Cómo están afrontando la COVID-19 Nueva Zelanda y Australia

A man walks to the sea as Bondi Beach reopens to surfers and swimmers after it was closed to curb the spread of the coronavirus disease (COVID-19), with strict social distancing measures remaining in place, in Sydney, Australia, April 28, 2020. REUTERS/Loren Elliott - RC2ADG9UVQ8D
Australia's famous Bondi Beach has re-opened to surfers.Image: REUTERS/Loren Elliott
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  • Australia y Nueva Zelanda tienen una tasa de letalidad ligeramente superior al 1%, frente al 6% de Estados Unidos y al 13,5% de Italia y del Reino Unido, respectivamente.

  • Actualmente, ninguno de los dos países tiene transmisión comunitaria.

  • Ambos países insulares mantienen sus fronteras cerradas.

  • Los países que flexibilizan las medidas de confinamiento afrontan el nuevo reto de frenar los nuevos casos.

Tanto Nueva Zelanda como Australia han trabajado arduamente para contener con éxito la COVID-19. Los dos países son los últimos en flexibilizar las restricciones y crear una nueva normalidad, mientras aplican medidas para reducir la transmisión futura.

En Nueva Zelanda, hay pruebas sólidas de que por ahora se ha evitado la transmisión generalizada y se han levantado las medidas de control social más estrictas.

Y aunque en Australia siguen vigentes las medidas de distanciamiento social, se han flexibilizado algunas restricciones. Además, los ciudadanos están descargando la aplicación voluntaria del Gobierno para rastrear el coronavirus que les avisa si alguien que conocen tiene el virus.

Según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, ambos países tienen una tasa de letalidad ligeramente superior al 1%, frente al 5,7% de Estados Unidos y a alrededor del 13,5% de Italia y del Reino Unido, respectivamente.

Nueva Zelanda registra 0,4 muertes por cada 100.000 habitantes y Australia, 0,3, frente a 17 en Estados Unidos y 31 en el Reino Unido.

Número de casos confirmados en Australia. Image: Gobierno australiano

«No hay transmisión comunitaria generalizada y sin detectar en Nueva Zelanda», dijo Ardern en una rueda de prensa. « Hemos ganado esa batalla, pero debemos mantenernos alerta si queremos que siga siendo así».

Según explicó, al flexibilizar las restricciones, el objetivo del Gobierno era reactivar la economía, pero no la vida social de las personas. El país tiene un sistema de alerta de COVID-19 de 4 niveles, y ahora se encuentra en el nivel 3, tras bajar del nivel máximo, el 4.

Eso significa que se espera que la gente «permanezca dentro de su burbuja familiar», aunque puede volver a reunirse con familiares cercanos, recibir cuidadores y apoyar a personas aisladas. Los centros de educación infantil y las escuelas pueden reabrir, pero la educación a distancia continuará cuando sea posible, por ejemplo, para los estudiantes de más edad.

Australia también está inmersa en un plan nacional de emergencia que incluye el distanciamiento social y ha cerrado sus fronteras. Hasta la fecha, los datos del Gobierno muestran que la mayoría de los casos confirmados contrajeron la infección en el extranjero, incluso a bordo de cruceros o durante viajes a Europa o América.

Las pruebas han sido un frente clave para todos los países que combaten el virus, y la Organización Mundial de la Salud afirma que encontrar y hacer pruebas a todos los casos sospechosos será esencial para tener éxito. Australia ha realizado más de 500.000 pruebas, según el sitio web del Gobierno.

Ardern dijo que Nueva Zelanda tiene una de las tasas de pruebas per cápita más altas del mundo y que, junto con avanzar despacio y con cautela, esto ayudaría a protegerse de una nueva ola. Añadió que, si no se hubieran impuesto medidas de confinamiento tan pronto y de forma tan estricta, podría haber habido 1.000 casos al día.

Nueva Zelanda sigue de cerca sus focos de contagio.Image: Gobierno de Nueva Zelanda

«Podemos mirar a otros países y ver que este escenario devastador se ha producido en ellos», dijo.

Los países de todo el mundo que flexibilizan las medidas de confinamiento afrontan el nuevo reto de frenar las nuevas infecciones. Otros países donde los casos habían disminuido, como Singapur y China, han registrado un repunte tras sus éxitos iniciales.

Nueva Zelanda contiene la COVID-19.Image: Gobierno de Nueva Zelanda

Ardern dijo que Nueva Zelanda observa lo que ocurre en otros países y que actuará con especial cautela y firmeza al gestionar cualquier caso futuro.

«Este virus es complicado», dijo el doctor Ashley Bloomfield, director general de Salud de Nueva Zelanda. «Por eso no vamos a bajar la guardia ni un ápice».

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