Los falsificadores se aprovechan de la pandemia. Así se les puede frenar

A suitcase containing 1,000 counterfeit COVID-19 Rapid Tests is seen after they were seized from a Mexican man by U.S. Customs and Border Protection (CBP) officers at the Santa Teresa border crossing in El Paso, Texas, U.S. May 16, 2020. Picture taken May 16, 2020.
Counterfeit COVID-19 test kits seized by US Customs and Border Protection officers, May 2020Image: via REUTERS
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  • Los falsificadores inundan el mercado con equipos y medicamentos falsos contra la COVID-19.

  • Un nuevo tipo de código QR seguro podría ser la solución.

  • Así funciona esta tecnología.

Los falsificadores inundan los mercados con mascarillas falsas, kits de prueba del coronavirus, equipos de protección individual (EPI) que usan los trabajadores de primera línea, y medicamentos y equipos médicos destinados a tratar a pacientes con COVID-19.

La semana pasada, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude anunció que ya había identificado a 340 empresas que comercializan productos falsificados relacionados con la pandemia de COVID-19. La gran mayoría de estos productos falsos son ineficaces, cuando no directamente peligrosos, y engañan tanto a los pacientes como a los médicos, que confían en estar utilizando tratamientos auténticos y eficaces. Esto reduce las probabilidades de recuperación de los pacientes y, en general, dificulta los esfuerzos por detener o frenar la propagación del virus.

Trazabilidad y transparencia

Que los falsificadores hayan aprovechado rápidamente esta nueva oportunidad de mercado no debería sorprender. Ya se trate de un bolso o un reloj de lujo, un medicamento o una botella de vino, cualquier producto con una marca será falsificado. El exterior o el embalaje de muchas falsificaciones es idéntico al de los productos auténticos, mientras que el producto en sí suele funcionar mal, estar fabricado con componentes de calidad inferior o, como mínimo, no cumplir con las prácticas de fabricación adecuadas. El único reto para los falsificadores es introducir sus imitaciones en los canales de distribución legítimos sin ser descubiertos. Por esta razón, a los falsificadores les encantan las cadenas de suministro opacas, largas y complejas, que ofrecen numerosas oportunidades para distribuir los productos falsificados.

Los sistemas de trazabilidad aportan a las cadenas de suministro la transparencia tan necesaria. Se basan en identificadores únicos y serializados incrustados en códigos de barras o en etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) colocadas en los envases de los productos durante la fabricación. A medida que las mercancías avanzan por las cadenas de suministro, los productos, así como las cajas o palés que los contienen, se escanean para realizar inspecciones o para añadir datos de trazabilidad. Cada nuevo escaneo genera puntos de datos adicionales, que construyen el historial de trazabilidad del producto. Cuando los productos llegan a los estantes de las tiendas, los consumidores pueden escanear el identificador del producto para verificar su procedencia, su fecha de caducidad o cualquier otra información asociada. Todos estos escaneos culminan en la creación de la trazabilidad y la transparencia de las cadenas de suministro.

Las limitaciones de los códigos QR habituales

Uno de los identificadores versátiles más utilizados para los productos es el código QR, un tipo de código de barras matricial que hoy en día es omnipresente en todo el mundo. Cada vez que accedo a mi cuenta bancaria, escaneo un código QR con mi smartphone sin pensar en la seguridad. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿cómo puede confiarse en un código QR para frenar a los falsificadores y estafadores? Los códigos QR que se muestran en una pantalla para activar transacciones generalmente son fiables, ya que contienen información cifrada y, lo que es más importante, pueden actualizarse en cada nuevo escaneo o transacción. Por ejemplo, en China, este tipo de código QR dinámico se ha convertido en una de las tecnologías clave para combatir el coronavirus. Se utilizan como indicador del estado de salud que los ciudadanos muestran en su smartphone para verificar su estado de salud al entrar en lugares públicos. Sin embargo, cuando un código QR único y cifrado se imprime en un producto, permanece igual durante toda la vida útil del producto y, por tanto, es totalmente vulnerable a la copia. Si se colocan un código QR auténtico y su fotocopia uno junto al otro, un escaneo con smartphone no podrá distinguir cuál es la fotocopia y cuál el original.

