India planea aprovechar su presidencia del G20 para generar consenso sobre la resiliencia sanitaria mundial

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  • La COVID-19 demostró que una respuesta mundial unida es la forma más eficaz de combatir y contener una emergencia sanitaria mundial.

  • India aprovechará su presidencia del G20 para generar consenso en torno a un acelerador de salud mundial que permita prepararse.

  • El mundo debe replantearse colectivamente el modelo de atención sanitaria.

La naturaleza compleja y cambiante de los desafíos sanitarios actuales implica que, en muchos casos, una respuesta mundial unida será más eficaz que la actuación independiente de cada país.

Nuestra experiencia mundial con la pandemia de COVID-19 demostró que, cuando estalla una emergencia sanitaria, científicos, gobiernos, líderes políticos, el sector privado —incluidas grandes empresas y empresas emergentes— y organismos reguladores de todo el mundo deben reunirse rápidamente y trabajar de forma fluida como un todo integrado para desarrollar una vacuna contra la nueva enfermedad. La COVID-19 también demostró que disponer de suficientes vacunas no significa que todas las personas de todos los lugares tengan acceso a esas inyecciones que salvan vidas.

Cuando un virus muy contagioso desencadena una pandemia en un mundo muy interconectado, salvar a las personas de unos pocos países puede retrasar los daños, pero no los evitará. Con la perspectiva que nos da el pasado reciente, el mundo debe replantearse colectivamente el modelo de atención sanitaria.

Necesitamos una arquitectura sanitaria mundial sólida y eficiente. Debe poder contener un brote sanitario en la región donde se origine, sin permitir que alcance proporciones pandémicas. Cuando estalle la próxima emergencia sanitaria, el sistema sanitario mundial también deberá contar con un mandato claro, capacidad y rendición de cuentas para desarrollar, fabricar y distribuir vacunas, medicamentos y pruebas diagnósticas contra la enfermedad en cuestión, en función de las necesidades de los países, no de su nivel de prosperidad.

Cómo ayuda el Foro a los líderes a fortalecer los sistemas sanitarios mediante la colaboración

El Centro para la Salud y la Atención Sanitaria conecta a los líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas sanitarios de todo el mundo, como el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.

Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a sus socios alinearse en torno a prioridades compartidas e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados de salud.

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Un acelerador de salud más allá de la COVID-19

En términos de ideas, estuvimos cerca de alcanzar una solución mundial cuando en 2020 se concibió la coalición del Acelerador del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19 (ACT-Accelerator), que trabajó para crear soluciones integrales frente a la pandemia. Como plataforma, reunió a gobiernos, científicos, empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y filántropos para garantizar que las pruebas y los tratamientos contra la COVID-19 se desarrollaran, produjeran y distribuyeran equitativamente a todas las personas que los necesitaran.

Es hora de replantear el alcance del acelerador para abarcar más desafíos y abordarlos mejor. Se necesita un acelerador de salud con una estructura mundial más ágil y mecanismos bien engranados de gobernanza y colaboración público-privada, con un alcance que vaya mucho más allá de la COVID-19, porque aquella no fue la última pandemia.

Nuestra próxima emergencia sanitaria mundial podría surgir de amenazas que ya conocemos, como la resistencia a los antimicrobianos o un nuevo brote viral, o podría deberse a algo totalmente imprevisto. Pero contar con un marco mundial definido, simulacros y capacidad para gestionar tales amenazas sanitarias a nivel regional nos dará la experiencia necesaria para perfeccionar la arquitectura sanitaria mundial.

Aceleradores de salud mundial

El ACT-Accelerator, con sus cuatro pilares —diagnóstico, tratamientos, vacunas y sistemas sanitarios—, es un buen punto de partida para evaluar qué funcionó y qué debe mejorar. Existe un amplio consenso en que la primera estructura mundial de este tipo actuó con rapidez al reunir a diversas partes interesadas; sin embargo, gran parte de sus acciones fueron voluntarias y carecieron de la fuerza de una estructura formal. A partir del reciente informe de evaluación del acelerador, debemos redefinir su alcance actual y ampliarlo a ámbitos en los que la respuesta mundial deba estar coordinada para ser más eficaz.

Una evaluación independiente del ACT-Accelerator realizada en octubre de 2022 mostró que, aunque los representantes de países de ingresos medios y bajos consideraban muy pertinente el mandato del acelerador, dadas sus propias carencias para desarrollar, fabricar y adquirir vacunas, medicamentos y kits de diagnóstico, sentían que no se escuchaban sus voces y que sus aportaciones no se tenían debidamente en cuenta en la toma de decisiones. Esto redujo la eficacia de la respuesta a los desafíos sanitarios existentes.

