El lunes se administró el primer ensayo clínico en humanos de una posible vacuna contra la COVID-19.
A cuatro voluntarios se les administró la primera de las dos dosis de la vacuna. Se espera que cuarenta y cinco voluntarios participen en este ensayo.
La vacuna no estará disponible para el público general durante al menos un año, hasta que se compruebe si es segura y eficaz.
El nuevo coronavirus, que causa la enfermedad infecciosa conocida como COVID-19, ha infectado a más de 182 000 personas en todo el mundo y ha matado a más de 7 100.
El lunes, cuatro personas sanas fueron las primeras en recibir una vacuna de prueba contra la COVID-19.

La vacuna se administró a pacientes del Instituto de Investigación en Salud de Kaiser Permanente Washington en Seattle.

Cuarenta y cinco voluntarios formarán parte del ensayo clínico. Kaiser examinó a los voluntarios seleccionados para descartar que estuvieran enfermos o tuvieran afecciones de salud subyacentes. Sin embargo, no se verificó si alguno de ellos pudo haber tenido un caso leve de COVID-19.

Los expertos de los Institutos Nacionales de Salud han afirmado que se necesitarán de al menos un año a 18 meses para determinar si una vacuna contra el nuevo coronavirus es segura y eficaz.

Algunos participantes podrían recibir una dosis más alta de la vacuna, para determinar cuál es la dosis más eficaz.

Los voluntarios recibirán dos dosis. La segunda dosis se administrará un mes después de la primera.

Esta posible vacuna fue desarrollada por el Instituto Nacional de Salud y por la empresa privada de biotecnología Moderna.

La vacuna se creó en 42 días.

La vacuna de prueba funciona produciendo proteínas «espiga» inofensivas, que estimulan al organismo para crear anticuerpos. Si una persona llegara a estar expuesta al coronavirus real, su organismo estaría preparado para reaccionar con rapidez, ya que las proteínas espiga son las que permiten que el nuevo coronavirus se adhiera a las células humanas.

Si se aprueba, sería la primera vacuna que utiliza únicamente la secuencia de ARN mensajero del virus y no el virus en sí. La vacuna no infectará a los participantes con el coronavirus que causa la COVID-19, ya que no utiliza el virus.

Aunque los participantes no corren el riesgo de contraer el virus, la seguridad de la vacuna aún se desconoce. Los científicos todavía no saben cuál será la respuesta inmunitaria a la prueba.

Aunque esta es la primera posible vacuna que llega a un ensayo clínico en humanos, también hay otras vacunas en desarrollo. Antes de que cualquier vacuna esté disponible para el público general, los investigadores deben asegurarse de que sea segura y eficaz.


