Este resumen semanal de noticias sobre la COVID-19 reúne una selección de las últimas noticias y novedades sobre la pandemia de coronavirus, así como consejos y herramientas para que te mantengas informado y protegido.
Principales noticias sobre la COVID-19: los CDC de EE. UU. estudian una reforma tras la pandemia; la «niebla mental» es más probable tras una infección por COVID-19; los casos disminuyen en el Reino Unido.
1. Cómo afecta la COVID-19 al mundo
Casos confirmados de COVID-19 han superado los 596,1 millones en todo el mundo, según la Universidad Johns Hopkins. El número de muertes confirmadas ya ha superado los 6,45 millones. Se han administrado más de 12.500 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, según Our World in Data.
Rusia notificó más de 30.000 nuevos casos diarios confirmados de COVID-19 el 17 de agosto, la primera vez que las cifras alcanzan este nivel desde mediados de marzo.
La Organización Mundial de la Salud ha recomendado el uso de la vacuna contra la COVID-19 de la empresa francesa Valneva.
El líder norcoreano Kim Jong Un elogió a los médicos militares por encabezar la respuesta del país a un brote de COVID-19.
El Ministerio de Salud de Canadá ha autorizado el uso de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech como dosis de refuerzo para niños de 5 a 11 años.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha pedido a Pfizer que evalúe los efectos de un ciclo adicional de su antiviral Paxlovid en personas que experimentan un rebote de la COVID-19 después del tratamiento.
El primer ministro japonés Fumio Kishida ha dado positivo en COVID-19, lo que le ha obligado a cancelar un viaje previsto a Túnez para asistir a una importante conferencia sobre el desarrollo de África.
El número de personas en el Reino Unido infectadas por COVID-19 sigue disminuyendo, según muestran las cifras de la Oficina Nacional de Estadística.
Alrededor de 2,3 millones de personas en Filipinas cayeron en la pobreza entre 2018 y 2021, en gran medida debido a la recesión económica causada por la pandemia de COVID-19, según la agencia de estadística del país.
2. Los CDC de EE. UU. se reestructurarán y se centrarán en la respuesta de salud pública
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) afirman que darán prioridad a su respuesta de salud pública en una reestructuración, tras las críticas a su gestión de la COVID-19 y del brote de viruela símica.
Un informe externo sobre la respuesta de los CDC afirma que sus directrices públicas generaron confusión y que, en ocasiones, se difundió información importante demasiado tarde para orientar las decisiones federales.
La directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo que el organismo está llevando a cabo una serie de cambios para responder con mayor agilidad, proporcionar datos con más rapidez y centrarse menos en publicar artículos científicos plenamente revisados.
«Durante 75 años, los CDC y la salud pública se han estado preparando para la COVID-19 y, cuando llegó nuestro gran momento, nuestro desempeño no cumplió las expectativas de manera sistemática», dijo Walensky al personal de los CDC.
3. La «niebla mental» es más probable tras la COVID-19
Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford investigó diagnósticos neurológicos y psiquiátricos en más de 1,25 millones de personas tras un diagnóstico de infección por COVID-19.
El estudio descubrió que los nuevos diagnósticos de trastornos como la psicosis, la demencia, las convulsiones y la «niebla mental» siguen siendo más frecuentes dos años después de la COVID-19 que tras otras infecciones respiratorias. Sin embargo, el aumento del riesgo de depresión y ansiedad después de la COVID-19 es pasajero, según concluyó la investigación publicada en The Lancet Psychiatry.
«Es una buena noticia que el exceso de diagnósticos de depresión y ansiedad después de la COVID-19 sea pasajero y que no se observe en niños», dijo el profesor Paul Harrison, quien dirigió el estudio. «Sin embargo, preocupa que algunos otros trastornos, como la demencia y las convulsiones, sigan teniendo más probabilidades de diagnosticarse después de la COVID-19, incluso dos años más tarde. También parece que, aunque la enfermedad aguda causada por ómicron es menos grave, después de ella se observan tasas similares de estos diagnósticos».




