La crisis de la COVID-19 afecta de forma desproporcionada a las mujeres: así la aborda América Latina

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  • Las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada por las consecuencias económicas de la COVID-19.

  • Los líderes latinoamericanos están abordando este problema mediante políticas e iniciativas innovadoras que podrían marcar la diferencia para las mujeres.

  • Una acción centrada y rápida en este momento puede acelerar la paridad de género en la economía a largo plazo.

Mientras la economía mundial se sume en la recesión más profunda desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los países de todo el planeta están adoptando medidas drásticas para contener esta crisis multifacética. Con el Fondo Monetario Internacional que prevé un crecimiento mundial para 2020 del -4,9% y la Organización Internacional del Trabajo que informa de una disminución mundial de las horas de trabajo equivalente a más de 300 millones de empleos a tiempo completo en todo el mundo, hemos entrado en un momento crítico.

El choque socioeconómico mundial afecta a las mujeres de forma más negativa que a los hombres y amenaza con deshacer los avances logrados con esfuerzo hacia la paridad de género en la economía y el mercado laboral. Las mujeres han estado en primera línea de la respuesta a la COVID-19, a menudo en empleos mal remunerados, poco valorados e inestables.

Pero la crisis también ofrece oportunidades para acelerar la paridad de género a largo plazo. La pandemia ha obligado a las sociedades, las empresas y los gobiernos a adoptar nuevas formas de trabajar y relacionarse que podrían ayudar a las mujeres a mejorar su posición.

En América Latina y el Caribe, el Foro Económico Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo están trabajando en los Aceleradores de la Brecha de Género, que reúnen a líderes de los sectores público y privado para colaborar y avanzar en la paridad de género en la economía, actualmente a la luz de sus respuestas a la COVID-19. Los Aceleradores reúnen a ministros y directores ejecutivos de toda la región para cerrar las brechas de género económicas en liderazgo, salarios y participación en la fuerza laboral.

Estas son cinco formas en que los Aceleradores de América Latina y el Caribe están abordando el impacto de la COVID-19 en las mujeres.

1. Reequilibrar la carga del trabajo de cuidados no remunerado

Los confinamientos globales y el cierre de las escuelas han trasladado los cuidados remunerados al ámbito no remunerado, con las mujeres ya realizando el 76% del total de horas de trabajo de cuidados no remunerado antes del confinamiento. Las desigualdades de género existentes obligan a las mujeres a abandonar el trabajo remunerado o los estudios porque no pueden compaginarlos con el aumento de la carga de cuidados.

Abordar las normas y actitudes de género hacia el trabajo de cuidados no remunerado a escala nacional puede ser una solución a este problema. En Chile, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género está trabajando con empresas para difundir el mensaje de que hombres y mujeres deben repartirse por igual el trabajo doméstico, así como para combatir la violencia contra las mujeres. Un cambio en este reparto del trabajo doméstico podría acelerar la paridad de género en la economía en el futuro. Mientras tanto, BHD León, un banco de la República Dominicana y miembro del Acelerador, puso en marcha una campaña para romper los estereotipos de género sobre el papel de los hombres en el hogar.

Porcentaje del tiempo dedicado al trabajo doméstico no remunerado realizado por mujeres en América LatinaImage: Banco Interamericano de Desarrollo

2. Ampliar las redes de protección social al sector informal

En América Latina, la mayoría de las mujeres trabaja en el sector del empleo informal, y es más probable que las mujeres que los hombres sean trabajadoras temporales. Esto deja a las trabajadoras en condiciones precarias, sin redes de protección social esenciales como el seguro de salud.

Ampliar las redes de protección social a quienes trabajan en el sector informal haría que las mujeres fueran menos vulnerables a futuras crisis. En Costa Rica, el gobierno estableció un programa de transferencias monetarias para las personas recién desempleadas tanto en el sector formal como en el informal, que da prioridad a los más vulnerables, las mujeres.

3. Garantizar que las mujeres estén bien posicionadas en los sectores en crecimiento

Las mujeres representan una gran parte de la fuerza laboral en algunos de los sectores de servicios más afectados, como la alimentación, la hostelería y el turismo. Esto significa que la desaceleración económica afecta a las mujeres con más dureza, especialmente a las más pobres, lo que agrava aún más las desigualdades económicas de género.

Los gobiernos y las empresas deben garantizar que las mujeres estén bien posicionadas en los sectores en crecimiento. En Colombia, el Ministerio del Trabajo está reubicando a mujeres en sectores en crecimiento, como los servicios, con lo que está incorporando de forma estructural la paridad de género en el mundo laboral posterior a la COVID-19. Mercer Argentina está asesorando a las empresas para que aprovechen la oportunidad de introducir o acelerar cambios estratégicos en el negocio y en la plantilla que quizá no habían sido posibles antes de la crisis, algunos de los cuales pueden beneficiar directamente a las mujeres.

4. Apoyar a los pequeños empresarios con formación en competencias

La desaceleración económica pone a las pequeñas y medianas empresas (pymes), motores de muchas economías, en mayor riesgo de quiebra. Del total de mujeres asalariadas y trabajadoras por cuenta propia, el 72,6% trabaja en una pyme.

Los países deben garantizar que las pymes estén bien preparadas para sortear esta crisis. Proporcionar financiación y formación en competencias son medios clave para lograrlo. Por ejemplo, Banistmo, un banco de Panamá que forma parte del Acelerador, ha puesto en marcha programas para ofrecer a las pequeñas empresarias financiación y formación en competencias.

5. Abordar la violencia contra las mujeres

La violencia contra las mujeres ha aumentado notablemente durante la pandemia de la COVID-19. En Argentina, las llamadas a las líneas de atención por violencia doméstica han aumentado un 40% desde que el gobierno estableció el confinamiento obligatorio. En Colombia, estas llamadas han aumentado más de un 90%.

Los países deben adaptar los servicios para que las mujeres puedan acceder a ellos durante la cuarentena. Y las empresas deben apoyar a sus empleados. En Argentina, Avon, otra empresa del Acelerador, puso en marcha una campaña nacional para concienciar sobre el mayor riesgo de violencia contra las mujeres durante la pandemia y dar visibilidad a los servicios disponibles para ayudarlas.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial frente a la brecha de género?

Aunque la pandemia corre el riesgo de agravar las brechas económicas de género existentes, los líderes tienen una oportunidad única de aprovechar este momento para poner en marcha políticas y estrategias sensatas e innovadoras que cierren estas brechas, como se ha visto en América Latina y el Caribe. Mientras el mundo aspira a reconstruir mejor tras la COVID-19, es hora de que los sectores público y privado se movilicen juntos para apoyar a las mujeres y acelerar la paridad de género a largo plazo.

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