El secreto para combatir la resistencia a los antibióticos está bajo nuestros pies

Soil is the home to an array of microorganisms, some of which could help in the fight against antibiotic resistance.Image: REUTERS/Sigit Pamungkas
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Los investigadores han descubierto una nueva clase de antibióticos potentes, denominados malacidinas, que, según esperan, serán eficaces contra las bacterias multirresistentes.

Con el fin de descubrir moléculas bacterianas con potencial como fármacos, los investigadores secuenciaron los genes de microbios de más de 2000 muestras de suelo de parques de la ciudad de Nueva York.

Según se informó en Nature Microbiology, en pruebas de laboratorio y con animales, las malacidinas eliminaron muchas infecciones, incluidas algunas resistentes a los antibióticos tradicionales. Además, las bacterias infecciosas expuestas a las malacidinas no desarrollaron resistencia a los nuevos antibióticos en experimentos de laboratorio a largo plazo.

Pasarán años de investigación adicional antes de que las malacidinas puedan estar listas para ensayos clínicos en humanos, afirma Sean F. Brady, director del Laboratorio de Moléculas Pequeñas Codificadas Genéticamente de la Universidad Rockefeller.

Aun así, el descubrimiento podría ayudar algún día a afrontar una crisis de salud pública que se cierne sobre nosotros, ya que los antibióticos existentes pierden cada vez más eficacia frente a los microorganismos que causan infecciones peligrosas.

Muertes atribuidas a la RAM en comparación con otras causas principales de muerte.Image: Revisión de la resistencia antimicrobiana

El suelo es un entorno rico para que los microbiólogos lo exploren. Contiene un asombroso conjunto de microorganismos, incluso más diversos que el microbioma humano: un solo gramo de suelo puede contener miles de especies de bacterias.

Pero la gran mayoría de estas bacterias no se adaptan al cultivo en laboratorio y, por tanto, no han sido accesibles para su aprovechamiento científico.

El equipo de Brady resolvió ese problema al desarrollar pioneramente una técnica para identificar posibles compuestos farmacológicos a partir del ADN microbiano del suelo, en lugar de extraer estos compuestos de los propios microbios. El método hace innecesario el cultivo y se basa, en cambio, en herramientas de alta tecnología como la secuenciación del ADN y el análisis computacional.

Un problema de la nueva estrategia es que la tierra contiene demasiado ADN para que los investigadores lo analicen por completo.

“No importa qué capacidad de secuenciación se tenga hoy, sigue sin ser suficiente para secuenciar todo el ADN de una sola muestra de suelo, y mucho menos en los millones o billones de entornos que existen en la Tierra”, afirma Brady. “Tenemos que encontrar formas más creativas de clasificar toda esa información genética”.

Su respuesta fue examinar el ADN en busca de genes similares a los que codifican fármacos conocidos; en este caso, una clase de antibióticos relativamente nueva que solo funciona en presencia de calcio. Estos fármacos tienen la ventaja adicional de que no favorecen fácilmente que las bacterias infecciosas desarrollen resistencia.

Una de las secuencias que encontraron los científicos resultó codificar las moléculas de malacidina. La estructura física de estos compuestos y su modo de funcionar son distintos de los de otros fármacos que se unen al calcio.

“Son moléculas totalmente nuevas”, afirma Brady. “Nunca se han visto antes”. Sin embargo, las malacidinas son muy comunes en la naturaleza: los investigadores las encontraron en una de cada diez muestras de suelo analizadas.

Los investigadores estudian ahora variantes de la molécula de malacidina recién descubierta para ver si otro análogo podría funcionar aún mejor como agente matagérmenes.

Además, los investigadores están intensificando la búsqueda de nuevos antibióticos. Si no se desarrollan nuevas terapias, se prevé que las muertes en todo el mundo debidas a infecciones intratables aumenten más de diez veces para 2050. Los esfuerzos de investigación continuos podrían ayudar a revertir esa tendencia, afirma Brady.

“En medio de las predicciones catastrofistas sobre el futuro de los antibióticos, existe la promesa de volver a este extraordinariamente productivo filón para ver si podemos encontrar una ronda adicional de antibióticos realmente útiles”.

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