Las crisis mundiales amenazan los avances para frenar el VIH/sida, advierte la ONU

A person conducts a blood test as the UN warns that progress combatting HIV/AIDS has faltered.
The UN warns that progress combatting HIV/AIDS has faltered.Image: Photo by Nguyễn Hiệp on Unsplash
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  • Los avances para frenar la propagación del VIH se han estancado, según ONUSIDA.

  • Crisis como la COVID-19 y el alza de los precios de los alimentos han afectado la respuesta internacional al virus.

  • Si se mantiene el ritmo actual de transmisión, no se alcanzarán los objetivos mundiales para limitarla.

La acumulación de crisis en los últimos años ha ralentizado la lucha mundial contra el VIH, amenaza la salud de millones de personas y podría desbaratar los objetivos internacionales para erradicar el virus.

En un informe publicado esta semana, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) anunció que el número de nuevas infecciones por el VIH en todo el mundo entre 2020 y 2021 disminuyó apenas un 3,6 %, el menor descenso desde 2016. En concreto, el organismo constató que alrededor de 1,5 millones de personas contrajeron el VIH por primera vez el año pasado. La cifra supera en más de 1 millón la meta fijada por las autoridades sanitarias para 2021.

«Estos datos muestran que la respuesta mundial al sida corre un grave peligro», declaró en un comunicado Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. «Si no avanzamos rápidamente, estamos retrocediendo, mientras la pandemia se agrava en medio de la COVID-19, los desplazamientos masivos y otras crisis».

Desde hace tiempo, los expertos advierten que la pandemia de COVID-19 amenaza considerablemente otras áreas de la salud pública. Como señaló el Foro Económico Mundial en su Informe de Riesgos Mundiales 2022, «la crisis de la COVID-19 también ha tenido amplios efectos colaterales en la salud, en parte porque se restó prioridad a otras enfermedades».

Se estancan los avances en los programas de atención y prevención del VIH

En particular, la COVID-19 ha desviado recursos de salud pública de la atención y prevención del VIH. Los gobiernos también han recortado la financiación nacional de los programas contra el VIH debido a las consecuencias económicas de la pandemia. De hecho, según ONUSIDA, en 2021 los recursos mundiales destinados a la atención del VIH fueron un 6 % inferiores a los de 2010.

El organismo también señala que crisis como la guerra en Ucrania y el alza mundial de los precios de los alimentos entrañan riesgos importantes para la disponibilidad y asequibilidad de los medicamentos contra el VIH. Entre ellos se encuentra la terapia antirretroviral—conocida como TAR—, que requiere una dosis diaria. Cuando se administra de manera regular, la TAR puede reducir considerablemente la capacidad de una persona para transmitir el virus. Sin embargo, si se interrumpe el tratamiento, puede aparecer resistencia al medicamento.

El acceso a la TAR se vio gravemente interrumpido en Ucrania tras la invasión rusa de febrero. Para mayo, ONUSIDA estimaba que 30.000 ucranianos que vivían con el VIH habían huido a países vecinos y necesitaban TAR de inmediato.

Recordemos los millones de muertes prevenibles que intentamos evitar.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA.

El informe de ONUSIDA advirtió que las nuevas infecciones han afectado de manera desproporcionada a ciertos grupos. Entre ellos destacan las mujeres jóvenes y las adolescentes, que representaron casi la mitad de todas las nuevas infecciones en el mundo en 2021. El informe señaló que otros grupos, como los hombres homosexuales, los trabajadores sexuales y las personas que se inyectan drogas, también afrontan un riesgo creciente.

A nivel regional, Oriente Medio, el Norte de África, América Latina, Europa oriental y Asia central siguen registrando un aumento de las tasas de infección. Mientras tanto, en algunas zonas de Asia y el Pacífico, las tasas de infección han aumentado allí donde antes descendían.

ONUSIDA determinó que, si se mantiene el ritmo actual de transmisión, hasta 1,2 millones de personas podrían contraer el VIH por primera vez en 2025. La cifra supondría un importante retroceso frente al objetivo anunciado anteriormente de apenas 370.000 nuevas infecciones en 2025.

«¿Nos importa empoderar y proteger a nuestras niñas? ¿Queremos evitar las muertes de niños por sida? ¿Anteponemos salvar vidas a la criminalización?», añadió Byanyima en su comunicado. «Si es así, debemos volver a encauzar la respuesta al sida».

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