Principales rutas de medicamentos y mascarillas falsificados hacia Europa, abril de 2020Image: Europol

A pesar de la facilidad con la que pueden copiarse, las marcas e incluso los gobiernos utilizan cada vez más códigos QR serializados como medio para supervisar las cadenas de suministro, detectar la falsificación y el comercio ilícito, y se promueven entre los consumidores como una forma de verificar la autenticidad de los productos. De hecho, si el mismo código QR se utiliza en muchos productos falsos, estadísticamente será escaneado varias veces y, finalmente, será señalado como falsificado. La premisa pragmática subyacente es que los falsificadores no podrán o no querrán obtener identificadores únicos válidos a gran escala, lo que sería una forma segura de burlar los códigos QR utilizados para la autenticación de productos. Si bien la supervisión de los escaneos sin duda eleva el nivel de exigencia para los falsificadores, los códigos QR simples son fundamentalmente vulnerables a los intentos de copia, y los consumidores acabarán rechazándolos. La confianza no admite grados: o se confía, o no se confía.

Códigos QR a prueba de falsificaciones

Afortunadamente, existe la tecnología para proteger un código QR impreso, así como otros tipos de códigos de barras. Una de estas tecnologías se denomina patrón de detección de copias, o gráfico seguro. Un gráfico seguro es una imagen digital aleatoria diseñada de forma óptima para perder información de manera irreversible cada vez que se imprime o copia, de modo que las copias siempre contienen menos información que las impresiones originales. Al incrustar un gráfico seguro en la imagen digital de un código QR durante el proceso de impresión, este se convierte en un código QR seguro que es intrínsecamente resistente a la copia.

Cómo funciona un código QR seguroImage: Scantrust

Hace casi 20 años que empecé a trabajar en métodos matemáticos para detectar falsificaciones. En aquel momento, estos métodos tenían un uso y un impacto limitados, ya que los códigos QR eran desconocidos para los consumidores y los teléfonos móviles no tenían cámaras. Con las grandes mejoras en la óptica de las cámaras, los smartphones pueden hoy tomar fotografías macro de alta resolución de códigos QR, con el nivel de detalle necesario para detectar falsificaciones sofisticadas. Gracias a algoritmos de autenticación basados en aprendizaje automático que se procesan en servidores remotos, los smartphones se han convertido en potentes dispositivos de autenticación. Esta tecnología está madura y ya se utiliza en productos de consumo masivo. Dado que los códigos QR son ya habituales en muchos lugares, el principal obstáculo para la adopción masiva de estas tecnologías de autenticación ya se ha superado.

Con frecuencia se ha propuesto la cadena de bloques (blockchain) como tecnología habilitadora que aportará a las cadenas de suministro la transparencia y la trazabilidad tan necesarias para luchar contra las falsificaciones. Es cierto que la cadena de bloques puede facilitar la recopilación de datos gracias a un registro distribuido y más seguro, así como favorecer el intercambio de datos entre entidades que no necesariamente confían unas en otras. Supera las limitaciones del almacenamiento centralizado tradicional de datos, que suele estar bajo el control de una sola parte interesada, al permitir el uso de modelos de gobernanza en los que varias partes interesadas alinean sus incentivos para cooperar y compartir datos de trazabilidad. Sin embargo, en esencia, la fiabilidad de los sistemas de cadena de bloques depende de la identificación segura y fiable de bienes y activos físicos mediante un identificador seguro y único que ayude a salvar la transición del mundo físico al digital. Por tanto, antes de plantearse una solución basada en cadena de bloques, es fundamental desarrollar primero un enfoque para digitalizar de forma segura los productos como primer paso para construir cadenas de suministro conectadas.

Los códigos QR seguros son una solución para el eslabón más débil de la cadena, tanto en los sistemas de trazabilidad de cadenas de suministro tradicionales como en los basados en cadena de bloques. Son una herramienta clave para mantener la confianza de los consumidores, que cada vez confían más en escanear productos. Ha llegado el momento de utilizar la tecnología a nuestro alcance para frenar a los falsificadores y poner fin al inmenso daño que han causado a nuestra salud, seguridad y economía.

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