Han surgido investigaciones que sugieren que el plasma de quienes se han recuperado del coronavirus podría salvar vidas;
Los científicos discrepan sobre si el virus se transmite por el aire;
Un estudio también sugiere que los gatos pueden contraer el virus y transmitirlo a otros gatos.
A medida que los casos confirmados de COVID-19 se acercan al millón en todo el mundo, repasamos algunos de los últimos avances científicos.
1. El plasma de quienes se han recuperado del coronavirus podría salvar vidas
Dos estudios de investigación independientes han demostrado los beneficios de recibir transfusiones de sangre de personas que se han recuperado de la COVID-19.
Los equipos —ambos con sede en China— extrajeron plasma sanguíneo de pacientes que se habían recuperado de la COVID-19 y que contenía anticuerpos contra la enfermedad. El primer estudio, del Centro Nacional de Investigación en Tecnología de Ingeniería para Vacunas Combinadas de Wuhan (publicado en medRxiv y aún pendiente de revisión por pares), administró plasma a 10 pacientes gravemente enfermos de COVID-19. Seis días después de recibir la infusión, el virus de la COVID-19 ya no era detectable en siete de los 10 pacientes.
Un estudio similar del Tercer Hospital Popular de Shenzhen trató a cinco pacientes enfermos con plasma de personas recuperadas. Después de 10 días, tres de los pacientes ya no necesitaban ventilación asistida.
Los resultados preliminares de esta técnica centenaria llegan cuando pacientes de Nueva York y Houston han comenzado a recibir plasma con anticuerpos. Nadie sabe realmente si funcionará, pero los expertos esperan que este método sirva como solución provisional y pueda ayudar a evitar que se rechace a pacientes en unidades de cuidados intensivos abarrotadas. Siempre que la sangre se analice debidamente, la ventaja del plasma de quienes se han recuperado del coronavirus es que está disponible de inmediato, a diferencia de los medicamentos o las vacunas, cuyo desarrollo podría llevar meses o años.
2. La pérdida del gusto y del olfato es un síntoma importante de la COVID-19
El último análisis de los datos de la aplicación COVID Symptom Trackersugiere que la pérdida del sentido del gusto y del olfato podría ser la mejor manera de saber si alguien tiene COVID-19.
La aplicación, desarrollada por un equipo del King’s College de Londres en colaboración con Guy’s and St Thomas’ NHS Foundation Trust, NIHR Biomedical Research Centre y la empresa emergente de atención sanitaria ZOE Global LTD, pide a los usuarios que registren a diario sus síntomas (o su ausencia). A finales de marzo, 1,8 millones de usuarios del Reino Unido se habían inscrito para registrar sus síntomas cada día.
Entre el 24 y el 29 de marzo, el 26 % de los 1,5 millones de usuarios de la aplicación informó de uno o más síntomas; 1.702 de ese 26 % dijeron haberse sometido a una prueba de COVID-19: 579 dieron positivo y 1.123, negativo.
Además, el 59 % de los pacientes que dieron positivo en la prueba de COVID-19 informó de pérdida del gusto y del olfato, frente a solo el 18 % de quienes dieron negativo.
Aunque todavía no se ha añadido a la lista de síntomas de COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud, el investigador principal, Tim Spector, dijo: «Cuando se combinan con otros síntomas, según nuestros datos, las personas que pierden el olfato y el gusto parecen tener tres veces más probabilidades de haber contraído la COVID-19 y, por lo tanto, deberían aislarse durante siete días para reducir la propagación de la enfermedad».
3. El coronavirus puede infectar a los gatos, pero sus dueños no deben preocuparse
Un estudio del Instituto de Investigación Veterinaria de Harbin, en Chinasugiere que los gatos pueden infectarse con la COVID-19 y contagiarla a otros gatos mediante gotículas respiratorias, pero es poco probable que otros animales, como perros, gallinas, cerdos y patos, contraigan el virus.
Los resultados se conocen tras informaciones recientes sobre un gato en Bélgica que se infectó con COVID-19una semana después de que su dueño empezara a presentar síntomas.
Durante el estudio (publicado esta semana en el sitio web de prepublicaciones bioRxiv y aún pendiente de revisión por pares), infectaron deliberadamente con COVID-19 a cinco gatos. Tres de ellos fueron puestos en jaulas junto a otros gatos que no habían recibido el virus. Un gato se infectó y los investigadores creen que la transmisión se produjo mediante gotículas respiratorias. Los resultados se reprodujeron en un segundo grupo de gatos.
La viróloga Linda Saif, de la Universidad de Ohio, en Columbus, que no participó en el estudio, afirma que los dueños de gatos no tienen por qué alarmarse todavía, ya que no hay pruebas directas de que los gatos infectados puedan contagiar a las personas y el estudio no refleja las interacciones reales entre las personas y sus mascotas.
Durante la pandemia de SARS de 2003, estudios similares demostraron que los gatos podían infectarse y contagiar el virus a otros gatos, pero «no había indicios de que el SARS-CoV se propagara ampliamente entre los gatos domésticos ni de que se transmitiera a los seres humanos», dijo Saif a Nature. Aun así, los autores del estudio afirman que su trabajo aporta información importante sobre los reservorios animales de la COVID-19. Se recomienda a los dueños de mascotas que sigan tomando las precauciones habituales, como lavarse las manos con regularidad.
4. Aún no está claro si el coronavirus se transmite por el aire
A medida que la COVID-19 se ha extendido por todo el mundo, los investigadores han intentado averiguar exactamente cómo se transmite entre las personas. La Organización Mundial de la Salud afirma que el virus se transmite a través de gotículas expulsadas al estornudar o toser, de forma muy similar al resfriado común, y las recomendaciones actuales al público reflejan esa postura.
Sin embargo, algunos investigadores sostienen que hay indicios preliminares de que el virus se propaga en partículas mucho más pequeñas que las gotículas, llamadas aerosoles, cuyo diámetro es inferior a 5 micrómetros (más de 12 veces menor que el diámetro medio de un cabello humano). Como medida de precaución, recomiendan aumentar la ventilación en interiores y espacios cerrados, ya que los aerosoles pueden permanecer mucho tiempo en el aire y desplazarse más lejos que las gotículas.
Lydia Bourouiba, investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), escribe que, en su opinión, las partículas del virus de la COVID-19 podrían desplazarse hasta 27 pies, según estudios anteriores sobre los estornudos humanos. Esto coincide con un estudio anterior realizado en Chinaque encontró partículas del virus en los sistemas de ventilación de las habitaciones hospitalarias de pacientes con COVID-19, aunque se desconoce si este hallazgo tuvo alguna repercusión clínica. Otros estudios no encontraron pruebas de COVID-19 en muestras de aire tomadas en habitaciones de aislamiento.
Aún no está claro si la COVID-19 se transmite por el aire, pero muchos investigadores coinciden en que reunir pruebas concluyentes de transmisión aérea podría llevar años. Mientras tanto, aumentar la ventilación y usar mascarillas (dando prioridad al personal sanitario, a quienes tienen síntomas y a las poblaciones vulnerables) podría ser beneficioso.


