Los ensayos de remdesivir ofrecen indicios de que acelera la recuperación de la COVID-19
Los hisopos secos y la saliva podrían ser clave para ampliar la disponibilidad de pruebas
Un ensayo clínico en EE. UU. muestra que el fármaco experimental remdesivir puede acelerar la recuperación de la COVID-19, pero persisten las dudas
El miércoles se anunció que, en el ensayo clínico más amplio y riguroso realizado hasta la fecha, los pacientes que tomaron el fármaco experimental remdesivir se recuperaron de la COVID-19 más rápidamente que quienes recibieron un placebo. El fármaco actúa interfiriendo con la capacidad del virus para replicarse en el organismo. Los participantes del ensayo que lo tomaron se recuperaron en un promedio de 11 días, frente a 15 días entre quienes recibieron un placebo. No hubo una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad en el grupo que tomó remdesivir.
Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU. (NIAID), afirmó que el remdesivir pasaría a ser un tratamiento estándar para la COVID-19 en Estados Unidos.
Sin embargo, persisten las dudas sobre la eficacia del remdesivir tras los resultados contradictorios de un estudio más pequeño realizado en Wuhan, China, que no mostró ningún beneficio clínico estadísticamente significativo para los pacientes con COVID-19 que tomaron el fármaco. Estos resultados se publicaron en la prestigiosa revista médica The Lancet horas después del anuncio de Estados Unidos el miércoles. No obstante, el estudio de Wuhan se interrumpió antes de tiempo debido a las dificultades para reclutar participantes, lo que hace difícil comparar directamente ambos ensayos.
Algunos comentaristas sugieren que se necesitan los resultados del estudio clínico mundial coordinado por la Organización Mundial de la Salud para poder tener una visión clara de la eficacia del remdesivir.
Mientras tanto, la empresa que desarrolla el fármaco, Gilead Science Inc, está aumentando la producción y espera fabricar suficiente remdesivir para tratar a más de un millón de personas para diciembre de 2020.
Se siguen probando otros fármacos antivirales, que serán necesarios tanto a corto como a largo plazo para garantizar un suministro suficiente y proteger frente al riesgo de que el SARS-CoV-2 desarrolle resistencia a los antivirales.
Procesos de prueba nuevos y simplificados ofrecen una solución a los problemas de suministro
Los primeros hallazgos de un equipo de la Universidad de Washington indican que un proceso de prueba simplificado podría ayudar a aumentar la capacidad de realizar pruebas de COVID-19 en un momento en que las restricciones de la cadena de suministro dificultan la rápida ampliación de los métodos convencionales.
Con una muestra pequeña de 11 pares de pruebas, los investigadores compararon dos procesos de análisis. Su nuevo método simplificado detectó correctamente ARN viral en 9 de las 11 muestras, mientras que el método convencional dio resultados positivos en solo 8 de las 11.
Por lo general, una prueba de coronavirus se realiza (1) recogiendo una muestra mediante un hisopo de la parte posterior de la garganta, (2) almacenando la muestra en una solución química durante su transporte al laboratorio, (3) procesándola para extraer el ARN viral y (4) midiendo el nivel de ARN viral. El proceso simplificado elimina los pasos 2 y 3: los hisopos se transportan secos y luego se mide directamente el nivel de ARN viral con una solución química más fácil de conseguir.
Aunque hacen falta estudios más amplios y con más participantes para verificar estos resultados iniciales, ofrecen señales alentadoras sobre cómo se podrían ampliar las pruebas hasta alcanzar los niveles necesarios para empezar a flexibilizar de forma segura las medidas de distanciamiento social.
En un estudio no relacionado, un grupo de la Escuela de Salud Pública de Yale ha compartido resultados preliminares, aún no revisados por pares, que indican que la saliva podría utilizarse en lugar de hisopos de garganta para detectar el virus que causa la COVID-19. Si se confirma, esto podría ayudar aún más a aumentar la disponibilidad de pruebas, ya que también escasean los hisopos largos que se usan para recoger muestras de la parte posterior de la garganta.
Por separado, los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. (NIH) anunciaron el miércoles una iniciativa de 1.500 millones de dólares para acelerar los avances en las pruebas de detección del virus. El objetivo del programa es multiplicar por 100 la capacidad de realizar pruebas de SARS-CoV-2 en Estados Unidos para finales del verano.
