Miles de millones para inversiones sostenibles: el plan de Alemania para una recuperación ecológica

German Chancellor Angela Merkel attends the weekly cabinet meeting, following the outbreak of the coronavirus disease (COVID-19), in Berlin, Germany, June 24, 2020.
Germany has allocated about $46 billion to sustainable investments in areas like renewable power and electric vehicles.Image: REUTERS/Hannibal Hanschke
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  • Un tercio del plan de estímulo de Alemania podría ayudar a reducir las emisiones.

  • Se están destinando miles de millones al «hidrógeno verde», una fuente de energía que podría ayudar a abastecer a la industria, y a subvencionar los vehículos eléctricos, con lo que se crearían las ayudas más generosas para vehículos eléctricos de la UE.

  • El paquete refleja los numerosos llamamientos a favor de una «recuperación ecológica».

Alemania quiere liderar la recuperación ecológica y está dispuesta a gastar para conseguirlo.

Como parte de su presupuesto de recuperación de 145.000 millones de dólares, el Gobierno del país ha destinado unos 46.000 millones de dólares a inversiones sostenibles en ámbitos como las energías renovables y los vehículos eléctricos, según un análisis de Bloomberg.

Los automóviles de gasolina y diésel —una industria lucrativa para Alemania— no reciben nada. Mientras tanto, una industria del futuro, el hidrógeno verde, podría beneficiarse de una inyección de 9.000 millones de dólares.

La medida llega en un momento en que organizaciones de todo el mundo, incluido el Foro Económico Mundial, piden un crecimiento sostenible tras la pandemia.

Alemania presenta planes para una recuperación ecológica tras la COVID-19.Image: Bloomberg

¿Qué incluye el plan de Alemania?

Si el Parlamento alemán lo aprueba, cerca de un tercio de los compromisos de gasto de Alemania, por valor de 145.000 millones de dólares, podría contribuir a reducir las emisiones.

La mayor inversión individual, de unos 12.000 millones de dólares, es un compromiso para ayudar a financiar los costes de la electricidad, que han aumentado considerablemente en los últimos años. Esto se debe a que los consumidores alemanes han asumido el coste de descarbonizar el sistema mediante recargos de la tasa verde. Se espera que la inversión se traduzca en más energía renovable.

Quizá el anuncio más llamativo sea una apuesta de 10.000 millones de dólares por el «hidrógeno verde», o «el petróleo del mañana»como lo ha descrito el Ministerio de Investigación del país. El hidrógeno se almacena bien como combustible para la industria y los vehículos, pero su producción consume mucha energía, a menos que se utilicen cantidades suficientes de energía renovable para producirlo; de ahí el hidrógeno verde.

Se reservan unos 9.000 millones de dólares para subvencionar los vehículos eléctricos (VE), lo que —según Bloomberg— convertiría a los compradores alemanes de VE en los que más apoyo reciben de Europa.

Otros compromisos importantes incluyen el transporte público y, sobre todo, el sistema ferroviario, que puede generar menos emisiones de carbono por pasajeroque otras formas principales de transporte.

La orientación sostenible de estas medidas forma parte de un plan a más largo plazo para Alemania, un país que aspira a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.

¿Y los demás países?

Aunque la UE se ha comprometido a destinar el 25 % de su presupuesto a la acción climática, todavía no está claro cuánto dinero supondrá esto en la práctica para las industrias verdes. Corea del Sur también ha asumido compromisos ecológicos considerables.

Muchos otros países aún están elaborando sus planes de estímulo.

Y urge tomar medidas para mitigar el cambio climático. Aunque las emisiones de carbono se desplomaron en el momento álgido de la crisis, vuelven a aumentar, y rápidamente.

Una recuperación sostenible

Las prioridades de inversión de Alemania coinciden con las de un número cada vez mayor de empresas, organizaciones y personas que destacan la importancia mundial de situar la sostenibilidad en el centro de la recuperación económica.

El Foro Económico Mundial pide un Gran Reinicio: un compromiso para construir un futuro más justo, sostenible y resiliente tras la crisis del coronavirus.

Y las decisiones que repercuten en el futuro de la energía y la industria están en el centro de ese compromiso.

«Tenemos que descarbonizar la economía en el breve plazo que aún nos queda y volver a armonizar nuestro pensamiento y comportamiento con la naturaleza», afirma el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial.

La pregunta ahora es: ¿estarán los países dispuestos a hacer un gran esfuerzo, se arriesgarán a enemistarse con las industrias que dependen de los combustibles fósiles y seguirán el ejemplo de Alemania?

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