Estos 3 gráficos muestran cómo ha afectado la COVID-19 a la demanda mundial de energía

A man walks with his luggage through the almost empty railway station, after Belgium imposed a lockdown to slow down the spread of the coronavirus disease (COVID-19), in Antwerp, Belgium March 18, 2020. REUTERS/Francois Lenoir TPX IMAGES OF THE DAY - RC2CMF9IZEPF
Average electricity use now resembles “a prolonged Sunday”, according to the International Energy Agency.Image: REUTERS/Francois Lenoir
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  • Según la AIE, los confinamientos en todo el mundo provocaron una caída de la demanda de electricidad sin precedentes desde la Gran Depresión.

  • El consumo de electricidad solía caer hasta un 20% por cada mes que se prolongaba el confinamiento de un país.

  • Los patrones de consumo entre semana empezaron a parecerse a «un domingo prolongado».

  • La pandemia también ha impulsado un aumento del uso de energías renovables.

El drástico impacto de los confinamientos por la COVID-19 en el consumo mundial de electricidad queda claramente ilustrado por nuevos datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que muestran una caída de la demanda sin precedentes desde la Gran Depresión.

Cuando se obligó a cerrar oficinas, escuelas, tiendas y fábricas, los patrones de consumo entre semana empezaron a parecerse a los de un domingo tranquilo, según la AIE. A pesar del aumento de la demanda de quienes trabajaban desde casa, el consumo total cayó una quinta parte por cada mes que duró el confinamiento.

Estos tres gráficos ilustran el impacto total de los confinamientos en nuestro consumo de energía.

1. Caída de la demanda

Más de la mitad de la población mundial —más de 4.000 millones de personas— ha estado sometida a confinamientos desde el inicio de la pandemia, lo que provocó una fuerte caída de la producción económica. El Banco Mundial afirma que la economía mundial se contraerá más de un 5% este año, la mayor contracción desde la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los efectos de esta desaceleración ha sido el desplome de la demanda de electricidad. Según la AIE, el consumo solía caer hasta un 20% por cada mes que se prolongaba el confinamiento de un país. La demanda en China, el primer país en imponer un confinamiento, cayó un 6,5% en el primer trimestre.

Francia, India, Italia, España, el Reino Unido y la región noroeste de Estados Unidos registraron caídas del consumo de al menos un 15% durante los confinamientos; en Italia, sin embargo, en el punto álgido del brote, la demanda de electricidad llegó a caer hasta un 75% en algunos momentos.

Aunque la demanda doméstica se disparó hasta un 40% cuando la gente empezó a trabajar desde casa, el aumento estuvo muy lejos de compensar los efectos del cierre de empresas, especialmente en el sector servicios. Según los datos de la AIE, cuanto más estricto era el confinamiento, mayor era el impacto.

Se prevé que el consumo total de energía caiga hasta un 6% este año, un impacto siete veces mayor que el de la crisis financiera de 2008, incluso si se levantan más confinamientos.

2. Todos los días, como un domingo

Con los usuarios comerciales sin actividad, durante semanas en el punto álgido de la pandemia el patrón de la demanda entre semana se pareció a «un domingo prolongado», según la AIE, con picos por la mañana y por la tarde que reflejaban las rutinas domésticas y las horas de las comidas.

En lugar del típico patrón de alta demanda de los días laborables, el consumo fue convergiendo poco a poco hacia el patrón constante del fin de semana. La AIE eligió España, que impuso condiciones de confinamiento muy estrictas, para ilustrar el patrón, pero afirma que se dio en todos los países confinados.

Un análisis de la revista Fortune observó que el patrón de consumo de electricidad mostraba cómo cambiaba el comportamiento de las personas durante el confinamiento: más gente se quedaba despierta hasta más tarde, dormía hasta tarde la mayoría de las mañanas, hacía una pausa a media tarde y pasaba la noche frente al televisor.

3. Aumento de las energías renovables

Las buenas noticias escasearon durante la pandemia, pero en lo que respecta a la generación de electricidad, los confinamientos impulsaron el crecimiento de la energía baja en carbono. Tras superar al carbón el año pasado, se prevé que las fuentes de energía renovable representen el 40% de la generación en 2020.

Su espectacular crecimiento durante la pandemia se debe en parte a que no se puede simplemente apagar un parque eólico o solar del mismo modo que se puede desconectar una central eléctrica de gas cuando cae la demanda. De hecho, la AIE ha informado de una fuerte caída en la cantidad de gas utilizada para generar electricidad en los últimos meses.

Las energías renovables representan ahora una cantidad récord de energía, y la participación de la eólica y la solar se ha duplicado en solo cinco años. Según la AIE, ni siquiera una rápida recuperación de la crisis de la COVID-19 frenaría ahora el crecimiento de las renovables, gracias a los nuevos proyectos en desarrollo.

El aumento del uso de energías renovables redujo las emisiones mundiales de CO2 en más de un 5% en el primer trimestre de este año. La AIE prevé una caída anual sin precedentes del 8% en las emisiones este año, hasta volver al nivel de hace 10 años.

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