Durante las 12 semanas de mayor alteración por la pandemia de COVID-19 podrían cancelarse 28 millones de cirugías electivas en todo el mundo.
El estudio indica que cada semana adicional de alteración está asociada a 2,4 millones de cancelaciones.
Se ha aplazado o cancelado el 38 % de las cirugías oncológicas en todo el mundo.
Resolver la lista de espera podría llevar 45 semanas.
El impacto duradero de la COVID-19 en nuestra salud podría incluir más de 28 millones de operaciones canceladas o aplazadas, lo que generaría una lista de espera que tardaría casi un año en resolverse. Y la cifra podría ser aún mayor si los confinamientos se prolongan, según un nuevo estudio.
A partir de datos de cirujanos de 359 hospitales de 71 países, los investigadores de CovidSurg Collaborative, entre ellos algunos de la Universidad de Birmingham, crearon un modelo estadístico para estimar el número total de cirugías electivas canceladas durante las 12 semanas de mayor alteración en 190 países. El resultado fue de 2.367.050 operaciones por semana.
Es probable que estas cifras aumenten con cada semana adicional de confinamiento o restricciones, lo que pone de relieve que las profundas secuelas de la COVID-19 en la salud van más allá del impacto directo del virus. Las Naciones Unidas ya han advertido que probablemente se resentirán los servicios de embarazo y parto, y algunas campañas de vacunación masiva se han suspendido temporalmente.
«La cancelación de cirugías electivas a esta escala tendrá un impacto considerable en los pacientes y consecuencias acumulativas potencialmente devastadoras para los sistemas de salud de todo el mundo», afirma Aneel Bhangu, cirujano consultor y profesor titular de la Universidad de Birmingham.
«Aplazar operaciones electivas sensibles al tiempo, como las cirugías oncológicas o de trasplante, puede deteriorar la salud, empeorar la calidad de vida y provocar muertes evitables».
El estudio muestra que la mayoría de las cancelaciones son operaciones para tratar enfermedades benignas. A escala mundial, se cancelarían o aplazarían el 81,7 % de las cirugías por enfermedades benignas, el 37,7 % de las cirugías oncológicas y el 25,4 % de las cesáreas electivas, según el estudio.
También prevé que se tardará alrededor de 45 semanas en resolver la lista de espera de operaciones si, después de la pandemia, los países aumentan en un 20 % su volumen quirúrgico habitual.
En todo el mundo, la cancelación o el aplazamiento de procedimientos rutinarios amenaza con ampliar las desigualdades en el acceso a los servicios de salud.
Las personas desfavorecidas y marginadas se enfrentan a un aumento de las desigualdades en materia de salud como resultado de las difíciles decisiones tomadas por los hospitales del NHS del Reino Unido en respuesta a la pandemia, según otro estudio publicado en el Journal of the Royal Society of Medicine. Esto se debe a que los servicios de urgencias, que han registrado un fuerte descenso de las visitas, suelen ser utilizados por personas vulnerables, como las personas sin hogar y los migrantes.
Estos grupos suelen carecer de acceso a la tecnología o a la banda ancha que les permitiría utilizar consultas en línea o a distancia. Muchos profesionales de la salud recurrieron a las consultas virtuales cuando se establecieron medidas de distanciamiento social, pero eso plantea dificultades para las zonas rurales.
Los autores del informe de CovidSurg Collaborativeafirmaron que los gobiernos ya deberían estar pensando en planes de recuperación y estrategias para volver a los niveles normales de actividad quirúrgica, y señalaron los costes económicos y sociales de no hacerlo.
También dijeron que se necesita más investigación en este ámbito, ya que su trabajo se basó en varios supuestos. Aun así, persisten los riesgos.
«Existe el riesgo de que el retraso en el tratamiento de enfermedades benignas debido a las cancelaciones relacionadas con la pandemia deteriore el estado de salud de cada paciente, aumente la discapacidad y reduzca su capacidad para trabajar», escribieron los investigadores. «Esto tendrá importantes costes sociales».
