He aquí por qué perder peso es bueno para el corazón, aunque luego se recupere

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  • Investigadores de la Universidad de Oxford reunieron estudios de 60.000 adultos con sobrepeso u obesidad para evaluar qué ocurrió con su peso después de que terminaran los programas.

  • Los estudios mostraron que perder peso mejoró los factores de riesgo de cardiopatías, como la hipertensión, el colesterol alto, la glucemia y la diabetes tipo 2.

  • Después, al recuperarse el peso, esas mejoras disminuyeron. Pero incluso cinco años más tarde, aún se observaban algunos beneficios.

  • Había algunos indicios de que se reducía la probabilidad de desarrollar diabetes o de tener un problema cardíaco.

Los programas que ayudan a las personas a perder peso mediante cambios en la alimentación, ejercicio o ambos son pilares del control del peso. Pese a su uso generalizado, a muchas personas les preocupa que, al terminar los programas, recuperen el peso perdido —o más— y desaparezcan los beneficios para la salud.

Para comprender sus efectos, reunimos 249 estudios que incluían a 60.000 adultos con sobrepeso u obesidad. Comparamos a la mitad que participó en programas para perder peso mediante la alimentación, el ejercicio o ambos con la mitad que no recibió apoyo (o recibió menos apoyo del que ofrecían esos programas). Evaluamos qué ocurrió con el peso de las personas una vez terminados los programas y qué significó esto para su salud física y mental.

Un estudio demuestra que el ejercicio diario regular es el más efectivo.
Un estudio demuestra que el ejercicio diario regular es el más efectivo.
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Como era de esperar, las personas perdieron peso durante los programas. Hubo mucha variación, pero, en promedio, al terminar el programa pesaban 5 kg menos que al empezarlo. En la mayoría de los estudios sobre programas de pérdida de peso, las personas que no reciben apoyo (las del «grupo de control») también pierden peso; son personas que no solo quieren perder peso, sino que se ofrecieron voluntariamente a participar en un estudio para lograrlo, lo que significa que están muy comprometidas. Por este motivo, usamos estos «grupos de control» para evaluar el efecto del propio programa. En promedio, las personas asignadas a un programa perdieron 2 kg más que las de los grupos de control.

Las personas asignadas a un programa de alimentación y ejercicio recuperaron peso gradualmente cuando terminó el programa. Por lo general, hicieron falta al menos cinco años para recuperar el peso perdido durante el programa; pocos estudios siguieron a las personas durante más de cinco años. Algunos estudios concluyeron cuando las personas aún no habían recuperado todo el peso perdido.

Mostramos que perder peso mejoró los factores de riesgode cardiopatías, como la hipertensión, el colesterol alto, la glucemia y la diabetes tipo 2. En promedio, estas reducciones fueron pequeñas, pero, aplicadas a toda una población, darían lugar a una disminución considerable de las enfermedades.

Después, al recuperarse el peso, esas mejoras disminuyeron. Pero incluso cinco años más tarde, aún se observaban algunos beneficios. Había algunos indicios de que se reducía la probabilidad de desarrollar diabetes o de tener un problema cardíaco. Sin embargo, la mayoría de los ensayos no siguió a las personas durante suficiente tiempo para tener certeza. Hay algunos indiciosde que una reducción a corto plazo de los factores de riesgo puede conducir a una disminución a largo plazo de la incidencia de enfermedades.

En promedio, las personas que participaron en programas de alimentación y ejercicio mejoraron su calidad de vida, pero, alrededor de dos años después de que terminara el programa, su calidad de vida era similar a la de las personas que no participaron en ninguno.

Perder peso mejoró la presión arterial.Image: Unsplash/Mufid Majnun

Cuarenta y siete estudios también analizaron el efecto de estos programas en la salud mental. En general, no hubo indicios de que estos programas empeoraran la ansiedad o la depresión, ni durante el programa ni después de que terminara. Había algunos indicios de que la ansiedad y la depresión podían mejorar, sobre todo en los programas que combinaban alimentación y ejercicio, en lugar de centrarse únicamente en la alimentación. Se necesitan más estudios para confirmar estos resultados.

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También analizamos si había algo que hiciera más o menos probable que las personas recuperaran peso. Hubo mucha variación en la cantidad de peso perdida y la rapidez con que se recuperó. En promedio, cuanto más peso perdían las personas con los programas de alimentación y ejercicio, más rápido lo recuperaban al terminar el programa. Sin embargo, este ritmo más rápido de recuperación no anuló la pérdida de peso inicial durante al menos cinco años.

Los programas que pagaban a las personas por perder peso tendían a propiciar una recuperación más rápida una vez que cesaban los pagos que los programas para quienes no recibían incentivos económicos. Los programas que seguían disponibles fuera del estudio se asociaron con una menor recuperación de peso. Esto podría deberse a que las personas podían seguir asistiendo al programa tanto tiempo como quisieran, o volver a participar cuando empezaran a recuperar peso. Entre ellos había programas de control del peso ofrecidos en la comunidad.

En nuestra revisión, no analizamos la recuperación de peso tras recurrir a otros métodos para perderlo, como los medicamentos. Hay algunos indiciosen estudios individuales de que la recuperación de peso tras dejar la medicación para adelgazar podría ser más rápida que después de los programas de alimentación y ejercicio.

Los beneficios persisten pese a recuperar peso

Recuperar peso no es inevitable, pero es muy común. Algunas personas mantienen a largo plazo la mayor parte del peso que pierden, pero es difícil predecir quiénes lo conseguirán. Nadie empieza a intentar perder peso con la intención de recuperarlo, pero nuestros genes y el entorno en que vivimos hacen que a algunas personas les resulte más difícil que a otras mantener el peso perdido.

Aun así, nuestros hallazgos ofrecen cierta tranquilidad: participar en un programa de alimentación y ejercicio para perder peso puede beneficiar la salud, incluso si se recupera el peso. Cada vez se considera más la obesidad como una afección crónica y recurrente, que quizá requiera períodos de tratamiento repetidos para reducir los riesgos para la salud a largo plazo.

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