¿Cómo puede una «misión nutricional» transformar la salud?

Nature can provide health benefits.
Nature can provide health benefits.Image: Brightseed/Nicola Parisi.
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  • Las personas no consumen suficientes verduras, frutas, frutos secos y cereales integrales, que son fuentes ricas en compuestos bioactivos.

  • La Conferencia de la Casa Blanca sobre el Hambre, la Nutrición y la Salud ofrece la oportunidad de acelerar una nueva «misión nutricional».

  • Ya hay iniciativas de investigación en marcha para cartografiar y comprender el reino de las plantas comestibles y medicinales, pero se puede hacer más.

La humanidad da lo mejor de sí cuando apunta a la Luna. La misión espacial más célebre fue la que nos llevó a la Luna en 1969. Sin embargo, las últimas décadas han estado repletas de otros grandes avances, en los que los descubrimientos científicos fruto de la colaboración transformaron nuestra comprensión del planeta y de nosotros mismos.

Proyecto Genoma Humano que comenzó en 1990, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), fue una proeza de descubrimiento biológico que nos permitió profundizar en los componentes básicos de la genética humana y cuyos hallazgos se utilizan ahora de forma rutinaria en el diagnóstico médico, la biotecnología y como herramienta esencial para el desarrollo biofarmacéutico.

El Proyecto Conectoma, también financiado por los NIH, es una misión en curso que comenzó en 2009 para descifrar cómo las conexiones eléctricas del cerebro humano contribuyen a crear nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, con enormes implicaciones para la salud y la enfermedad. Hay iniciativas similares en aeronáutica, transporte, electricidad y la propia misión anunciada por el presidente Biden para curar el cáncer.

Un artículo reciente publicado en Nature Food para aportar información a la Conferencia de la Casa Blanca sobre el Hambre, la Nutrición y la Salud propone un reto público: crear un Instituto Nacional de Nutrición dentro de los NIH para acelerar una nueva «misión nutricional». El objetivo es encontrar formas de transformar la nutrición en una iniciativa de salud pública.

¿Qué son los compuestos bioactivos y cómo pueden transformar nuestra salud?

Nuestras herramientas más poderosas para lograr este objetivo son los compuestos bioactivos presentes en la naturaleza, que son pequeñas partes de algo mucho mayor: el «metaboloma vegetal». Pero, a pesar de su importancia, sabemos relativamente poco sobre ellos. Si se adoptara un proyecto sobre el «metaboloma vegetal», se aceleraría la obtención de las pruebas clínicas necesarias para avanzar en la investigación de los compuestos bioactivos vegetales y validar su impacto medicinal en la salud humana. Es un proyecto que promete transformar la salud de todas las personas del planeta y debería incluirse en el plan estratégico de 10 años de los NIH para acelerar la investigación sobre nutrición.

Estos compuestos de moléculas pequeñas están por todas partes. Los bioactivos ayudan a las plantas a crecer y sobrevivir y, cuando los consumimos, activan receptores específicos de nuestro organismo, lo que desencadena una cascada de respuestas biológicas capaces de favorecer nuestra salud en todos los niveles. Se ha demostrado que el potente antioxidante licopeno presente en los tomates está asociado a un menor riesgo de enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La potente sustancia antiinflamatoria curcumina presente en la cúrcuma ayuda a controlar las afecciones oxidativas e inflamatorias, el síndrome metabólico, la artritis, la ansiedad y la hiperlipidemia.

Los bioactivos activan receptores específicos de nuestro organismo, que desencadenan una cascada de respuestas biológicas capaces de favorecer nuestra salud en todos los niveles.

Jim Flatt

La ciencia conoce menos del 1 % de los bioactivos presentes en la naturaleza, y esa es una estimación generosa. El 99 % restante tiene, en conjunto, el potencial de actuar como medicina preventiva contra las enfermedades crónicas más debilitantes del mundo. Ayudarán a desarrollar los productos nutricionales del futuro, ofrecerán orientación sobre cómo usar los alimentos como medicina y permitirán determinar cómo cultivar y obtener las mejores variedades vegetales para maximizar su poder.

Los estadounidenses están muy lejos de cumplir sus recomendaciones diarias de consumo de frutas y verduras, lo que alimenta nuestra crisis de salud pública causada por las enfermedades crónicas. A menudo pensamos que una mala alimentación consiste en consumir demasiado azúcar, sal y grasa, pero el Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, el análisis más exhaustivo del mundo sobre el impacto de la alimentación en la salud humana, ha demostrado que estos estados patológicos se deben mucho más a un consumo muy insuficiente de verduras, frutas, frutos secos y cereales integrales, que son fuentes ricas en compuestos bioactivos. Por tanto, no es exagerado afirmar que descubrir más bioactivos y cartografiar sus efectos en nuestros sistemas biológicos tiene un enorme potencial mundial para transformar la salud humana.

¿Cómo está acelerando la inteligencia artificial el descubrimiento de nuevos bioactivos?

Brightseed está llevando a cabo investigaciones para cartografiar y comprender la composición fitoquímica total del reino de las plantas comestibles y medicinales, incluidos los hongos y los microbios, y esclarecer su impacto total en la biología humana. La fase 1 de esta iniciativa ya está en marcha. Antes, encontrar compuestos bioactivos era como buscar una aguja en un pajar, y cartografiar su mecanismo de acción en la biología humana era como encontrar la llave precisa de una cerradura imposible de conocer.

Forager, la inteligencia artificial de Brightseed, está descubriendo bioactivos y prediciendo su impacto en la biología humana a un ritmo antes imposible. Con un proceso de descubrimiento 10 veces más rápido que la investigación tradicional y una tasa de aciertos 100 veces superior a la habitual en el descubrimiento de fármacos, ya hemos encontrado miles de nuevos bioactivos con potencial para modular favorablemente los procesos biológicos del cuerpo humano y promover la salud en todos los órganos y sistemas biológicos. A finales de 2025, Forager ampliará en 100 veces lo que la ciencia conoce y, en la práctica, albergará la mayor biblioteca de compuestos naturales del mundo.

¿Qué hace falta para impulsar una misión nutricional?

La innovación del sector privado, junto con proyectos académicos y de ONG como la Tabla Periódica de los Alimentosestá ampliando nuestro conocimiento de las plantas para posibilitar nuevas soluciones que promuevan la equidad nutricional y sanitaria. Estos descubrimientos dan paso a la fase 2, en la que el rápido descubrimiento debe ir acompañado de una validación igualmente rápida de la eficacia y la seguridad. La colaboración entre innovadores, científicos y gobiernos ayudará a diseñar ensayos clínicos sin sesgos, financiarlos con un alcance suficiente e interpretar sus resultados para generar confianza en su uso. Estas alianzas pueden ser poderosas. El rápido despliegue de las vacunas contra la COVID-19 en 2021 demostró que, con suficiente voluntad y recursos, una comunidad motivada de colaboradores puede alcanzar grandes objetivos mucho más rápido de lo que permiten los plazos habituales.

Este tipo de colaboración diversa en torno a los bioactivos puede ser y será transformadora. Al integrarse rápidamente en nuestros sistemas alimentarios y sanitarios, los bioactivos seguros y eficaces pueden redefinir la nutrición tal como la conocemos, dar lugar a una nueva clase de medicamentos naturales, hacer realidad el uso de los alimentos como medicina e impulsar un nuevo estándar de atención sanitaria preventiva y medicina personalizada.

Puede que eso no sea tan impresionante como llegar a la Luna. Pero, teniendo en cuenta cuántas vidas mejorará esta misión, creo que será mejor.

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