El Foro Económico Mundial y la Universidad Estatal de Arizona elaboraron una encuesta global para averiguar cómo han respondido las empresas a la COVID-19.
Más de 1000 organizaciones de 29 países han participado para generar datos y compartir buenas prácticas.
Desde los hitos necesarios para permitir la vuelta al trabajo hasta la frecuencia de las pruebas y si el uso de mascarillas es obligatorio, esto es lo que dijeron las empresas.
Se prevé que la COVID-19 cueste a la economía mundial 1 billón de dólares solo en 2020. Y las empresas que inicialmente permitieron a sus empleados teletrabajar durante la pandemia han tenido que adoptar estrategias estrictas para reabrir las oficinas. Otras aún no han vuelto al trabajo, mientras que en muchos sectores teletrabajar nunca ha sido una opción.
Para compartir datos y ejemplos de buenas prácticas sobre cómo han cambiado los lugares de trabajo este año, el Foro Económico Mundial y la Universidad Estatal de Arizona crearon la comunidad Workplace Commons.
Recopiló información de más de 1000 empresas de múltiples sectores y de 29 países sobre todo, desde la frecuencia de las pruebas hasta el rastreo de contactos y los desafíos previstos. Los resultados ya se han publicado en Facing Uncertainty: The Challenges of COVID-19 in the Workplace.
Estos son algunos de los principales hallazgos adicionales, así como tres ejemplos de organizaciones que han logrado adaptarse.
Regreso al trabajo
En el punto álgido de la pandemia, más de tres cuartas partes de la plantilla de las empresas encuestadas trabajaban desde casa, y hasta el 64% sigue haciéndolo. En general, la plantilla tiene ganas de volver al lugar de trabajo, y solo el 6% no quiere volver en absoluto.
Una reducción local de casos y la disponibilidad de vacunas se consideraron los hitos más importantes para que los trabajadores regresen a su lugar de trabajo.
Basándonos en nuestra cultura existente, fundada en la confianza, el teletrabajo ya estaba muy extendido y nuestros empleados lo aprovechaban con frecuencia. La estrategia y el calendario de reapertura dependen únicamente de la situación de contagio local, que se supervisa de forma continua.
Estudio de caso: SAP, Alemania
Tiempos de pruebas
Solo el 17% de las empresas realiza pruebas, pero el 60% de las que las hacen las hace obligatorias. Además, el 44% de las que realizan pruebas buscan tanto el virus como los anticuerpos, mientras que el 40% solo busca el virus.
En cuanto a la frecuencia, casi una de cada cinco empresas realizaba pruebas a diario (19%), mientras que el 37% las hace semanalmente y el 44% con menor frecuencia. El principal motivo por el que las empresas no realizan pruebas es que resultan demasiado caras.
Nuestro equipo de I+D ya había diseñado su propia prueba RT-PCR para detectar el coronavirus en enero, con el fin de ayudar a nuestros trabajadores en las zonas más afectadas de China y Corea del Sur. Avellino realiza pruebas de COVID-19 internas a todos los empleados cada semana, pero ofrece a los empleados la posibilidad de hacerse pruebas dos veces por semana. Como mínimo, los trabajadores deben guardar cuarentena durante dos semanas tras dar positivo en la prueba de COVID-19; realizarse y obtener dos pruebas negativas consecutivas de COVID-19 después del período de cuarentena; y obtener la autorización para volver al trabajo, con o sin restricciones y/o adaptaciones.
Estudio de caso: Avellino Labs, Estados Unidos
Respuesta a la pandemia
Solo un tercio de las empresas tenía algún tipo de plan de respuesta a emergencias antes de la COVID-19. De las que sí lo tenían, la mayoría estaba preparada para incendios, desastres naturales y cortes de suministro eléctrico, pero solo el 39% contaba con planes para epidemias o pandemias.
La respuesta más común a la pandemia fue recortar los gastos de personal, lo que incluyó reducciones de plantilla (permanentes 35%, temporales 28%), congelaciones de contrataciones (permanentes 28%, temporales 27%) y reducciones de horas para los trabajadores por horas (29%, 25%).
Alrededor de una cuarta parte de las empresas (26%) informó de un aumento del 26% o más en los costes operativos mensuales.
Seguridad de los empleados
Casi todos los empleadores han introducido procedimientos de seguridad adicionales para permitir que los empleados regresen a la oficina o al lugar de trabajo, y casi tres cuartas partes exigen a los empleados que usen mascarilla.
Más de dos quintas partes (43%) de los empleadores han implantado el rastreo de contactos como medio para reducir la transmisión, y el 58% lo hace obligatorio.
Alrededor de un tercio de las empresas ha invertido en suministros para facilitar el teletrabajo.
Aprovechamos diversas soluciones tecnológicas para garantizar el regreso seguro de nuestros empleados al trabajo. Entre ellas se incluyen el cribado de temperatura corporal elevada con inteligencia artificial, el distanciamiento social y el cumplimiento del uso de mascarilla mediante cámaras, aplicaciones internas de rastreo de contactos, un chatbot sobre la COVID para responder a las preguntas de los empleados sobre la pandemia y sobre sus inquietudes laborales, y aplicaciones de escritorios compartidos para ayudar a los empleados a reservar un puesto desinfectado en nuestras oficinas, conforme a las normas y reglamentos específicos de cada país.
Estudio de caso: Infosys, India
