Así puede el mundo retomar las vacunaciones rutinarias

French President Emmanuel Macron listens to a researcher as he visits an industrial development laboratory at French drugmaker's vaccine unit Sanofi Pasteur plant, in Marcy-l'Etoile, near Lyon, France June 16, 2020. Laurent Cipriani/Pool via REUTERS TPX IMAGES OF THE DAY - RC2AAH9MLY40
COVID-19 is disrupting immunization efforts in many vulnerable areas of the world.Image: REUTERS
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  • La COVID-19 está perjudicando los esfuerzos de inmunización en muchas zonas vulnerables del mundo.

  • 80 millones de niños menores de un año podrían quedarse sin la vacuna que salva vidas.

  • Aprender de la forma en que algunos países se recuperaron de otras interrupciones podría ser fundamental.

En todo el mundo, 80 millones de niños menores de un año podrían quedar sin vacunar debido a las interrupciones causadas por el coronavirus en los proyectos de extensión sanitaria.

En un informe titulado Cobertura de inmunización: ¿estamos perdiendo terreno?, UNICEF detalla cómo enfermedades como la difteria, el sarampión y la poliomielitis representan un peligro real e inminente para millones de las personas más vulnerables del mundo. Retomar con rapidez los programas de vacunación de rutina podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte para millones de niños.

“Al recuperarnos de la COVID-19, nuestro objetivo no debe ser únicamente recuperar el terreno perdido, sino romper el largo estancamiento que nos ha frenado durante la última década”, afirma el informe.

Cobertura de vacunación por región de UNICEF, 1980-2019.Image: UNICEF

Acción rápida e inversión estratégica

Basándose en datos de la OMS, UNICEF, Gavi y el Sabin Vaccine Institute, el informe también describe cómo los programas de inmunización interrumpidos se han fortalecido en el pasado. Las causas de la interrupción de la vacunación pueden ser muy diversas, como la inestabilidad política, brotes de enfermedades localizados (como el ébola) y, simplemente, el agotamiento de las existencias de vacunas.

Aprender de esas experiencias podría ayudar a acelerar la recuperación de las iniciativas de vacunación en la era posterior a la pandemia. Por ejemplo, en 2014 se declaró el estado de emergencia en Liberia, mientras el gobierno luchaba por contener un brote de ébola. Los programas de vacunación de rutina se suspendieron mientras muchas instalaciones sanitarias se cerraban temporalmente y los recursos se desviaban hacia el tratamiento del brote.

Esto provocó una fuerte caída de la cobertura de vacunación, dejando a la población vulnerable frente a enfermedades como el sarampión, que sigue azotando a muchas regiones más pobres del mundo con consecuencias devastadoras.

Una vez controlado el brote de ébola, el gobierno liberiano elaboró un plan para garantizar un enfoque más resiliente de la vacunación en el futuro. En 2016 incrementó su presupuesto de inmunización a 650.000 dólares, un aumento del 1.200 % con respecto a la cifra de 2015.

También adoptó una serie de medidas para reforzar su respuesta. Entre ellas figuraban:

  • La creación de una estrategia de inmunización para llegar mejor a los barrios marginales urbanos

  • Formación especial para los trabajadores sanitarios, cursos de actualización para el personal con experiencia y tutorías para los equipos de vacunación

  • Finalización de un almacén nacional de vacunas y de dos almacenes regionales de cadena de frío.

  • La implantación de herramientas electrónicas de supervisión y de listas de verificación para la vigilancia electrónica.

  • Mayor participación comunitaria mediante reuniones de promoción y movilización social

Estos esfuerzos y una respuesta rápida ayudaron a devolver los niveles de vacunación de Liberia a los niveles previos al ébola en el plazo de un año. Como explicó el informe, otros países lograron niveles de éxito similares en la recuperación de las interrupciones de la vacunación, como la República Centroafricana, Côte d’Ivoire, Kazajistán y Viet Nam.

Patrones de retroceso y recuperación de la vacunación.Image: UNICEF

La inmunización ha salvado millones de vidas, ha reducido el número de personas que sufren complicaciones derivadas de infecciones tras la recuperación y ha generado numerosos beneficios económicos. Aunque la inmunización siempre es importante, durante la pandemia lo es aún más para reducir la presión innecesaria sobre sistemas sanitarios que ya están en dificultades.

Los datos de 2019 mostraban que ya había 14 millones de niños «de dosis cero» que no habían recibido ninguna vacuna, concentrados en solo 10 países de ingreso mediano y bajo: Angola, Brasil, República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán y Filipinas. Algunos de estos países han sido gravemente afectados por la COVID-19, lo que ha creado nuevas vulnerabilidades.

“La interrupción de los programas de inmunización a causa de la pandemia de COVID-19 amenaza con deshacer décadas de progreso frente a enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión», afirmó el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una sesión informativa celebrada a principios de este año. «Pero no tiene por qué ser así. Las vacunas pueden administrarse de forma segura incluso durante la pandemia, y pedimos a los países que garanticen la continuidad de estos programas esenciales que salvan vidas.”

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