Un acelerador de salud mundial con una forma más formal y una estructura de gobernanza clara, con rendición de cuentas y transparencia total, responderá con mucha más eficacia a los desafíos de la próxima emergencia sanitaria.

India, que recientemente asumió la presidencia del G20, se esforzará por generar consenso entre los países miembros sobre la necesidad de una plataforma institucional permanente de este tipo. Deliberaremos sobre cómo su nueva versión puede ampliar su alcance en materia de atención sanitaria y contar con una gobernanza y una rendición de cuentas mucho más sólidas.

La voz del Sur Global

La pandemia también nos hizo ver que muchos países de ingresos bajos y medios del Sur Global tuvieron que arreglárselas por su cuenta, con muy pocos medios para proteger a su población. Esta experiencia nos llevó a replantearnos la necesidad de encontrar formas innovadoras de desarrollar capacidades locales que permitan a las personas de esos lugares acceder a pruebas diagnósticas, vacunas y medicamentos a los pocos días de surgir una amenaza sanitaria. Eso es lo que hace falta para salvar vidas y economías.

Al imaginar y definir los contornos de la próxima arquitectura sanitaria mundial, la comunidad internacional debe corregir el rumbo para garantizar que se comprendan y se tengan en cuenta las necesidades y los contextos de los países vulnerables de bajos ingresos, que son usuarios finales con los mismos derechos de estos servicios. Así, el mundo estará mejor preparado para gestionar futuras pandemias de forma unificada, y la iniciativa deberá ser de todos.

Además de aprovechar la voluntad política de los líderes mundiales para esta iniciativa, también debemos pensar a lo grande y con audacia en redes de vacunas, tratamientos y diagnósticos distribuidas por todo el mundo para abordar eficazmente la próxima gran emergencia sanitaria. Invertir en capacidades regionales de investigación y fabricación en diversas regiones geográficas es fundamental para que el mundo responda colectivamente y combata con eficacia cualquier desafío sanitario futuro.

En los últimos tres años vimos que, incluso cuando las empresas tenían capacidad, no siempre podían suministrar productos esenciales a algunas regiones del mundo y, a veces, ni siquiera a sus propios países. Esto se debió a que, en ocasiones, el aumento de la demanda de ciertos productos médicos era imprevisible o inesperado; en otras, ampliar la producción resultó difícil y las cadenas de suministro sufrieron interrupciones. Además, la fuerte concentración de la investigación y el desarrollo, las capacidades tecnológicas y la fabricación en unos pocos países limitó la entrega oportuna de productos médicos esenciales, especialmente a los países de ingresos bajos y medios.

Los líderes mundiales tienen la responsabilidad de garantizar que, una vez desarrolladas con el apoyo de estas redes, las pruebas y los tratamientos lleguen equitativamente a todos los países en un plazo breve y definido. Durante la presidencia de India del G20 deberá planificarse la función de una plataforma mundial para coordinar las contramedidas médicas.

Voluntad política y acción mundial

Muchos de los desafíos sanitarios actuales, como la resistencia a los antimicrobianos o las nuevas cepas emergentes de COVID-19, son demasiado complejos para que los resuelva un solo país, por poderoso y bien dotado de recursos que sea. Tampoco puede abordarlos un único sector, por eficiente que sea. Necesitamos desarrollar modelos de colaboración —entre países y entre sectores— liderados por dirigentes mundiales de distintos países y sectores.

A pesar de los modelos de colaboración sin precedentes que surgieron durante la COVID-19, aún se puede profundizar la participación de los actores actuales e incorporar a más bajo este marco. La futura arquitectura sanitaria debería incluir modelos que reúnan a distintos gobiernos, organizaciones internacionales, entidades filantrópicas y al sector privado, de manera que el funcionamiento fluido se convierta en la norma y se aprovechen las fortalezas de cada sector.

Dar nuevo impulso a la idea de un acelerador de salud mundial, junto con redes de investigación y fabricación, puede evitar que reinventemos la rueda y ofrecer soluciones para gestionar la próxima emergencia sanitaria. India sentará las bases para dar vida a este marco mundial de salud durante su presidencia del G20. Su crecimiento dependerá de que el mundo pueda actuar unido en favor de esta causa.

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