En un mundo de milagros médicos, debemos llegar hasta el último tramo

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Imagina lo siguiente: vives en una comunidad rural y el hospital más cercano está a varias horas. Tu hijo cae gravemente enfermo y tu única opción es pasar la mayor parte del día haciendo el trayecto hasta el centro de salud más cercano para esperar en la fila, mientras rezas para que ese día tengan disponible el medicamento que necesitas. Millones de familias de todo el mundo no tienen que imaginarlo: es su realidad.

Vivimos en una era de milagros médicos y tecnológicos. Sin embargo, cada año siguen muriendo 6 millones de niños por falta de soluciones sanitarias sencillas que cuestan menos que una taza de café. Esta es una plaga que tenemos el poder de prevenir.

El mundo está experimentando la mayor escasez de trabajadores sanitarios de la historia: faltan más de 7 millones de trabajadores sanitarios (y se prevé que esta cifra aumente a más del doble, hasta llegar a 18 millones en 2030). Necesitamos más trabajadores sanitarios y los necesitamos pronto. Los médicos y el personal de enfermería, aunque son fundamentales para los sistemas de salud, no pueden satisfacer la demanda por sí solos. Nuestro modelo actual de formación médica, centenario, tiene un costo prohibitivo, por lo que nunca podrá satisfacer la demanda.

Hoy, prácticamente todos los demás sectores —desde los libros hasta el comercio minorista y los taxis— se han reinventado por completo gracias a la tecnología móvil. Ahora, la tecnología puede reinventar la atención sanitaria comunitaria a una escala transformadora, convirtiendo a habitantes de pueblos en trabajadores sanitarios comunitarios capaces de salvar vidas. Para satisfacer las necesidades básicas de salud del mundo, debemos formar un ejército de trabajadores sanitarios comunitarios capacitados digitalmente.

El futuro de la salud digital

En África, la telefonía móvil superó a los cables de cobre y, después, el dinero móvil dejó atrás a la banca minorista. Ahora, Last Mile Health y Living Goods, junto con colaboradores de larga trayectoria como Medic Mobile y BRAC, están utilizando herramientas móviles para ayudar a África a reinventar rápidamente sus sistemas de salud. Estas organizaciones aprovechan el poder transformador de la tecnología móvil para capacitar a miles de trabajadores sanitarios comunitarios que ofrecen, a domicilio y bajo demanda, productos y servicios de salud que salvan vidas.

Los trabajadores sanitarios comunitarios con herramientas digitales prestan servicios de salud a las familias en sus propios vecindarios. Equipados con una nueva generación de aplicaciones de salud que utilizan inteligencia artificial, pueden tratar las enfermedades mortales más comunes, emplear diagnósticos avanzados sobre el terreno, brindar apoyo especializado durante el embarazo y a los recién nacidos, ofrecer planificación familiar a domicilio y localizar a niños con vacunación insuficiente. Antes de la tecnología móvil, en la mayoría de los países se necesitaría al menos un título de enfermería de cuatro años para prestar estos servicios. El costo anual de apoyar al personal de enfermería puede oscilar entre 5.000 y 100.000 dólares. Con la tecnología actual, podemos formar a trabajadores sanitarios comunitarios en estas habilidades que salvan vidas en apenas unas pocas semanas y apoyarlos por menos de 2.000 dólares al año. Al aprovechar la tecnología digital, estos trabajadores sanitarios de primera línea pueden salvar millones de vidas mucho más rápido y a un costo mucho menor que nunca.

¿Recuerdas al padre o la madre con el hijo enfermo? Imagina ahora lo siguiente: en vez de ir penosamente a la clínica para recibir ayuda, puedes llamar a un trabajador sanitario cercano, capacitado digitalmente y equipado con un teléfono inteligente. Ella va a tu casa y utiliza una sencilla aplicación móvil para hacer un diagnóstico preciso y administrar de inmediato un medicamento que salva vidas. El diagnóstico y el tratamiento de tu hijo están en la palma de la mano de tu trabajador sanitario. Para millones de personas, esto podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Salvar vidas y ahorrar dinero

Creemos que la tecnología móvil puede extender la atención que salva vidas a millones de personas. Los beneficios para la sociedad serán profundos y de gran alcance:

· Salvar vidas: Un ensayo controlado aleatorizado demuestra que los trabajadores sanitarios de Living Goods pueden reducir la mortalidad infantil en más de un 25%, con un costo anual inferior a 2 dólares por persona atendida. En Liberia, el enfoque de Last Mile Health aumenta las probabilidades de que los niños reciban atención que salva vidas en más de un 50% y eleva al 82% la proporción de madres que dan a luz en clínicas. En colaboración con gobiernos y ONG líderes, Living Goods y Last Mile Health ya atienden a 6 millones de personas.

