La lucha contra la polio no ha terminado. Debemos seguir trabajando para erradicarla

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  • La polio es una enfermedad muy infecciosa: 1 de cada 200 infecciones provoca parálisis irreversible.

  • El acceso mundial a las vacunas contra la polio se ha visto obstaculizado por la guerra, las condiciones socioeconómicas desfavorables y la pandemia de COVID-19.

  • Las vacunas son fundamentales para lograr la erradicación y contribuirán de manera importante a mantenerla una vez alcanzada.

Los virus son organismos vivos microscópicos que, por su propia naturaleza, pueden ser increíblemente difíciles de controlar y aún más difíciles de eliminar para siempre. El SARS-CoV-2 hizo que el mundo tomara conciencia de los desafíos adicionales que supone gestionar y controlar un patógeno completamente nuevo. Sin embargo, muchos de estos desafíos también se presentan con infecciones de larga data y difíciles de combatir, como la polio. Aunque casi se ha alcanzado el objetivo mundial de erradicar la polio, la comunidad mundial de salud pública aún está a varios años de lograrlo.

En este Día Mundial contra la Polio, estoy plenamente convencido de que alcanzaremos ese loable objetivo más pronto que tarde si todos seguimos poniendo de nuestra parte en esta lucha. Hemos estado muy cerca, pero aún quedan algunos grandes obstáculos por superar antes de librar al mundo por completo de esta devastadora enfermedad.

¿Cuánto falta para erradicar la polio?

La polio solía estar presente en todas partes. Infecta a las personas a través de la boca y el aparato digestivo, y es muy contagiosa. En algún momento de la historia, había llegado prácticamente a todos los rincones del mundo. Muchos recordamos a abuelos que cojeaban o sufrían consecuencias más graves de la infección antes de que hubiera vacunas disponibles. Incluso en 1988, cuando se creó la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI), 350.000 niños seguían quedando paralizados cada año en 125 países diferentes.

Hoy, gracias a las grandes campañas de concienciación y vacunación, ya no vemos polio en la mayoría de los países desarrollados. La GPEI y el personal sanitario de todo el mundo han erradicado dos de los tres tipos de virus salvajes; el restante solo circula de forma endémica en dos países, donde la inestabilidad política ha obstaculizado las campañas de vacunación (Afganistán y Pakistán). La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha recomendado que, tras administrar vacunas orales vivas atenuadas contra la polio, se apliquen dos dosis de vacunas antipoliomielíticas inactivadas para reducir los raros brotes de polio derivados de la vacuna (denominados cVDPV) que pueden producirse.

Sin embargo, en los últimos años el número total de casos ha aumentado ligeramente debido a las guerras y a las crisis socioeconómicas y de salud pública, que han limitado el acceso adecuado a todas las vacunas necesarias. Muchos responsables de salud pública temen que los avances logrados hasta ahora contra la enfermedad sigan siendo precarios, sobre todo si no se mantienen y amplían las vacunaciones en las zonas de mayor riesgo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para facilitar el acceso a las vacunas?

En 2018, en el mundo solo se registraron 33 casos de poliovirus salvaje y apenas 105 casos de cVDPV. En 2019-2020, vimos un aumento de más de 100 casos de polio salvaje y, en 2020, los casos de cVDPV superaron los 1.000. La comunidad de salud pública logró reducir esa cifra a 75 en 2021, hasta la fecha. Para ponerlo en perspectiva, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que, si se suspendieran los programas de vacunación actuales en todo el mundo, el resurgimiento de la polio podría paralizar, en una década, a 200.000 niños al año.

¿Cómo ha afectado la COVID-19 a los avances?

Los obstáculos en el camino hacia la erradicación se debieron en parte a las interrupciones de los programas de vacunación sistemática cuando llegó la pandemia de COVID-19. En 2020, casi el 70 % de los países encuestados por la OMS informó de que la pandemia había interrumpido los programas de inmunización sistemática, incluidos los que abarcan la polio.

Un año después, casi el 40 % de los países seguía informando de interrupciones en sus programas de vacunación. Entre ellos hay algunos países en desarrollo donde los niveles de vacunación contra la polio y otras enfermedades infantiles ya eran precarios antes de 2020. Creo que estos países seguirán reduciendo la brecha y recuperando terreno en los próximos meses.

Erradicar la polio es posible si se mantiene activamente la vacunación

Las vacunas son fundamentales para lograr la erradicación y contribuirán de manera importante a mantenerla una vez alcanzada. La GPEI se ha fijado el objetivo de erradicar la polio para 2026, pero incluso cuando lo logremos, los expertos en salud pública seguirán defendiendo la vacunación continua con vacunas antipoliomielíticas inactivadas durante años o incluso décadas.

Aunque pueda parecer contradictorio, será una parte fundamental para vencer de verdad a la polio. Basta con que haya un niño infectado para que se produzca un brote. Debemos mantenernos alerta a largo plazo y procurar una cobertura vacunal lo más completa que sea humanamente posible, no solo para acorralar al virus, sino también para eliminarlo de la vida en la Tierra para siempre.

Sanofi mantiene su compromiso de contribuir mediante el suministro de vacunas antipoliomielíticas inactivadas (IPV) y vacunas pediátricas combinadas. Si queremos seguir esforzándonos por lograr una erradicación total y duradera, debemos ayudar colectivamente al mundo a recuperar terreno y mantener altas tasas de vacunación con todas las vacunas contra la polio disponibles.

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