Se han administrado más de 11.000 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 y la atención se está desplazando hacia los niños en muchos países.
La científica jefe de la Organización Mundial de la Salud explica cuán seguras son las vacunas contra la COVID-19 para los niños.
El despliegue de la vacunación contra la COVID-19 ha suscitado esperanzas de que se acelere el desarrollo de vacunas contra otros patógenos, pero ¿qué probabilidades hay de que eso ocurra y contra qué enfermedades se están desarrollando?
A mediados de mayo de 2022, más de dos tercios de la población mundial habían recibido al menos una dosis de una vacuna contra la COVID-19: se habían administrado más de 11.000 millones de dosis.
La rapidez con que se crearon y distribuyeron las vacunas contra la COVID-19 no tenía precedentes, pero persisten las desigualdades. En el momento de redactar este artículo, el 66 % de la población se había vacunado, pero solo el 16 % de las personas de países de ingresos bajos había recibido al menos una dosis.
En muchos países, la atención se ha desplazado ahora a vacunar a los niños para limitar aún más la propagación del coronavirus. El éxito de las vacunas contra la COVID-19 también ha suscitado esperanzas de crear otras vacunas para frenar la transmisión e incluso erradicar otras enfermedades.
Pero ¿es seguro vacunar a los niños contra la COVID-19 y qué otras vacunas están en desarrollo? Dos expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo explicaron en recientes vídeos de «Science in 5».
¿Por qué hay que vacunar a los niños contra la COVID-19?
La OMS recomienda vacunar contra la COVID-19 a los niños mayores de cinco años por tres motivos, explica la científica jefe de la OMS, la Dra. Soumya Swaminathan: protegerlos para que no enfermen, reducir la transmisión en la comunidad y permitir que las economías y las instituciones educativas sigan abiertas sin el riesgo de tener que cerrar.
A todos los padres les preocupa la salud y la seguridad de sus hijos, añade la Dra. Swaminathan, pero la mayoría de los niños y adolescentes sanos no enferman, aunque contraigan la COVID-19.
Algunos niños corren un mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave a causa del coronavirus, incluidos aquellos con afecciones neurológicas subyacentes o enfermedades como obesidad, diabetes, asma grave y enfermedades de las vías respiratorias superiores. Posteriormente, un porcentaje de las personas desarrolla el «síndrome pos-COVID» o «COVID persistente».
«Puede tratarse de fatiga, dolores de cabeza y distintos tipos de síntomas que a veces persisten durante semanas o meses», señala la Dra. Swaminathan.
En casos poco frecuentes, algunos niños pueden desarrollar una enfermedad inflamatoria llamada MIS-C, por lo que conviene proteger a los niños contra la COVID-19, añade.
¿Qué vacunas se recomiendan para los niños y son seguras?
«La OMS examina los expedientes que presentan las empresas y concede la inclusión para uso de emergencia. Por el momento, la vacuna de Pfizer-BioNTech está aprobada para niños mayores de cinco años y la de Moderna, para niños mayores de 12», explica la Dra. Swaminathan.
La OMS está examinando actualmente los expedientes de otras empresas, pero muchos países han autorizado distintas vacunas para uso en niños tras haber examinado los datos sobre seguridad y eficacia mediante sus propios organismos reguladores.
«Lo mejor es seguir las directrices del país, porque todas las autoridades han estudiado la cuestión con mucho cuidado y se han asegurado de que los beneficios de la vacunación superen los riesgos», añade la Dra. Swaminathan.
«Por lo que sabemos hasta ahora, a partir de los millones de niños vacunados en todo el mundo, los efectos secundarios son muy poco frecuentes».
Al igual que los adultos, los niños pueden tener fiebre y dolor en el lugar de la inyección, así como dolores corporales que duran uno o dos días.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para facilitar el acceso a las vacunas?
¿Qué otras vacunas se están desarrollando tras el éxito de las vacunas contra la COVID-19?
Hay todo un conjunto de vacunas en desarrollocontra otras enfermedades, que se dividen en dos categorías principales, explica la Dra. Katherine O’Brien, de la OMS.
«La primera categoría son las vacunas contra patógenos para los que aún no tenemos vacunas. Las principales que estamos desarrollando en ese grupo son las vacunas contra el VRS.
«Se trata de un virus que es una de las causas más comunes de enfermedad pulmonar grave en niños pequeños y lactantes. Se propaga en oleadas cada año en prácticamente todos los países del mundo».
Estreptococo del grupo B es otro patógeno para el que actualmente no existe una vacuna. Es una bacteria que causa infecciones graves en los lactantes y puede provocar la muerte.
«Es un objetivo importante para prevenir la meningitis en los lactantes y proteger la vida de los recién nacidos», afirma la Dra. O’Brien.
La segunda categoría comprende vacunas existentes que se están mejorando para combatir infecciones como la tuberculosis y la gripe, así como vacunas contra la COVID-19 de segunda generación.
¿Se acelerará el desarrollo de estas vacunas?
«Seguimos calificando de “sin precedentes” el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19», afirma la Dra. O’Brien, pero no deberíamos esperar necesariamente que el desarrollo de todas las vacunas futuras avance igual de rápido.
Para la COVID-19, todo el mundo coordinó y colaboró: tanto las empresas que fabrican vacunas como las instituciones académicas y otros centros de investigación.
La financiación para desarrollar vacunas contra la COVID-19 no tenía precedentes, y se puso al servicio de la investigación la infraestructura mundial de ensayos clínicos.
«Todo el mundo perseguía un mismo objetivo».
La buena noticia es que se están aprendiendo lecciones del desarrollo clínico de las vacunas contra la COVID-19 y se están analizando los pasos que pueden acortarse o llevarse a cabo en paralelo. Por ello, quizá ahora sea posible reducir el tiempo, el esfuerzo y la inversión necesarios para poner a disposición vacunas que salvan vidas.
¿Por qué las vacunas no siempre se traducen en vacunación?
«Se suele decir que las vacunas no salvan vidas, sino que las vacunaciones salvan vidas. Una vacuna no sirve de mucho si se queda en la estantería y no llega a administrarse», señala la Dra. O’Brien.
Hay varios motivos por los que no se vacuna a la población, aunque haya vacunas disponibles. Entre ellos figuran:
La comodidad de los servicios. Puede que no estén disponibles en un horario, lugar o a una distancia que facilite a las personas con poco tiempo, especialmente a las madres, llevar a sus hijos o adolescentes a vacunarse. Esto también puede ser un problema para las personas mayores.
La reticencia a vacunarse. Las personas contrarias a la vacunación representan una pequeña fracción de quienes no se vacunan. Además, por lo general, actúan basándose en información errónea que han recibido, señala la Dra. O’Brien. Sin embargo, algunas personas pueden tener dudas porque se preguntan cuán seguras son las vacunas.
«Las vacunas estimulan el sistema inmunitario natural del organismo para que desarrolle defensas contra el patógeno frente al que se vacuna. Así, si en el futuro se expone a ese patógeno en una situación real, el organismo ya tendrá defensas».


