La pandemia de COVID-19 podría agravar la carga mundial de las enfermedades tropicales desatendidas (ETD).
Las respuestas a la pandemia, así como las interrupciones en el suministro de productos esenciales, amenazan con revertir los avances logrados en la lucha contra las ETD.
Estas son tres estrategias para mitigar el efecto de la COVID-19 en la lucha mundial por tratar y eliminar estas enfermedades.
A medida que la pandemia de COVID-19 sigue extendiéndose por todo el mundo, no debemos perder de vista otros desafíos sanitarios que afrontan los sistemas de salud, en particular las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), que afectan a las personas más pobres de la población.
Las ETD siguen afectando a más de mil millones de personas en todo el mundo y generan elevados costos sociales y económicos para las economías en desarrollo. La actual pandemia de COVID-19 podría agravar aún más la carga de las ETD, con el riesgo de que se reviertan los avances logrados hasta la fecha en su control y eliminación.
También es imperativo mantener las ETD entre nuestras prioridades sanitarias, ya que los efectos de estas enfermedades siguen afectando gravemente a quienes las padecen, al causar graves desfiguraciones físicas, deformidades, estigma social y consecuencias negativas a largo plazo. Estas enfermedades pueden perpetuar el ciclo de la pobreza al obstaculizar los resultados educativos y limitar las perspectivas de empleo.
Las ETD en el contexto de la COVID-19
Las intervenciones contra las ETD dependen en gran medida de la labor comunitaria; sin embargo, las medidas de salud pública adoptadas para reducir la transmisión de la COVID-19 —como los confinamientos y el distanciamiento físico— han dificultado que los trabajadores sanitarios implementen programas contra las ETD en muchos países donde estas son endémicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado directrices que recomiendan aplazar las actividades de alto riesgo, pero también instan a seguir prestando los servicios esenciales de prevención y tratamiento de las ETD, lo que supone un desafío para muchos países.
Además, se han producido interrupciones en el suministro de productos esenciales, medicamentos y vacunas; la falta de estas últimas aumenta las consecuencias a largo plazo para los niños. Estas interrupciones en las cadenas de suministro han afectado a programas contra las ETD, como la administración masiva de medicamentos (AMM) y otras campañas de gran impacto. Otro posible efecto es que las infecciones por ETD pueden provocar inmunodepresión, lo que aumenta el riesgo de contraer COVID-19.
El impacto de la COVID-19 en los programas contra las ETD puede mitigarse mediante estas estrategias clave:
1. Aprovechar la educación sanitaria y las intervenciones existentes contra las ETD
La COVID-19 ha acentuado las desigualdades socioeconómicas, y las comunidades pobres registran una tasa de infección más alta. A estas comunidades puede resultarles difícil mantener medidas de salud pública, como lavarse las manos con frecuencia, sin una infraestructura adecuada de agua, saneamiento e higiene (WASH) . Del mismo modo, la falta de servicios WASH en las comunidades pobres es una de las causas fundamentales de las infecciones por ETD.
La educación sanitaria y las intervenciones relacionadas con WASH han sido un aspecto importante de los programas contra las ETD y pueden aprovecharse para apoyar las medidas preventivas relacionadas con la COVID-19. La ampliación de estas intervenciones —por ejemplo, mediante mensajes sobre el lavado de manos y la disponibilidad de jabón o desinfectantes— no solo beneficiaría la respuesta a la COVID-19, sino que también ayudaría a controlar la transmisión de las ETD y tendría un efecto adicional en otras enfermedades relacionadas con WASH.
2. Un enfoque coordinado de múltiples partes interesadas con liderazgo local
La Declaración de Londres de la OMS estableció un importante enfoque de múltiples partes interesadas para combatir las ETD. Esta Declaración de Londres dio lugar a la creación de Unidos para Combatir las ETD, una alianza entre organizaciones de desarrollo, ONG, empresas farmacéuticas y donantes, así como países con casos de ETD que buscan apoyar el objetivo de la OMS de erradicar las ETD para 2030.
Este enfoque de múltiples partes interesadas ha sido especialmente eficaz porque garantiza que las prioridades estén bajo liderazgo local y que los recursos se asignen de manera acorde. En el contexto actual y tras la COVID-19, es fundamental coordinar las actividades a nivel nacional y subnacional para mantener los objetivos de las prioridades sanitarias mientras se establece una nueva normalidad.
Además, una plataforma o comunidad de socios que trabaje en programas contra las ETD y de WASH puede movilizarse rápidamente para colaborar con mecanismos de coordinación nacionales, como un grupo de trabajo sobre la COVID-19, en particular en materia de vigilancia y comunicación.
3. Implicar plenamente a un grupo sólido de colaboradores
En un reciente evento en línea sobre cómo los jóvenes defensores pueden contribuir a alcanzar los objetivos establecidos en la hoja de ruta de las ETD para 2030, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció la importancia de las alianzas intergeneracionales para abordar las ETD: «Como jóvenes líderes, […] [v]uestras perspectivas, innovación e ideas son esenciales para abordar las enfermedades de la pobreza y alcanzar nuestra visión compartida de una generación libre de ETD», afirmó.
Mientras los países se esfuerzan por mantener los avances hacia la eliminación de las ETD y, al mismo tiempo, hacer frente a la actual pandemia de COVID-19, existe la oportunidad de implicar plenamente a los jóvenes, cuya fuerza creciente puede aprovecharse para reformular los programas y las respuestas actuales.
Iniciativas comoJóvenes contra las ETDreconocen y promueven el papel de los jóvenes en la lucha contra las ETD. Esta plataforma juvenil sitúa a los jóvenes como actores estratégicos y asesores, tanto en el ámbito comunitario como en los niveles más altos. Otra iniciativa es «Poner fin a la desatención», una campaña que busca sensibilizar e impulsar acciones positivas para eliminar las ETD.
En tiempos tan excepcionales, la perspectiva, la innovación y la participación de los jóvenes en la respuesta a la COVID-19 recuerdan que la propuesta de implicar plenamente a los jóvenes en la lucha contra las ETD es un enfoque estratégico que puede aprovecharse en la respuesta a la pandemia de COVID-19.
Los avances logrados en la eliminación de las ETD siguen en riesgo si las medidas contra la COVID-19 no refuerzan los programas contra las ETD y los servicios esenciales. La carga de las ETD seguirá aumentando, en particular entre las comunidades vulnerables. Mantener la atención en estas enfermedades de alta carga y poco notificadas ayudará a que los países endémicos estén mejor preparados para afrontar la COVID-19 en curso y cualquier desafío sanitario futuro.
