Los países financiados por el Fondo Mundial utilizan la IA para ampliar el acceso a la atención sanitaria, aumentar el volumen de pruebas y orientar a los trabajadores sanitarios hacia donde más se necesita su labor.
Los usos actuales de la IA pueden ampliarse, a un coste razonable, para contribuir a acelerar la eliminación de las enfermedades infecciosas.
Cuando la adopción de la IA se ajusta a la capacidad cambiante de un país y cuando los financiadores multilaterales comparten riesgos y desarrollan infraestructuras compartidas, desbloqueamos sistemas sanitarios más inteligentes y equitativos, capaces de erradicar las principales enfermedades y perdurar.
Mientras el mundo aún se recuperaba de la COVID-19, entre 2022 y 2023 un brote de mpox azotó el planeta. Los brotes se detectaron por primera vez en comunidades mineras remotas y aldeas de difícil acceso en la República Democrática del Congo (RDC) y después se propagaron a países vecinos. Esto provocó la propagación generalizada de una enfermedad históricamente rara fuera de sus regiones endémicas, hasta Europa y Asia.
El mpox es altamente virulento y puede ser mortal. En las regiones donde la enfermedad es endémica se superponen los desafíos del conflicto, los cambios en los patrones meteorológicos y el desplazamiento de la población, que se suman a una infraestructura y un personal sanitario limitados. En la RDC y en las regiones vecinas, que siguen registrando brotes, las pruebas rápidas del mpox en las comunidades y en las fronteras eran y siguen siendo fundamentales para preservar la seguridad sanitaria mundial.
Cómo ayuda la IA a frenar la propagación del mpox
Aquí es donde se ha sumado a esta lucha un nuevo aliado: la inteligencia artificial (IA). En Ruanda, colaboramos con el Gobierno para desarrollar e implantar una herramienta de IA para la detección de imágenes cutáneas del mpox, que permite a los trabajadores sanitarios utilizar dispositivos móviles en los principales puntos fronterizos de entrada con Uganda, Burundi y la RDC. La prueba cutánea basada en IA complementa los métodos de cribado molecular para impulsar la detección temprana, el control de brotes y la protección de los grupos vulnerables en riesgo de sufrir casos graves de mpox.
Enseñar a un algoritmo a realizar cribados y apoyar la vigilancia es transferible a otras enfermedades infecciosas, adaptado a los contextos y a las poblaciones. Los países financiados por el Fondo Mundial despliegan la IA desde 2018 a través de los ministerios de salud y las comunidades para ampliar el acceso a la atención sanitaria, aumentar el volumen de pruebas y orientar a los trabajadores sanitarios hacia donde más se necesita su labor en la gestión de la tuberculosis. Esta base existente puede ampliarse, a un coste razonable, para realizar también cribados de otras enfermedades infecciosas.
Para esta nueva era de innovación en IA, el Fondo Mundial y otros organismos multilaterales deben equilibrar el impulso para desplegar herramientas de IA rentables en todo el sector sanitario con el mantenimiento de la inversión en cimientos digitales sólidos y seguros. Los sistemas sanitarios abarcan todo el continuo asistencial, desde el diagnóstico hasta el apoyo a la clasificación y al tratamiento, pasando por la ayuda a la toma de decisiones, incluso en países con una capacidad humana e infraestructural limitada.
Mientras la inteligencia artificial transforma todos los sectores, el Fondo Mundial trabaja con los países para plantear preguntas fundamentales relevantes para el sector sanitario:
¿Cuáles son los desafíos a los que nos enfrentamos?
¿Qué aplicaciones de IA tienen sentido hoy?
¿Cómo pueden desplegarse para acelerar el progreso?
¿Cómo pueden ampliarse?
Las respuestas están en una teoría del cambio clara. Al adoptar nuevas tecnologías, los países han logrado alinear las innovaciones con su madurez digital y su preparación financiera, avanzando al ritmo de su capacidad, en lugar de esperar a contar con cimientos «perfectos» o adelantarse demasiado.
Cómo el Foro ayuda a los líderes a fortalecer los sistemas sanitarios mediante la colaboración
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a los líderes para comprender los desafíos a los que se enfrentan los sistemas sanitarios de todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
A través del diálogo de confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados sanitarios.
