. No es de extrañar, por tanto, que la OMS esté haciendo algo similar para ayudar a la gente a comprender el proceso de fabricación de las vacunas, también, incluidos los aspectos que implican algunos de esos 280 insumos.
Esta es la lista de lo que contiene una vacuna contra la COVID-19, según la información de la OMS. Cabe señalar que los detalles aquí son genéricos y se aplican a todas las vacunas; no se trata de un desglose de los compuestos específicos que contiene cada una de las vacunas contra la COVID-19.
1. Antígeno
Es el componente activo que contienen todas las vacunas. Creado para parecerse o imitar a una enfermedad o infección concreta, o a un patógeno, la función del antígeno es provocar su sistema inmunitario. Al hacerlo, sienta las bases para respuestas inmunitarias futuras frente a una infección real causada por el patógeno, en este caso el virus de la COVID-19.
2. Conservantes
Si una vacuna se presenta en dosis única, es posible que no contenga conservantes. Pero algunas se suministran en viales de mayor tamaño, diseñados para varias inyecciones, en cuyo caso necesitan algo que evite que la vacuna se estropee una vez expuesta al aire. Uno de los conservantes más utilizados es el 2-feniloxietanol, que también se emplea como fijador de perfumes, repelente de insectos y antiséptico.
3. Estabilizadores
Los azúcares (lactosa, sacarosa), los aminoácidos (glicina), la gelatina y las proteínas se utilizan todos como estabilizadores en las vacunas. Su función es evitar reacciones químicas en el interior de la vacuna. Una de las proteínas de uso frecuente es la albúmina humana recombinante. Se obtiene a partir de levadura y, aunque se parece al suero humano, no contiene material humano ni de otros animales.
4. Tensioactivos
Mientras que los estabilizadores evitan que los componentes de la vacuna se mezclen y reaccionen, los tensioactivos sirven para mantener todos los ingredientes mezclados. Sin tensioactivos, podría producirse una separación de los ingredientes, dando lugar a la formación de sedimentos o grumos.
5. Residuos
Los distintos procesos de fabricación utilizan diferentes ingredientes no activos. Trazas de estos elementos no activos están presentes en la vacuna final y se conocen como residuos. Pueden ser cosas como proteínas de levadura o de huevo, o incluso antibióticos. Se encuentran en cantidades tan minúsculas que se miden en partes por mil millones.
6. Diluyente
El ingrediente más abundante, en volumen, de una vacuna es el diluyente. Como sugiere su nombre, es el líquido utilizado para diluir la vacuna y alcanzar la concentración adecuada. Por lo general, el diluyente de la vacuna es agua estéril.
7. Adyuvante
Algunas vacunas contienen pequeñas cantidades de sales de aluminio para ayudar a desencadenar una respuesta inmunitaria más intensa. Estos adyuvantes actúan estimulando las células inmunitarias cercanas al lugar de la inyección. El aluminio es a veces objeto de preocupaciones alarmistas, pero las personas entran en contacto habitualmente con el aluminio a través de los alimentos y las bebidas, y se ha demostrado que no provoca problemas de salud a largo plazo, según afirma la OMS.