· Ahorrar dinero: Al aprovechar las herramientas móviles, los sistemas de salud pueden formar y desplegar trabajadores sanitarios comunitarios por una fracción del costo de formar a médicos y personal de enfermería. La atención prestada en la comunidad reduce considerablemente los ingresos en costosas salas de urgencias. La atención a domicilio también ahorra dinero a los pacientes, pues elimina los gastos de transporte y los ingresos que se pierden por los desplazamientos y el tiempo de espera. La comodidad de la atención a domicilio hace que los pacientes busquen atención antes y, por tanto, tengan muchas menos probabilidades de desarrollar afecciones agudas de alto costo.

· Crear empleo: En todo el mundo, la gente teme que la tecnología esté destruyendo empleos, pero la prestación de servicios de salud con herramientas digitales tendrá el efecto contrario. Al reducir drásticamente el tiempo necesario para formar a trabajadores sanitarios eficaces, la tecnología móvil ayuda a crear miles de nuevos empleos bien remunerados en el sector de la salud, y abre a toda una generación trayectorias profesionales que hace apenas unos años estaban fuera de su alcance. Además, los trabajadores sanitarios comunitarios generan un rendimiento de la inversión de 10:1 cuando se tienen en cuenta el aumento de la productividad y la actividad económica.

· Empoderar a las mujeres: Más del 90% de estos nuevos trabajadores sanitarios son mujeres. En estos países, las trabajadoras sanitarias comunitarias están ganando confianza e independencia financiera, y mejorando su posición en sus pueblos. Por eso no sorprende que el año pasado más de 50 trabajadoras sanitarias comunitarias de Uganda se presentaran a cargos públicos y muchas resultaran elegidas.

· Prevenir pandemias: La creciente frecuencia de epidemias mortales como la del ébola pone al planeta en grave riesgo de sufrir pandemias de proporciones catastróficas. La clave para detener la próxima pandemia es detectarla pronto. Mediante sus aplicaciones móviles, los trabajadores sanitarios pueden informar en tiempo real sobre vectores de enfermedades y tasas de mortalidad inusuales, y permitir que los sistemas de salud pública respondan mucho más rápido, reduciendo así la probabilidad de que los brotes se conviertan en epidemias.

· Fortalecer los sistemas de salud: Los trabajadores sanitarios comunitarios amplían el alcance de los sistemas de salud hasta las comunidades más remotas y llegan a poblaciones que antes recibían una atención insuficiente. Por ejemplo, tras la epidemia de ébola en África Occidental, el Gobierno de Liberia y sus colaboradores pusieron en marcha un Programa Nacional de Asistentes Sanitarios Comunitarios para desplegar a más de 4.000 trabajadores sanitarios comunitarios remunerados y supervisados, que atenderán a 1,2 millones de personas. Según el Dr. Ruhakana Rugunda, primer ministro de Uganda, este enfoque «resuelve dos de nuestros mayores desafíos en el sector de la salud: cómo mantener abastecidas las existencias de medicamentos esenciales y cómo remunerar y retener a los trabajadores sanitarios comunitarios».

Los teléfonos móviles tardaron apenas unos pocos años en extenderse por toda África. Ahora, organizaciones como Living Goods y Last Mile Health están utilizando el poder transformador de la tecnología móvil para capacitar a miles de trabajadores sanitarios comunitarios que prestan atención médica que salva vidas en las puertas de las familias que la necesitan, cuando la solicitan. Ahora tenemos la oportunidad de ampliar este modelo a una escala histórica para responder a la creciente demanda de atención médica en todo el mundo.

En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año, lanzaremos una iniciativa ambiciosa para dotar de herramientas digitales a cerca de 50.000 trabajadores sanitarios comunitarios de todo el mundo. Al combinar la probada aplicación Smart Health y el modelo de entrega a domicilio de Living Goods con una potente nueva solución de formación digital de la Academia de Salud Comunitaria de Last Mile Health, tenemos la oportunidad de acercar una atención de calidad a las puertas de millones de personas. Ante la disminución de los fondos de ayuda, ha llegado el momento de que la filantropía y las empresas unan fuerzas de forma inteligente y den un paso al frente para liderar la innovación en la prestación de servicios de salud.

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