Los pilotos deben integrarse en las plataformas sanitarias nacionales
Las herramientas de IA deben diseñarse pensando en su escalabilidad, lo que significa ir más allá de las aplicaciones de uso único y avanzar hacia plataformas modulares de arquitectura abierta. Desde el principio, los pilotos deben integrarse en los ministerios de salud o en las plataformas nacionales de salud digital y desarrollarse con componentes interoperables que puedan adaptarse a nuevas enfermedades, geografías o funciones.
Para hacer realidad esta visión, debemos seguir invirtiendo en los cimientos de los datos de calidad y los sistemas digitales. Aplicamos a las herramientas de IA las mismas normas rigurosas y los mismos marcos de rendición de cuentas que orientan otras inversiones sanitarias, y apoyamos a los países en la adopción de herramientas adaptadas a sus sistemas existentes y a su madurez. Si bien la IA tiene un enorme potencial, también supone una forma de funcionar completamente nueva que debe introducirse mediante una ampliación segura, razonada, ética y basada en la evidencia.
Los países con una infraestructura digital básica, como una energía fiable, conectividad a nivel de los centros sanitarios y registros de pacientes digitalizados, ya pueden implantar herramientas sencillas de IA. Entre ellas figuran: chatbots de clasificación, alertas de desabastecimiento en paneles de control o recordatorios por mensaje de texto impulsados por IA.
A medida que los sistemas digitales de un país maduran, pueden desplegarse aplicaciones más avanzadas, como la vigilancia predictiva, los diagnósticos automatizados por imagen y las aplicaciones optimizadas de administración sanitaria y productividad de la fuerza laboral. Los países más avanzados en la curva de madurez —con intercambios nacionales de información sanitaria interoperables, banda ancha estable y presupuestos de mantenimiento— pueden considerar analíticas avanzadas, como la previsión de brotes en tiempo real o modelos de asignación precisa de recursos.
La IA debe adoptarse a un ritmo que pueda mantenerse y ampliarse
Este enfoque por fases garantiza que cada país avance en el uso de la IA a un ritmo que pueda mantener y ampliar; la disponibilidad de una infraestructura digital básica sólida es lo que permite a Ruanda utilizar su herramienta de IA para la detección de imágenes cutáneas del mpox.
A pesar de las evidentes ventajas de estas inversiones, los países de ingresos bajos se enfrentan a costes de endeudamiento elevados y a presupuestos limitados. La financiación en condiciones concesionales y las subvenciones de los organismos multilaterales pueden respaldarse movilizando fondos agrupados, asegurando precios preferenciales para el hardware y el software y alineando la financiación institucional con las estrategias nacionales de salud digital y las normas de datos.
Al garantizar la infraestructura compartida, como servidores alimentados por energía solar, centros regionales de análisis o redes de último tramo, estas instituciones asumen gran parte del riesgo inicial, lo que da a los países el margen necesario para integrar la IA en los sistemas públicos sin asumir de entrada toda la carga financiera. Por supuesto, estas iniciativas deben permitir que los países asuman una titularidad clara y garanticen la plena sostenibilidad, independientemente de la fuente de financiación inicial.
Para aprovechar el potencial de la IA en favor de la salud mundial, los financiadores institucionales y los gobiernos pueden adoptar estos cuatro principios clave:
1. Evaluar la preparación en función de la madurez
Evaluar cada propuesta de IA en función de la posición de cada país en las curvas de madurez digital y de preparación financiera.
2. Escalonar la ambición
Ajustar la complejidad de los casos de uso de la IA a los niveles de madurez. Empezar con herramientas sencillas y pasar después a una IA avanzada a medida que se fortalezcan los sistemas y los presupuestos.
3. Exigir la coinversión público-privada
Las principales innovaciones en IA están impulsadas por el sector privado. Diseñar la financiación de forma que los gobiernos, las instituciones multilaterales de financiación y los socios privados compartan costes, conocimientos y riesgos y operen en un mercado digital funcional y sostenible.
4. Planificar la titularidad en cada etapa
Definir hojas de ruta de traspaso claras que orienten la transición del piloto a la plataforma ampliada, alineadas con cada fase de madurez.
Cuando la adopción de la IA se ajusta a la capacidad cambiante de un país y cuando los financiadores multilaterales reúnen a todos los actores para compartir riesgos y desarrollar infraestructuras compartidas, desbloqueamos la verdadera promesa de la tecnología: sistemas sanitarios más inteligentes y equitativos, capaces tanto de erradicar las principales enfermedades como de perdurar. Es hora de ir más allá de la novedad y avanzar hacia soluciones que funcionen a escala y no dejen a nadie atrás.



