Por qué no podemos perder de vista los Objetivos de Desarrollo Sostenible durante la pandemia de coronavirus

Volunteers gesture as they direct an elderly woman at an ongoing distribution of food parcels, during a lockdown by the authories in efforts to slow the spread of the coronavirus disease (COVID-19), in Lagos, Nigeria April 9, 2020. Picture taken April 9, 2020. REUTERS/Temilade Ade - RC2L5G9T8QZW
The World Bank estimates the crisis will push some 11 million people into poverty.Image: REUTERS/Temilade Ade
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  • Aunque debemos ampliar de inmediato la respuesta sanitaria para frenar la propagación de la COVID-19, la respuesta a la pandemia no puede desvincularse de los ODS, escriben la primera ministra de Noruega y el presidente de la República de Ghana.

  • Desde el retroceso en los avances en materia de salud (ODS 3) hasta el impacto negativo en 1.250 millones de estudiantes (ODS 4), la pandemia está afectando sobre todo a las sociedades vulnerables.

Erna Solberg es primera ministra de Noruega y copresidenta de los Defensores de los ODS del Secretario General de la ONU

Nana Addo Dankwa Akufo-Addo es presidente de la República de Ghana y copresidente de los Defensores de los ODS del Secretario General de la ONU

Nuestro mundo afronta hoy una crisis de proporciones monumentales. El nuevo coronavirus está causando estragos en todo el planeta, trastocando vidas y medios de subsistencia. El costo de la pandemia en términos de pérdida de vidas humanas es doloroso, pero también preocupan sus efectos en la economía mundial y en las perspectivas de desarrollo sostenible. El Fondo Monetario Internacional estima que nuestro mundo ha entrado en recesión y, aunque es difícil predecir el impacto económico total de la crisis, las estimaciones preliminares lo sitúan en 2 billones de dólares estadounidenses.

La pandemia ha dejado al descubierto debilidades fundamentales de nuestro sistema mundial. Ha demostrado cómo la prevalencia de la pobreza, los sistemas de salud débiles, la falta de educación y la falta de cooperación mundial agravan la crisis.

Si quedaba alguna duda de que nuestro mundo se enfrenta a desafíos comunes, esta pandemia debería disiparla categóricamente. La crisis ha reforzado la interdependencia de nuestro mundo. Ha puesto de relieve la urgente necesidad de una acción mundial para satisfacer las necesidades básicas de las personas, salvar nuestro planeta y construir un mundo más justo y resiliente. Nos enfrentamos a desafíos comunes y globales que debemos resolver mediante soluciones comunes y globales. Al fin y al cabo, en una crisis como esta solo somos tan fuertes como el eslabón más débil. De eso tratan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): de una hoja de ruta mundial para acabar con la pobreza, proteger nuestro planeta y garantizar la prosperidad.

Lamentablemente, esta pandemia irrumpió cuando los ODS estaban cobrando impulso y un número significativo de países lograba buenos avances. Mientras el mundo se concentra en contener la propagación del virus y abordar sus efectos negativos, la realidad es que los países están redefiniendo sus prioridades y reasignando recursos para hacer frente a la pandemia. Sin duda, es lo correcto, porque ahora la prioridad es salvar vidas, y debemos hacerlo a toda costa.

Por eso, todos debemos apoyar el llamamiento de las Naciones Unidas a ampliar de inmediato la respuesta sanitaria para frenar la transmisión del virus, poner fin a la pandemia y centrar la atención en las personas, en particular las mujeres, los jóvenes, los trabajadores con salarios bajos, las pequeñas y medianas empresas, el sector informal y los grupos vulnerables que ya están en situación de riesgo. Si trabajamos juntos, podemos salvar vidas, restablecer los medios de subsistencia y encauzar de nuevo la economía mundial.

Pero lo que no podemos permitirnos, ni siquiera en estos momentos cruciales, es desviar recursos de acciones esenciales para los ODS. La respuesta a la pandemia no puede desvincularse de los ODS. De hecho, alcanzarlos nos situará en una senda firme para hacer frente a los riesgos sanitarios mundiales y a las enfermedades infecciosas emergentes. Alcanzar el ODS 3 (Salud y bienestar) supondrá fortalecer la capacidad de los países para la alerta temprana, la reducción de riesgos y la gestión de los riesgos para la salud nacionales y mundiales.

Esta pandemia ha dejado al descubierto la crisis de los sistemas de salud mundiales. Y, aunque está socavando gravemente las perspectivas de alcanzar el ODS 3 para 2030, también está teniendo efectos de gran alcance en todos los demás ODS.

Los indicios que surgen sobre el impacto más amplio de la crisis en nuestros esfuerzos por alcanzar los ODS son preocupantes. La UNESCO estima que alrededor de 1.250 millones de estudiantes se han visto afectados, lo que plantea un grave desafío para el cumplimiento del Objetivo 4 de los ODS (Educación de calidad); y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que unos 25 millones de personas podrían perder su empleo, y que quienes trabajan en el empleo informal son quienes más sufren la falta de protección social. Lamentablemente, esto es solo la punta del iceberg.

Es fundamental señalar que, en muchas partes del mundo, la pandemia y sus efectos se ven agravados por la crisis en el logro de las metas de agua limpia y saneamiento (ODS 6), el débil crecimiento económico y la falta de trabajo decente (ODS 8), las desigualdades generalizadas (ODS 10) y, sobre todo, la pobreza arraigada (ODS 1) y la inseguridad alimentaria (ODS 2). El Banco Mundial estima que la crisis sumirá en la pobreza a unos 11 millones de personas.

Incluso en esta etapa de la pandemia, no podemos negar que la crisis nos está enseñando, como ciudadanos del mundo, el inmenso valor de cuidarnos mutuamente, de no dejar a nadie atrás y de dar prioridad a las necesidades de las personas más vulnerables.

Lo que se necesita con urgencia es una mayor voluntad y compromiso políticos. Nuestro mundo cuenta con conocimientos, capacidad e innovación y, si somos lo bastante ambiciosos, podemos reunir los recursos necesarios para alcanzar los Objetivos. Impulsados por el espíritu de solidaridad, los Gobiernos, las empresas, las organizaciones multilaterales y la sociedad civil han podido recaudar, en el menor tiempo posible, miles de millones y, en algunos casos, billones para apoyar los esfuerzos destinados a combatir esta pandemia. Si damos la misma importancia y urgencia a la lucha contra la pobreza, el hambre y el cambio climático, lograremos avanzar durante este Decenio de Acción para los ODS.

Mientras el mundo responde a esta pandemia y procura restablecer la prosperidad mundial, debemos centrarnos en abordar los factores subyacentes mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible. No debemos cejar en nuestros esfuerzos, ni siquiera en medio de esta crisis. Aunque algunos avances en los ODS se han erosionado, esto no debe desanimarnos. Más bien, debe impulsarnos a acelerar e intensificar nuestros esfuerzos durante este Decenio de Acción para «recuperarnos mejor» y construir un mundo más saludable, seguro, justo y próspero.

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