Este artículo se publicó en septiembre de 2019 y se actualizó en septiembre de 2023.
Más de 1 de cada 10 personas en Japón tiene ya 80 años o más, y el país figura de forma constante como el de población más envejecida del mundo.
Esto tiene un profundo impacto en la economía, la fuerza laboral y la sociedad de Japón.
El Foro Económico Mundial en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2023 revela que solo el 35 % de las empresas da prioridad a los trabajadores mayores de 55 años.
Japón envejece cada vez más. Más de 1 de cada 10 personas del país tiene ya 80 años o más, según los datos nacionales más recientes. Casi un tercio de su población tiene más de 65 años, es decir, unos 36,23 millones. Y hay más personas que nunca que soplan 100 velas de cumpleaños.
Japón tiene de forma constante la población más envejecida del mundo, con muchas más personas mayores de 65 años que Italia, el siguiente país más envejecido.
Impacto del envejecimiento de la población en Japón
El cambio global hacia una demografía más envejecida es una transformación que ya está remodelando las políticas gubernamentales y afectando a las sociedades y economías de todo el mundo. Así se están sintiendo sus efectos en Japón.
1. Economía
En 2020, el Fondo Monetario Internacional predijo que «el envejecimiento y la reducción de la población presionarán las finanzas públicas de Japón, ya que el gasto relacionado con la edad, como el destinado a la sanidad y las pensiones, aumenta mientras la base impositiva se reduce».
Es cierto que el PIB de Japón no ha florecido precisamente en los últimos años, pero, según informa Deloitte, el país «sigue registrando avances económicos», aunque sean modestos, y sigue siendo la segunda mayor economía de los países del G7, con un PIB de unos 4,2 billones de dólares, como muestra el siguiente gráfico.
No obstante, el primer ministro Fumio Kishida afirmó en enero de 2023 que «Japón se encuentra al borde de determinar si podemos seguir funcionando como sociedad,» y se enfrenta a la doble amenaza de la caída de la natalidad y de una población de edad avanzada cada vez mayor.
2. Productividad
Japón ya se enfrenta a una escasez de mano de obra y, para 2040 podría faltarle 11 millones de trabajadores, según un estudio reciente. Esto llevó al país a introducir las Directrices de medidas para una sociedad envejecida en 2018, para animar a las personas mayores a seguir en la fuerza laboral.
En 2022, casi la mitad de las empresas japonesas dependía de trabajadores mayores de 70 años. Mientras tanto, a nivel mundial, solo el 35 % de las empresas da prioridad a los trabajadores mayores de 55 años, según el Foro Económico Mundial en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2023.
Con la tecnología y la digitalización también en el panorama, el primer ministro Kishida se comprometió a invertir 7.600 millones de dólares a principios de este año para formar a trabajadores en empleos más cualificados en los próximos cinco años, según informa The Japan Times. Pero algunos expertos afirman que, sin relajar las estrictas leyes de inmigración del país, cubrir esa brecha laboral será un proceso lento.
3. Sociedad
La tasa de natalidad de Japón alcanzó un mínimo histórico en 2022. La tasa de fecundidad fue de 1,2565, muy por debajo de la tasa de 2,07 considerada necesaria para mantener una población estable, según informa Reuters.
La pandemia solo agravó los desafíos demográficos de Japón, provocando no solo más muertes, sino también menos matrimonios y nacimientos.
Esto es una bomba de relojería para el sistema de seguridad social de Japón, que tiene dificultades para afrontar los costes de una población jubilada con menos trabajadores que pagan impuestos.
4. Salud
Dado el envejecimiento de la población en Japón, la atención sanitaria es un punto de presión inevitable.
Promover el paso de los hospitales al hogar es una de las vías con las que el gobierno ha tratado de abordar el problema, fomentando la atención a petición del paciente, la automedicación y la monitorización remota de los pacientes en sus hogares.
Los robots asistenciales para ayudar a las personas mayores también se han probado durante varios años, pero automatizar la atención no ha resultado ser la panacea que Japón esperaba.

